Secuestrado Emocionalmente

Situación de la Psicología Jurídica

Sustancia

Fernando Chacón Fuerte: Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid <original>

A mediados de marzo, una colegiada que trabaja en un Juzgado de la Comunidad de Madrid me envió un correo electrónico, en el que entre otras cosas, me decía que los psicólogos forenses no se sentían apoyados por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
-- De hecho el Colegio de Psicólogos no está para eso, sino para velar por los intereses de los ciudadanos en el ejercicio de la profesión. Al menos eso es lo que dice el Tribunal Constitucional.

Dice la sentencia 131/1989 de 17/7/1989 del Tribunal Constitucional, Publicación BOE: 19890809 [«BOE» núm. 189],

la tutela de los fines públicos concurrentes en el ejercicio de las profesiones colegiadas que, con carácter general, se encomiendan a los Colegios Profesionales.

Hemos quitado la parte introductoria de elogios generalizados. El completo sin comentar está aquí

.... Por ello, en legítima defensa de sus intereses (por muy espurios que éstos nos puedan parecer en algunos casos) las personas que se sienten perjudicadas presentan bien individualmente o mediante colectivos reclamaciones contra los psicólogos, ante muy diversas instancias: Administración de justicia de quien dependen laboralmente, los tribunales o los colegios profesionales. Algunas de estas quejas han llegado al Tribunal Supremo y al Defensor del Pueblo. Los informes de los forenses son escrutados por los afectados, mucho más que los de cualquier otro colectivo de psicólogos, para intentar detectar el más ligero error que pueda sustentar una reclamación. -- Ligero y profundos también.

Este es el verdadero motivo de por qué las quejas deontológicas sobre este grupo de profesionales sean numerosas, y en ningún caso se puede ni se debe deducir de esto que su praxis profesional sea peor. -- por el bien de los demás esperamos que su praxis sí sea mejor. De hecho, en favor del resto de los psicólogos, decir que muchos se escandalizan de sus compañeros forenses de Familia, y no digamos de los de la credibilidad del testimonio, que más que psicólogos parecen brujos.

A todos estos factores hay que añadir la presión mediática que se produce cuando ocurre algún error en los procedimientos judiciales en los que están incluidos informes psicológicos.

Las características del trabajo de estos profesionales ya señaladas, las del contexto en el que se desarrolla y la dificultad del mismo conlleva que ni el mejor psicólogo forense, el más experto, aplicando la metodología más rigurosa (-- Sr chacón, me gustaría conocer una metodología simplemente rigurosa que se haya aplicado alguna vez, aunque sólo sea por curiosidad.), y siguiendo escrupulosamente (¿-- incluido el sacrificado artículo 48?. ¿Me podría enseñar algún informe que indicara en tanto por ciento, claro, el grado de certidumbre de sus afirmaciones?) el código deontológico, esté exento de cometer un error en la predicción (no disponemos, por ejemplo, de ningún procedimiento infalible para detectar la simulación) (-- precisamente por eso estarían mejor en su casa). Es bueno que la sociedad sepa esto: a pesar de usar todas las garantías posibles (-- también deberían saber que no se usan ninguna, ni siquiera las tan simples grabaciones ... eso sí para preservar la intimidad del peritado, y de paso la integridad del perito) y de que no haya errores en los procedimientos judiciales, siempre podrá haber alguien que los burle y cometa un delito grave. Aún así el número de errores de predicción es mínimo (-- Me gustaría saber que fuente de adivinación ha utilizado cuánto es mínimo y, sobretodo, su grado de certidumbre -artículo 48 del Código Deontológico-). Sin embargo, los aciertos nunca saltan a los medios de comunicación. Por ejemplo, en Madrid se hacen miles de informes en los Juzgados de violencia de género anualmente, ¿cuántas víctimas de malos tratos se han evitado porque el psicólogo ha informado adecuadamente de la peligrosidad del agresor, y el juez ha adoptado las medidas correspondientes? (-¿cuántos se han suicidado?. ¿cuántos han callado al ver que un inocente era juzgado, y quizás condenado?), nunca lo sabremos, no podemos saberlo (-- absolutamente de acuerdo): de hecho la prueba de la buena labor del psicólogo es que nunca se conocerá, porque esa víctima de malos tratos nunca se presentará en los medios de comunicación, como tampoco sabemos el número de familias que han reconstruido felizmente sus vidas tras la intervención de los psicólogos de familia.

....

