La
madre declara que la niña maltratada «le tenía miedo» a su padrastro
La progenitora de la pequeña, imputada,
descarga la responsabilidad en su pareja: «Cuando la bajó estaba medio
muerta, inconsciente, pálida y tenía la nuca mojada»
ABC
BARCELONA. Ana María C. F., la madre de la pequeña de 5 años
ingresada en estado grave por presuntos malos tratos, manifestó ayer
que nunca vio «nada extraño» en el comportamiento de su compañero,
Francisco Javier P. E., de 32 años y detenido por este caso, aunque
reconoció que la niña «le tenía miedo». En declaraciones a EFE-TV,
Ana María C. F., de 26 años, aseguró que «Francisco trataba muy bien
a la niña, aunque no tanto como a su propia hija».
La madre afirmó que su hija era una niña triste y que, según su
psicólogo, «tenía un principio de depresión». «Lo primero que quiero
-declaró- es que se recupere y, segundo, que él pague por lo que ha
hecho». La joven explicó que de no poder tener ella la custodia de
su hija, desearía que la tuviera su madre, y se opuso a que el padre
biológico, Álvaro C., que ya reclamó la custodia, la obtenga: «no se
la merece porque nunca se ha preocupado por ella», argumentó.
SegúnAna María C. F., cuando la niña sabe que va a visitarla su
padre, dice: «el papá no, el papá no».
La pequeña ingresó en estado grave en Vall d´Hebron el pasado sábado
después de ser víctima de presuntos malos tratos en su domicilio de
Montcada i Reixac. Por estos hechos, la madre y su compañero
sentimental están acusados de un delito de asesinato en grado de
tentativa, si bien el juez dejó a Ana María C. F. en libertad con
cargos.
La joven dijo que ese día se disponía a ir a la feria de Santa
Perpetua de Mogoda (Barcelona) con su hija, su compañero sentimental
y la hija de éste, de 6 años. Según su relato, Francisco P. E. y su
hijastra se quedaron solos unos minutos en el piso, mientras ella
bajaba a la calle con la hija de su compañero. Tras esperar unos
minutos y tocar reiteradamente al timbre de la vivienda, Ana María
subió a buscarlos y vio que Francisco bajaba corriendo por la
escalera con la niña en brazos.
«Estaba medio muerta, inconsciente y pálida, y me puse muy
nerviosa», dijo la madre, quien explicó que entonces le tocó la nuca
y pensó que «estaba mojada como si se la hubiese lavado».
Al preguntarle a Francisco por qué había tardado tanto en bajar, le
dijo que había visto a la niña inconsciente en el suelo y la había
intentado reanimar porque era socorrista y había trabajado doce años
en la Cruz Roja.
Según la joven, una vez en el hospital, Francisco P. E. se puso muy
nervioso al ver aparecer a los Mossos y quiso irse. El hombre se
puso la chaqueta para regresar a casa, a pesar de la insistencia de
su compañera de que se quedara, y ella creyó ver que en el cuello de
la chaqueta llevaba manchas de sangre. Ana María asegura que se
derrumbó al volver a casa y ver «que había sangre por todas partes».
Ana María C. F. intentó ayer, por segundo día consecutivo, ver a su
hija en el hospital, lo que le fue impedido puesto que la Dirección
General de Atención a la Infancia y la Adolescencia así lo ha
determinado. La niña «ha comenzado una mejora dentro de la
gravedad», según informó ayer el hospital. En las última horas se ha
producido una ligera mejoría en el edema cerebral que sufre la
pequeña.
Ni el de guardia ni el de menores
En cuanto a la actuación de las administraciones en este caso, el
Tribunal Superior de Justicia de Cataluña informó ayer de que en las
diligencias que abrió el juez en diciembre para investigar si la
niña era maltratada, no se incluye ningún informe de la Fiscalía,
pese a que ésta tuvo conocimiento de la denuncia que Vall d´Hebron
había formulado tras atender a la niña de una fractura en un brazo.
Según las citadas fuentes, las diligencias no llevan ningún informe
del fiscal que estaba de guardia cuando aquéllas se abrieron, ni de
la Fiscalía de Protección de Menores, que tiene potestad para pedir
medidas cautelares si considera que un niño está en situación de
riesgo.
|