La presidenta del Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña (TSJC), María Eugenia Alegret, ordenó ayer la apertura
de diligencias informativas para determinar si se han cometido errores
judiciales en el caso de Alba Caldas, la niña de 5 años, que permanece en
coma en el Hospital de la Vall d´Hebron de Barcelona desde el pasado sábado
tras haber sido presuntamente maltratada por el compañero sentimental de su
madre.
Según fuentes del TSJC, este organismo ha iniciado una investigación para
revisar todos los expedientes y oficios judiciales relacionados con el caso
de Alba Caldas, del que tuvieron conocimiento tres juzgados, uno de
Barcelona, uno del municipio barcelonés de Cerdanyola y otro de la localidad
oscense de Fraga.
Las diligencias informativas abiertas por el TSJC pretenden conocer las
causas por las cuales estos tres juzgados no tomaron ninguna medida cautelar
para proteger los intereses de la menor, al considerar que no corría riesgo
alguno viviendo en el domicilio de su madre y de su padrastro, Francisco
Javier P. E., que ingresó el martes en prisión.
La Generalitat, por su parte, decidió retirar la tutela de Alba Caldas a
su madre, Ana María, e inició los trámites para encontrar una familia de
acogida para la niña en el caso de que consiga superar su grave estado,
anunció la consejera de Bienestar y Familia, Anna Simó. En contra de los
primeros pronunciamientos de responsables de otras instituciones, la titular
de este departamento admitió que la Administración pública catalana cometió
errores en el caso de esta niña.
Fallos evidentes
«Cuando pasan cosas como ésta es evidente que se ha producido algún fallo
por parte de la Administración», reconoció Simó. Lamentó que los posibles
fallos no se detectasen a tiempo, porque pusieron a la niña maltratada en
peligro. A su juicio, «se cometió un error de evaluación, un error que se ha
de evitar en casos posteriores». Simó también explicó que la Generalitat
analizará los diversos informes disponibles sobre el caso para conocer si la
Administración actuó con negligencia, o por lo menos con demasiada ligereza.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Asuntos Sociales e Inmigración,
Jesús Caldera, en declaraciones a Radio Nacional, manifestó también que
«parece que ha habido un fallo en cadena», y «tenemos que ver dónde se
producen esos fallos para mejorar la coordinación. Hay que ser autocríticos,
y a partir de la autocrítica tomar las decisiones necesarias y exigir las
responsabilidades oportunas si se han producido esos errores».
Así las cosas, el padre biológico de la menor, Álvaro Luis Caldas, aseguró
que en ningún momento sospechó que su hija pudiera recibir malos tratos por
parte de su madre o del compañero sentimental de ésta. Durante el tiempo que
él convivió con su ex mujer, la niña -dijo- «jamás fue maltratada». El padre
recalcó que sólo «ahora» ha descubierto lo ocurrido a la niña y aunque la
pequeña le repetía a veces que no quería volver con su madre, nunca sospechó
que fuera por miedo a su padrastro. La última vez que Álvaro Luis Caldas vio
a su hija fue entre el 2 y el 8 de enero. La niña llevaba el brazo
escayolado pero no se preocupó demasiado, porque ella misma le aseguró «que
se había caído de la cama», según consta en su declaración judicial.