En este contexto sin suficientes recursos (-- ni si quiera una grabadora de 15 €), en muchas ocasiones presionados por el tiempo (-- tome nota de otra vulneración del código deontológico por no exponer este tipo de presión en el informe), enfrentándose a intereses contradictorios de personas y de grupos sociales, sometidos a un alto nivel de responsabilidad, viendo continuamente escudriñado su trabajo, enfrentándose (-- o alienándose con ..., ya que sale más rentable ...) a coacciones y amenazas en algunos casos, la profesionalidad de los psicólogos forenses ha hecho posible que sea un ámbito en expansión (-- El fundamentalismo de género los considera vitales porque sus "capacidades paranormales de adivinación" son impagables), y sean cada vez más demandados.

Conozco psicólogos que han llegado a registrar escritos dirigidos a sus jueces señalando la peligrosidad de algún agresor, o que se han visto denigrados por psiquiatras al defender la imputabilidad de alguna persona, o que han abandonado una determinada jurisdicción porque ellos mismos consideraban que por circunstancias personales no podían mantener la ecuanimidad necesaria sobre estos asuntos ¿Cómo no valorar estos comportamientos?

Por todo lo expuesto, sin duda, la Psicología forense es uno de los ámbitos de intervención profesional más complejos (-- singulares por la falta de rigor, diría yo). Precisamente por lo delicado de su labor, y las circunstancias en la que deben desarrollarla, los psicólogos forenses deben ser muy rigurosos en el seguimiento de los procedimientos, velar por la calidad (-- ¿quién y como la garantiza?. De hecho suspiramos por ella como por un vaso de agua en el desierto) máxima ( -- que no realidad) de todas sus actuaciones y extremar el cumplimiento de las normas deontológicas.

Un asunto tangencial al que acabo de plantear es la polémica en la que están inmersos los equipos técnicos de los juzgados de familia con respecto a su denominación y a los informes que emiten. El Colegio considera que la denominación “Equipos Psicosociales” no es adecuada. En primer lugar no es su denominación oficial (y tanto, ¡como que no existen!), por mucho que sea la más extendida. En segundo lugar, al realizarse informes psicosociales conjuntos de los psicólogos y los trabajadores sociales, se puede producir una confusión en el papel de ambos profesionales, que sólo puede perjudicar a los psicólogos. Debería haber un informe psicológico y otro social del que se hiciera responsable el profesional correspondiente, aunque pueda haber conclusiones conjuntas. Esta misma línea es mantenida por la Comisión Deontológica en su reciente documento sobre los informes realizados conjuntamente con otros profesionales. Si no se hace así nos encontraríamos con trabajadores sociales firmando informes con contenido claramente psicológico. Además, un informe psicológico sólo puede ser realizado por un psicólogo, pero un informe psicosocial puede ser realizado por un psicólogo, un trabajador social, educadores sociales, psicopedagogos, etc. Si se extiende esta denominación, no nos ha de extrañar que alguien considere erróneamente, que los papeles de estos profesionales son intercambiables. Ahora bien, cuestionar la denominación no significa en modo alguno que se niegue la validez y la legalidad de los mismos (-- Sólo decir que la legalidad asume el respeto a las normas deontológicas. Si la Comisión Dentológica dice que no lo cumple, la ley lo deja fuera de cobertura ...). Hago esta observación porque algunas asociaciones han promovido acciones cuestionando la legalidad de los “equipos psicosociales”. (y tanto ... ¿Qué artículo de qué ley los crea?. Frente a esa manifestación inargumentada, ofrecemos esta otra fundamentada, sobre su ilegalidad. El prestigioso abogado Zarraluqui, en el Congreso de los Diputados, les llamó fantasmas jurídicos porque todos hablan de ellos y no aparecen creados en ningún sitio ...). Que estas entidades empleen el razonamiento que he expuesto anteriormente para hacer creer que se apoya su planteamiento, es responsabilidad exclusiva de sus promotores. El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid de ningún modo cuestiona la legalidad de los equipos técnicos, ni la de los informes que emiten.

Considero que desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid debemos impulsar una serie de medidas para mejorar las condiciones de trabajo de los psicólogos forenses, de forma que redunde en un nivel de calidad aún más elevado de sus intervenciones profesionales:

Algunas de estas medidas dependen del Colegio y en ellas seguiremos avanzando; otras dependen de otras instituciones y sólo nos cabe demandarlas y facilitarlas, ofreciendo toda la colaboración posible. Pero que nadie nos pida que para defender la Psicología forense ocultemos la mala praxis profesional por miedo a que si se hace socialmente visible, perjudiquemos al resto del colectivo. La defensa de la profesión se basa en extender las buenas prácticas, no en proteger la mala.

La Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid que comparte esta valoración, apoyará cualquier iniciativa que defienda el importante papel que desarrollan estos profesionales, como lo hace también en cualquier otro ámbito.

