VIOLENCIA DOMÉSTICA // LOS ERRORES DE LAS ADMINISTRACIONES
Infància descartó que la niña maltratada estuviese en peligro
• La
Generalitat no retiró la custodia a la madre de Alba al considerar que
el agresor era el exmarido • Tras
recibir en febrero un aviso del "riesgo", sólo decidió reunirse el 15
de marzo para estudiar el caso
MONTSE MARTÍNEZ / BARCELONA ANTONIA PEÑA
/ MONTCADA I REIXAC
El diagnóstico fue que Alba no estaba en situación de riesgo. Es la
conclusión a la que llegó la Direcció General d'Atenció a la Infància
i Adolescència de la Generalitat (DGAIA) el pasado mes de diciembre
tras analizar el caso de la niña de 5 años que había ingresado en el
Hospital de la Vall d'Hebron con el brazo, la clavícula y una costilla
rotos como consecuencia, presumiblemente, de un episodio de maltrato
familiar. Poco más de dos meses después de este diagnóstico, la
niña permanece en estado "muy grave" desde que el domingo pasado
ingresara nuevamente en el mismo centro hospitalario con lesiones
mucho peores que las de la primera vez. Ante este hecho
incontestable, la directora general de la DGAIA, Imma Pérez, aún no
sabía ayer en qué eslabón de los servicios sociales que atienden a
menores en riesgo se produjo el desaguisado. Lo único que reconoció la
máxima responsable, fue la evidencia: "No se detectó la urgencia".
"Trataremos de averiguar por qué", añadió, para insistir en que "no
hay que buscar culpables".
MUCHOS INTERROGANTES Quedan
muchos interrogantes por despejar a los que la directora general no
dio explicación. Cuando la DGAIA hizo este diagnóstico favorable a que
la niña agredida se quedase con la madre --el entonces presunto
agresor, su exmarido, ya no vivía con ella--, solicitó a los servicios
sociales de Montcada i Reixac que siguieran el protocolo habitual de
seguimiento.
Se llegaron a celebrar hasta seis entrevistas en menos un mes y los
profesionales del ayuntamiento volvieron a dirigirse nuevamente a la
Generalitat, a través del Equip d'Atenció a la Infància i a
l'Adolescència (EAIA) del Vallès Occidental pidiendo "asesoramiento".
El informe de los servicios municipales desvelaba "indicios de que la
madre no vela suficientemente por la seguridad de su hija" e
"indicadores de que todavía se encuentra en situación de riesgo",
sostuvo ayer el alcalde de Montcada i Reixac, César Arrizabalaga. La
respuesta a este informe por parte de la EAIA fue convocar a servicios
sociales a una reunión para el 15 de marzo. Obviamente, no han llegado
a tiempo.
CELERIDAD El único que ayer entonó el mea
culpa
fue el alcalde: "Hemos fallado todos; la Generalitat, la justicia, el
ayuntamiento y sobre todo la familia, el entorno más próximo de la
menor", dijo, para añadir que "la lección debe ser que en temas
delicados y de prevención, sobre todo si afectan a niños, debemos
actuar con celeridad", concluyó. Por si fuera poco, antes de
todo este periplo ya el Ayuntamiento de Viladecans, donde madre e hija
vivían, ya había alertado a las autoridades locales de Montcada de "la
llegada a de una niña con dificultades cognitivas y de aprendizaje".
En este sentido, el alcalde de Montcada destacó que nunca se les
comunicó "ningún tipo de malos tratos a la menor".
ANDADURA
JUDICIAL Hasta aquí la reconstrucción de la atención social. La
andadura judicial no tiene nada que envidiar en cuanto a número de
juzgados implicados, lentitud y, en última instancia, inoperancia.
El 24 de diciembre del 2005 entró en el juzgado de guardia de
Barcelona un parte del hospital donde se comunicaba el primer ingreso
hospitalario. El Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona ordenó
investigar y la policía, al igual que ocurrió en la DGAIA, dio plena
credibilidad a la madre. Ésta acusó al padre biológico, que vive en la
localidad oscense de Ontiñena, cerca de Fraga. Otro juzgado de
Cerdanyola, en una diligencia ampliatoria, también dio credibilidad a
la madre. El pasado 6 de febrero, el Juzgado de Instrucción
número 4 de Barcelona se inhibió en favor de uno de Fraga porque no
podía investigar los hechos sucedidos, presuntamente, en otro partido
judicial. Al margen, el Juzgado de Instrucción número dos de
Cerdanyola abrió diligencias por un robo denunciado por Francisco
Javier Pérez Espinosa --ahora detenido-- contra su exmujer Montserrat
A. La magistrada comprobó que la pareja mantiene una tensa relación
que provoca múltiples denuncias cruzadas. Pero en las denuncias no se
abordaba el tema de los posibles malos tratos a la niña, que sí
apareció al declarar la hija de la pareja ante la policía.
Noticia publicada
en la página 40 de la edición de 8/3/2006 de El Periódico - edición
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