Informe de SS.LL. para JL (GV)
Otro Informe desacreditado judicialmente pero que fue utilizado para separar a un padre de sus hijos.
I- DATOS PERSONALES
Nombre y apellidos; <<la madre>>
Edad: 33 años
Fecha de nacimiento. 25 de octubre de 1970
Fecha de exploración del 3 de febrero al 7 de mayo de 2004
Nombre y apellidos: <<el hijo mayor>>
Edad. 5 años
Fecha de nacimiento: 26 de mayo de 1996
Fecha de exploración: del 3 de febrero al 7 de mayo de 2004
Nombre y apellidos: <<el hijo menor>>
Edad: 3 años
Fecha de nacimiento: 15 de febrero de 2001
Fecha de exploración del 3 de febrero al 7 de mayo do 2004
Informe emitido por SS LL M. Psicóloga del Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas (CARRMM), Colegiada Nº M-16106
II- ANÁLIS/S SITUACIONAL
<<la madre>> de 33 años de edad y sus hijos <<el hijo mayor>>, de 5 años de edad y <<el hijo menor>> de 3 años de edad ingresaron en el Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas (CARRMM) el Día 3 de febrero de 2OO4
Le Sra. <<madre>> ha padecido, durante su noviazgo y matrimonio, malos tratos físicos, psicológicos y económicos severos(--guión de género) por parte de su marido. Los hijos menores, <<el hijo mayor>> y <<el hijo menor>> han sufrido, a su vez, malos tratos psicológicos y soportado las consecuencias de este estilo de convivencia impuesto por su padre.
La relación de la peritada con su marido comienza en 1989, ella tenía 19 años y él 22.
Nada más comenzar la relación de noviazgo aparecen los primeros conatos de maltrato psicológico por parte del Sr. <<el padre>>, el cual mantiene un férreo control sobre <<la madre>> y la somete a constantes desprecios (“cualquier hombre se va antes con cualquiera de tus amigas que contigo”)
Durante los cinco años que duró el noviazgo, la Sra. <<madre>> ha estado sometida a las decisiones que, en exclusividad, tomaba el novio, llegando a presentar un cuadro de absoluta dependencia hacia su agresor que, a través del maltrato psicológico consigue anular su propia identidad como persona.
Le peritado se aferra a la idea de que su novio cambiaría si se iban a vivir juntos y accede en 1994, a convivir casándose dos años más tarde, en 1996.
Las expectativas de <<la madre>> no se cumplen, el control y el maltrato psicológico aumentan a partir de dicha convivencia (controlando cada cosa que hacía, los trabajos que conseguía, las horas a las que se ponía el despertador, cuestionando cualquier decisión con respecto a los menores, etc.).
La Sra. <<madre>> siempre espera el cambio de comportamiento de su marido, así que, cuando en 1997 se quedó embarazada, pensó que la espera de un hijo sería favorable para una actitud distinta por parte de su esposo
Pero tal deseo tampoco llega a convenirse en realidad; por el contrario, se recrudece el trato vejatorio que para con ella tenía, criticando cualquier decisión (“no sabes ni de lo que hablas”), con acercamientos intimidatorios contra las paredes de la casa, agarrándola de la mano y repetir de manera continuada: "¿y sí te rompo los dedos?”
E! trato degradante hacia ella ha sido el mismo durante los dos embarazos y nacimiento de sus dos hijos, sin preocuparse efectiva ni materialmente por ellos, no permitiendo a la peritada trabajar fuera de casa, argumentando que era él quien tenía que traer el dinero a casa.
Sólo entonces <<la madre>> entiende que la situación de violencia, sobe todo psicológica, por parte de su marido es absolutamente irreversible y decide ponerse en contacto con un gabinete de abogados, quienes le plantean que es mejor llegar a un acuerdo, pero la Sra. <<madre>> sabe que su marido jamás ha aceptado ni cumplido acuerdos y que no toleraría nunca una separación. De hecho, sufrió un acoso continuo por parte de su marido, quien le decía: "yo no me separo, eres mi, mujer”
La situación de terror e indefensión llega a tal extremo que la peritada se pone en contacto con la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas (AMSO) para recibir asesoramiento jurídico. Dicha asociación procede a solicitar su ingreso en el CARRMM.