 

Situación de la Psicología Jurídica

Sustancia

Fernando Chacón Fuerte: Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid <original>

A mediados de marzo, una colegiada que trabaja en un Juzgado de la Comunidad de Madrid me envió un correo electrónico, en el que entre otras cosas, me decía que los psicólogos forenses no se sentían apoyados por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
-- De hecho el Colegio de Psicólogos no está para eso, sino para velar por los intereses de los ciudadanos en el ejercicio de la profesión. Al menos eso es lo que dice el Tribunal Constitucional.

Dice la sentencia 131/1989 de 17/7/1989 del Tribunal Constitucional, Publicación BOE: 19890809 [«BOE» núm. 189],

la tutela de los fines públicos concurrentes en el ejercicio de las profesiones colegiadas que, con carácter general, se encomiendan a los Colegios Profesionales.

Hemos quitado la parte introductoria de elogios generalizados. El completo sin comentar está aquí

.... Por ello, en legítima defensa de sus intereses (por muy espurios que éstos nos puedan parecer en algunos casos) las personas que se sienten perjudicadas presentan bien individualmente o mediante colectivos reclamaciones contra los psicólogos, ante muy diversas instancias: Administración de justicia de quien dependen laboralmente, los tribunales o los colegios profesionales. Algunas de estas quejas han llegado al Tribunal Supremo y al Defensor del Pueblo. Los informes de los forenses son escrutados por los afectados, mucho más que los de cualquier otro colectivo de psicólogos, para intentar detectar el más ligero error que pueda sustentar una reclamación. -- Ligero y profundos también.

Este es el verdadero motivo de por qué las quejas deontológicas sobre este grupo de profesionales sean numerosas, y en ningún caso se puede ni se debe deducir de esto que su praxis profesional sea peor. -- por el bien de los demás esperamos que su praxis sí sea mejor. De hecho, en favor del resto de los psicólogos, decir que muchos se escandalizan de sus compañeros forenses de Familia, y no digamos de los de la credibilidad del testimonio, que más que psicólogos parecen brujos.

A todos estos factores hay que añadir la presión mediática que se produce cuando ocurre algún error en los procedimientos judiciales en los que están incluidos informes psicológicos.

Las características del trabajo de estos profesionales ya señaladas, las del contexto en el que se desarrolla y la dificultad del mismo conlleva que ni el mejor psicólogo forense, el más experto, aplicando la metodología más rigurosa (-- Sr chacón, me gustaría conocer una metodología simplemente rigurosa que se haya aplicado alguna vez, aunque sólo sea por curiosidad.), y siguiendo escrupulosamente (¿-- incluido el sacrificado artículo 48?. ¿Me podría enseñar algún informe que indicara en tanto por ciento, claro, el grado de certidumbre de sus afirmaciones?) el código deontológico, esté exento de cometer un error en la predicción (no disponemos, por ejemplo, de ningún procedimiento infalible para detectar la simulación) (-- precisamente por eso estarían mejor en su casa). Es bueno que la sociedad sepa esto: a pesar de usar todas las garantías posibles (-- también deberían saber que no se usan ninguna, ni siquiera las tan simples grabaciones ... eso sí para preservar la intimidad del peritado, y de paso la integridad del perito) y de que no haya errores en los procedimientos judiciales, siempre podrá haber alguien que los burle y cometa un delito grave. Aún así el número de errores de predicción es mínimo (-- Me gustaría saber que fuente de adivinación ha utilizado cuánto es mínimo y, sobretodo, su grado de certidumbre -artículo 48 del Código Deontológico-). Sin embargo, los aciertos nunca saltan a los medios de comunicación. Por ejemplo, en Madrid se hacen miles de informes en los Juzgados de violencia de género anualmente, ¿cuántas víctimas de malos tratos se han evitado porque el psicólogo ha informado adecuadamente de la peligrosidad del agresor, y el juez ha adoptado las medidas correspondientes? (-¿cuántos se han suicidado?. ¿cuántos han callado al ver que un inocente era juzgado, y quizás condenado?), nunca lo sabremos, no podemos saberlo (-- absolutamente de acuerdo): de hecho la prueba de la buena labor del psicólogo es que nunca se conocerá, porque esa víctima de malos tratos nunca se presentará en los medios de comunicación, como tampoco sabemos el número de familias que han reconstruido felizmente sus vidas tras la intervención de los psicólogos de familia.

....

