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VIOLENCIA DOMÉSTICA // LAS
INVESTIGACIONES >> REPORTAJE
Otro beso para Alba
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El padre biológico niega haber maltratado a la
pequeña y acusa a su exmujer de inventarse las acusaciones
• Otro novio de
la madre, que vivió con la niña, tilda de "irresponsable"
a la imputada
MAYKA NAVARRO
BARCELONA
La última vez que Álvaro Luis
Caldas Almuster, el padre biológico de Alba, besó a
su hija, la pequeña también estaba en el Vall d'Hebron.
Entonces, el 20 de diciembre, sólo hacía un día que
la niña había ingresado con fracturas en el brazo derecho.
Después, la madre le señaló a él como responsable de
las lesiones y de agresión sexual. El hombre regresó
ayer al mismo hospital. Pero no pudo besar a su hija.
"No me han dejado verla. Pobrecita. Es un ángel.
No puedo entender cómo han podido llegar a esto",
aseguró. Su abogado le ha recomendado que no haga declaraciones.
No en vano, el lunes abandonó los juzgados de Fraga,
tras ser detenido el jueves por la Guardia Civil, acusado
de ser el autor de las lesiones que provocaron el primer
ingreso de Alba.
Una semana en casa
"Yo no he tocado a mi hija. Alba estuvo conmigo del
2 al 8 de diciembre". De manera inconsciente, el
padre se rebela contra la actual situación y habla.
"Cómo es posible que mi hija estuviera ingresada
en diciembre, que todo el mundo sospechara que sufría
malos tratos, y a mí, que soy su padre, hasta el sábado
que me detienen nadie me dijera nada".
El hombre, que vive en Ontiñena, un pueblo de las afueras
de Fraga (Huesca), asegura que su exmujer le amenazó
con arruinarle la vida. Y añade que fue la detenida
la que convenció a Alba para que acusara a su padre
de los malos tratos.
"Ahora sólo quiero que mi hija se ponga buena".
Un sentimiento que comparte con P., un vecino de Manresa
(Bages) que vivió con Alba y su madre ocho meses, entre
junio del 2004 y enero del año pasado.
"A mí me engañó, como sospecho que ha engañado a
todos los hombres con los que ha estado. Pero nunca
la vi maltratar a su hija", asegura. P. conoció
a Ana en la sección de contactos del teletexto de TV-3.
"Yo había enviado un mensaje porque deseaba iniciar
una relación estable y ella me contestó. Nos conocimos,
me gustó, y me gustó la niña. Compré un piso para vivir
los tres". Era su primera relación sentimental.
La convivencia no tardó en romperse. P. es pensionista
y Ana trabajó un tiempo en el Carrefour, otro tiempo
en una pizzería. "Creo que quería a su hija, pero
que era irresponsable". ¿Por qué? "Se hizo amiga
de una chica de Manresa. Salía de noche y me dejaba
en casa con Alba. No me importaba, es una niña dulce
y cariñosa".
Ayer, P. se acercó a la comisaría de Manresa para preguntar
si puede hacer algo. Hoy declarará en las dependencias
del grupo de homicidios de los Mossos, en Les Corts.
Le gustaría volver ver a Alba. Como a muchos. Como a
sus vecinas de Montcada o a sus compañeros de P5 del
colegio Viver. Ayer, la centralita de Vall d'Hebron
pasó parte del día colapsada. "Nos están llamando
de toda España. Hay gente que quiere saber cómo está.
Otros llaman para dar ánimos y algunos, incluso explican
que quisieran adoptarla", explicó la portavoz del
centro médico.
Noticia publicada en la página
41 de la edición de 8/3/2006 de El Periódico - edición
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