III.-EVALUACIÓN PSICOLÓGICA
STAI: Cuestionario de ansiedad estado/rasgo. Comprende dos escalas independientes de autoevaluación que miden dos concepciones diferentes de la ansiedad:
EDI: Mide la sintomatología depresiva a través de un cuestionario de 21 ítem de síntomas depresivos.
2- Resultado de las pruebas.
Las pruebas técnicas aplicadas detectan que la Sra. <<madre>> presenta una ansiedad tanto estado como rasgo, extrema, encontrándose por encima del 99% de su población de referencia, destacando e1 nivel cognitivo donde muestra pensamientos repetitivos de insatisfacción ante la violencia sufrida.
En relación con la sintomatología depresiva, se sitúa en un estado depresivo grave con continuas ideas de culpa y baja autoestima.
En cuanto a las pruebas de personalidad presenta un perfil en el que se muestra una persona excesivamente cauta en la toma de decisiones y con unos niveles de dependencia exacerbados.
2.1 - Metodología utilizada con <<el hijo mayor>> y <<el hijo menor>>
Dada la edad de los menores peritados, no se ha pasado ninguna prueba tipificada. Siendo el método utilizado:
2.2.- Resultados de las pruebas:
En una primera valoración se observa, en ambos menores un desarrollo emocional que presenta los déficit propios de un niño que ha sufrido directamente los malos tratos:
En el caso de <<el hijo mayor>>, la expresión emocional está caracterizada por la afectación de sentimientos y por la afectación de sentimientos y por la verbalización de un miedo profundo a su padre: "papá me chilla y me espachurra contra la pared” “Me dice que no me quiere”.
IV.- VALORACIÓN TÉCNICA
La Sra. <<madre>> presenta el "Síndrome de la Mujer Maltratada" como consecuencia de la relación violenta mantenida con su marido durarte 15 años.
Manifiesta toda su sintomatología e nivel cognitivo (miedos, ideas de culpa, pensamientos distorsionados) físicos (dolores de espalda) y motor (bloqueo en la expresión corporal).
Todo ello causado por la situación de estrés que ha tenido que padecer por el comportamiento de su marido hacia su persona y la de sus hijos.
Los menores, <<el hijo mayor>> y <<el hijo menor>>, evidencian cambios bruscos y regresiones en su comporta-miento, teniendo conductas sumisas y estados de agresividad en función de su estado emocional.
Está comenzando a exteriorizar las consecuencias del tipo de vivencia violenta y controladora que ha ejercido su padre hacia ellos.
V.- CONCLUSIONES
De todo lo anteriormente expuesto, consideramos que tanto la Sra. <<madre>> come sus hijos <<el hijo mayor>> y <<el hijo menor>>, precisen de un tratamiento Integral como el que están recibiendo en el CARRMM para poder recuperar la estabilidad emocional destruida por la violencia ejercida por su marido.
Las consecuencias que para les niños ha representado el ejercicio de la violencia del padre con los mismos, hace que, exclusivamente en interés de éstos se evite cualquier contacto, comunicación o visita con el progenitor masculino por el riesgo que tales comunicaciones tendrían en la incipiente evolución de los menores.
Hasta el extremo de que establecer dicho contacto puede llegar a producir una involución en el desarrollo psicoemocional que condicionaría, con toda probabilidad el futuro de sus vidas.
Madrid. 14 de mayo de 2004
¿En qué consiste este síndrome?. ¿Es ampliamente aceptado por la comunidad científica?. Existe una manual de diagnóstico con un indicador. ¿Cuál es?. ¿Cuál es la referencia en el DSM - IV?
Última actualización: 21.04.2007