En este contexto sin suficientes recursos (-- ni si quiera una grabadora de 15 €), en muchas ocasiones presionados por el tiempo (-- tome nota de otra vulneración del código deontológico por no exponer este tipo de presión en el informe), enfrentándose a intereses contradictorios de personas y de grupos sociales, sometidos a un alto nivel de responsabilidad, viendo continuamente escudriñado su trabajo, enfrentándose (-- o alienándose con ..., ya que sale más rentable ...) a coacciones y amenazas en algunos casos, la profesionalidad de los psicólogos forenses ha hecho posible que sea un ámbito en expansión (-- El fundamentalismo de género los considera vitales porque sus "capacidades paranormales de adivinación" son impagables), y sean cada vez más demandados.

Conozco psicólogos que han llegado a registrar escritos dirigidos a sus jueces señalando la peligrosidad de algún agresor, o que se han visto denigrados por psiquiatras al defender la imputabilidad de alguna persona, o que han abandonado una determinada jurisdicción porque ellos mismos consideraban que por circunstancias personales no podían mantener la ecuanimidad necesaria sobre estos asuntos ¿Cómo no valorar estos comportamientos?

Por todo lo expuesto, sin duda, la Psicología forense es uno de los ámbitos de intervención profesional más complejos (-- singulares por la falta de rigor, diría yo). Precisamente por lo delicado de su labor, y las circunstancias en la que deben desarrollarla, los psicólogos forenses deben ser muy rigurosos en el seguimiento de los procedimientos, velar por la calidad (-- ¿quién y como la garantiza?. De hecho suspiramos por ella como por un vaso de agua en el desierto) máxima ( -- que no realidad) de todas sus actuaciones y extremar el cumplimiento de las normas deontológicas.

Un asunto tangencial al que acabo de plantear es la polémica en la que están inmersos los equipos técnicos de los juzgados de familia con respecto a su denominación y a los informes que emiten. El Colegio considera que la denominación “Equipos Psicosociales” no es adecuada. En primer lugar no es su denominación oficial (y tanto, ¡como que no existen!), por mucho que sea la más extendida. En segundo lugar, al realizarse informes psicosociales conjuntos de los psicólogos y los trabajadores sociales, se puede producir una confusión en el papel de ambos profesionales, que sólo puede perjudicar a los psicólogos. Debería haber un informe psicológico y otro social del que se hiciera responsable el profesional correspondiente, aunque pueda haber conclusiones conjuntas. Esta misma línea es mantenida por la Comisión Deontológica en su reciente documento sobre los informes realizados conjuntamente con otros profesionales. Si no se hace así nos encontraríamos con trabajadores sociales firmando informes con contenido claramente psicológico. Además, un informe psicológico sólo puede ser realizado por un psicólogo, pero un informe psicosocial puede ser realizado por un psicólogo, un trabajador social, educadores sociales, psicopedagogos, etc. Si se extiende esta denominación, no nos ha de extrañar que alguien considere erróneamente, que los papeles de estos profesionales son intercambiables. Ahora bien, cuestionar la denominación no significa en modo alguno que se niegue la validez y la legalidad de los mismos (-- Sólo decir que la legalidad asume el respeto a las normas deontológicas. Si la Comisión Dentológica dice que no lo cumple, la ley lo deja fuera de cobertura ...). Hago esta observación porque algunas asociaciones han promovido acciones cuestionando la legalidad de los “equipos psicosociales”. (y tanto ... ¿Qué artículo de qué ley los crea?. Frente a esa manifestación inargumentada, ofrecemos esta otra fundamentada, sobre su ilegalidad. El prestigioso abogado Zarraluqui, en el Congreso de los Diputados, les llamó fantasmas jurídicos porque todos hablan de ellos y no aparecen creados en ningún sitio ...). Que estas entidades empleen el razonamiento que he expuesto anteriormente para hacer creer que se apoya su planteamiento, es responsabilidad exclusiva de sus promotores. El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid de ningún modo cuestiona la legalidad de los equipos técnicos, ni la de los informes que emiten.

Considero que desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid debemos impulsar una serie de medidas para mejorar las condiciones de trabajo de los psicólogos forenses, de forma que redunde en un nivel de calidad aún más elevado de sus intervenciones profesionales:

Algunas de estas medidas dependen del Colegio y en ellas seguiremos avanzando; otras dependen de otras instituciones y sólo nos cabe demandarlas y facilitarlas, ofreciendo toda la colaboración posible. Pero que nadie nos pida que para defender la Psicología forense ocultemos la mala praxis profesional por miedo a que si se hace socialmente visible, perjudiquemos al resto del colectivo. La defensa de la profesión se basa en extender las buenas prácticas, no en proteger la mala.

La Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid que comparte esta valoración, apoyará cualquier iniciativa que defienda el importante papel que desarrollan estos profesionales, como lo hace también en cualquier otro ámbito.

 

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 10.05.2008

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 10.05.2008