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EL TERROR EN CASA
El caso de Alba dispara la retirada de tutelas por parte de Benestar i Família

Ante la duda de si se producen malos tratos, los servicios sociales prefieren asegurar la protección del menor, dijo ayer Anna Simó.

Benestar recibe centenares de llamadas para cuidar a Alba y recuerda que no se puede solicitar la acogida de un menor en concreto  

MAITE GUTIÉRREZ - 17/03/2006
BARCELONA

El temor a que se vuelva a repetir una situación como la de Alba, la niña de cinco años que permanece malherida en el hospital Vall d´Hebron por presuntos malos tratos, se ha hecho sentir entre los trabajadores de servicios sociales. Desde que el caso de la pequeña saltó a la luz, las peticiones de retirar la tutela a los padres y de acogida de menores por parte de funcionarios del Departament de Benestar i Família de la Generalitat se han disparado. Según manifestó la consellera Anna Simó, en la sesión de control parlamentario celebrada ayer, "ante la duda, los trabajadores sociales prefieren pedir la protección del menor". Benestar i Família no ha cuantificado todavía el incremento de las solicitudes de retirada de tutela y posterior petición de desamparo y acogida, pero Simó remarcó que "son muchísimas más". Nadie desea que su actuación ante un posible caso de malos tratos dé pie a "una nueva Alba". Fuentes de Benestar i Família aseguraban que los funcionarios "están alarmados y extreman las precauciones al máximo" y por eso Simó pidió "calma y serenidad" a los miembros de su departamento para evitar hacer diagnósticos "rápidamente o bajo presión".

La repercusión de este terrible caso está siendo enorme y las peticiones para cuidar a la pequeña no se han hecho esperar. Simó destacó que centenares de familias se han interesado por Alba y han pedido acogerla. Sin embargo, desde el departamento recordaron que no se puede solicitar la acogida de un menor en concreto. La consellera destacó que en Catalunya "hay 500 menores esperando una familia que los acoja", y animó a las personas que se han preocupado por Alba a que también lo hagan por estos otros niños en situación difícil.

Nadie se pronunció ayer sobre si la situación de Alba se podría haber evitado. Simó esquivó cualquier tipo de autocrítica y dio a entender que la madre de la niña, Ana María C. F., ocultó información a los servicios sociales y por eso el problema no se pudo detectar a tiempo. "Digamos que (la madre) no se lo ha puesto fácil a la Administración", declaró, "aunque la investigación está bajo secreto de sumario y habrá que esperar a que concluya".

Josep Lluís Cleries, del grupo parlamentario de CiU, pidió ayer en una interpelación que la consellera "admitiese los errores" de su departamento, y afirmó que su actuación había sido "imprudente" y pecaba de "falta de humildad". Por esa razón, según Cleries, es necesario "que alguien asuma la responsabilidad, aunque implique dimisiones", algo que tendría que hacer Simó "como máxima representante del Departament de Benestar i Família". Cleries criticó duramente el anuncio que hizo la semana pasada la consellera sobre la nueva ley para proteger a los menores en situación de riesgo. En su opinión, lo único que se intentaba con eso era "desviar la atención del problema", ya que "el vacío no es legal, el vacío está en la inacción de su departamento". Simó mantuvo que desde la Generalitat se está haciendo "todo lo posible" por Alba y que esta nueva ley, que ya se estaba preparando desde el año pasado, ayudará a prevenir los casos de menores desamparados.

Mientras, Ana María C. F. espera la decisión de la justicia en la cárcel de Can Brians. La madre de la menor hospitalizada permanece en la unidad psiquiátrica de la prisión desde el martes por la tarde, después de que se la trasladara desde el centro penitenciario de Wad-Ras.



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EL TERROR EN CASA
El caso de Alba dispara la retirada de tutelas por parte de Benestar i Família

Ante la duda de si se producen malos tratos, los servicios sociales prefieren asegurar la protección del menor, dijo ayer Anna Simó.

Benestar recibe centenares de llamadas para cuidar a Alba y recuerda que no se puede solicitar la acogida de un menor en concreto  

MAITE GUTIÉRREZ - 17/03/2006
BARCELONA

El temor a que se vuelva a repetir una situación como la de Alba, la niña de cinco años que permanece malherida en el hospital Vall d´Hebron por presuntos malos tratos, se ha hecho sentir entre los trabajadores de servicios sociales. Desde que el caso de la pequeña saltó a la luz, las peticiones de retirar la tutela a los padres y de acogida de menores por parte de funcionarios del Departament de Benestar i Família de la Generalitat se han disparado. Según manifestó la consellera Anna Simó, en la sesión de control parlamentario celebrada ayer, "ante la duda, los trabajadores sociales prefieren pedir la protección del menor". Benestar i Família no ha cuantificado todavía el incremento de las solicitudes de retirada de tutela y posterior petición de desamparo y acogida, pero Simó remarcó que "son muchísimas más". Nadie desea que su actuación ante un posible caso de malos tratos dé pie a "una nueva Alba". Fuentes de Benestar i Família aseguraban que los funcionarios "están alarmados y extreman las precauciones al máximo" y por eso Simó pidió "calma y serenidad" a los miembros de su departamento para evitar hacer diagnósticos "rápidamente o bajo presión".

La repercusión de este terrible caso está siendo enorme y las peticiones para cuidar a la pequeña no se han hecho esperar. Simó destacó que centenares de familias se han interesado por Alba y han pedido acogerla. Sin embargo, desde el departamento recordaron que no se puede solicitar la acogida de un menor en concreto. La consellera destacó que en Catalunya "hay 500 menores esperando una familia que los acoja", y animó a las personas que se han preocupado por Alba a que también lo hagan por estos otros niños en situación difícil.

Nadie se pronunció ayer sobre si la situación de Alba se podría haber evitado. Simó esquivó cualquier tipo de autocrítica y dio a entender que la madre de la niña, Ana María C. F., ocultó información a los servicios sociales y por eso el problema no se pudo detectar a tiempo. "Digamos que (la madre) no se lo ha puesto fácil a la Administración", declaró, "aunque la investigación está bajo secreto de sumario y habrá que esperar a que concluya".

Josep Lluís Cleries, del grupo parlamentario de CiU, pidió ayer en una interpelación que la consellera "admitiese los errores" de su departamento, y afirmó que su actuación había sido "imprudente" y pecaba de "falta de humildad". Por esa razón, según Cleries, es necesario "que alguien asuma la responsabilidad, aunque implique dimisiones", algo que tendría que hacer Simó "como máxima representante del Departament de Benestar i Família". Cleries criticó duramente el anuncio que hizo la semana pasada la consellera sobre la nueva ley para proteger a los menores en situación de riesgo. En su opinión, lo único que se intentaba con eso era "desviar la atención del problema", ya que "el vacío no es legal, el vacío está en la inacción de su departamento". Simó mantuvo que desde la Generalitat se está haciendo "todo lo posible" por Alba y que esta nueva ley, que ya se estaba preparando desde el año pasado, ayudará a prevenir los casos de menores desamparados.

Mientras, Ana María C. F. espera la decisión de la justicia en la cárcel de Can Brians. La madre de la menor hospitalizada permanece en la unidad psiquiátrica de la prisión desde el martes por la tarde, después de que se la trasladara desde el centro penitenciario de Wad-Ras.



La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País