Secuestrado Emocionalmente

Headline

Subt

20 Minutos, 2.298.000 lectores al día. El primer diario hecho con los lectores
Viernes, 24 Marzo 2006 Actualizado a las 07:19 h.
E. Laguna 23.03.2006
Sus ex parejas les impiden mantener el contacto con los niños que, en muchos casos, acaban con depresiones crónicas.

La separación de una pareja significa en muchos casos perder de vista a los hijos. En Zaragoza hay más de 200 padres separados con problemas para ver a sus hijos, según la Asociación de Padres de Familia Separados de Aragón (Apfsa). «El 75% no ve a sus hijos hace años y el 20% lo hace con muchos problemas», explica Juan José Valero, el presidente.

Las mujeres se quedan con la custodia de los niños en el 95% de los casos y los padres se conforman con verlos unas horas cada 15 días. Sin embargo, algunas madres impiden a sus ex maridos mantener contacto con ellos alegando que los hijos no quieren verles.

Así comienza un rifirrafe (más de la mitad de los divorcios son con hostilidades) en el que los niños son los más perjudicados. Muchos desarrollan el síndrome de alienación paternal, es decir, odian a un padre que les quiere, porque la madre les habla mal de él.

Este síndrome puede llevar a una depresión crónica e imposibilitar el desarrollo del niño en un ambiente psicosocial normal, según afirman los expertos.

«Los niños sufren mucho y los padres que no pueden verlos llegan a la asociación hundidos, desesperados», señala Valero. «Tenemos una psicóloga que alucina con algunas situaciones», añade.

La asociación lucha por la igualdad, la custodia compartida a pleno derecho y la sustitución del Instituto de la Mujer por el de la Familia, y ha preparado una demanda contra la Ley de Violencia de Género.

Más inf., tel. 976 201 996.

El testimonio

Juan José Valero Presidente de APFSA

«No veo a mi hijo desde hace 6 años»

Juan José Valero lleva 12 años separado y no ve a su hijo desde que tenía seis.

¿Cuál es su historia?

Mi ex mujer se fue a vivir a Tenerife cuando el niño tenía cuatro meses. Yo podía verlo cada 15 días y fui a Canarias, pero no me lo dejaba ver. Recibía amenazas de su familia hasta que un juez me autorizó a verlo tres años después. Vino a Zaragoza dos veranos y dos Navidades, pero cuando cumplió seis años ya no volvió. Su madre pidió un cambio de medidas y una jueza logró que no lo volviera a ver.

¿Y cómo está usted?

Tuve una depresión, una úlcera y me he quedado sin dinero por los viajes. Me siento impotente. Vale más la lágrima falsa de una mujer que el cariño de un padre.

 

COMENTARIOS

BARBARIDADES? NO, esto que vivimos es una REALIDAD SOCIAL.
Un berdadero perjuicio para la Infancia. En mi caso personal, después de casi 3 años de separación, mis hijos son los que pagan las consecuencias por una madre negligente, una madre irresponsable y un juez que... "la creía". El mayor no es hijo mío biológico, pero convivimos él y yo desde que el niño tenía TRES MESES hasta que tenía nueve años y medio. Desde hace 2 años y medio, no nos hemos vuelto a ver, más que 1 vez que vino el crio a casa para saber, preguntar y reprochar. El pequeño, con 8 años, lleva desde los 6 años viendome en un Punto de Encuentro, 3 horas cada 15 días, SEIS HORAS al mes. ¿Por qué no hay justicia para la infancia? ¿Por qué los Jueces y Fiscales no quieren ver la realidad social?... y un largo por qués.
Yo, lucho diariamente porque los hijos e hijas de padres separados, después de la separación de sus progenitores, no se queden sin su familia, sea materna o paterna. Personalmente, lucho a diario. Padres, madres, abuelos, abuelas, tios, tias, primos, primas.... Decenas de personas afectadas por una custodia monoparental. No sólo el hombre, detrás de éste hay mucha gente a la que le repercute, a la que se les impide ver a sus nietos, sobrinos, primos.......
BASTA YA!!!
ACMI, Asociación Contra el Maltrato Institucional a la Infancia.
www.maltratoinstitucional.org
23.03.2006 - 09:49h

2 -

Ya era hora de que en los medios de comunicación se empezaran a hacer eco de esta lacra social.
Este es un problema gravísimo que está creando una generación de niños con problemas psicológicos graves, por no hablar de los adultos (padres hombres) que se ven avocados a la más profunda de las depresiones. Los datos que no salen nunca en la prensa son los de los 600 hombres que se suicidan en España en procesos de separación ¿y por qué? Sencillamente porque la "justicia" pone todo en un lado de la balanza dejando el otro absolutamente vacío.
No son buenos los hombres y malas las mujeres. Hay hombres y mujeres buenos y malos, pero mientras los hombres malos están atados de pies y manos, la mujer que es mala tiene a su disposición un arma infalible que no duda en utilizar: sus propios hijos, que son los que acaban pagando, junto al padre los platos rotos.
Basta ya de tanta hipocresía!!! ¿Por qué no se instaura la custodia compartida de los hijos? Sabemos que es lo mejor para ellos y que acabaría con todas las injusticias que se derivan de los procesos de separación. En todos los países "normales" de nuestro entorno, cuando una pareja se separa, la custodia de los hijos es compartida por sus dos progenitores, porque ellos los necesitan a los dos, porque ellos no se tienen por qué separar de sus padres. Italia, Francia, todo el norte de Europa, Estados Unidos.... Todos reconocen que la custodia compartida es UN DERECHO DE LOS HIJOS, y como tal no se les puede negar.
Zoser
23.03.2006 - 10:43h

3 -

Y cuando estos niños descubran de aquí a un tiempo que sus madres intentaron separarlos por todos los medios (legales e ilegales) de unos padres que les querían y que querían compartir su infancia, ¿qué pensarán?

Porque no nos engañemos, los niños dejaran muy pronto de ser pequeños.

Y entonces, cuidado señoras que estáis más allá del bien y del mal, diosas del poder absoluto. La justicia de este pais no os juzga sino que alienta vuestros desmanes, pero vuestros hijos si os juzgaran.

Recordad que el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente...
Raimon Espurz
23.03.2006 - 11:58h
Inicio Mapa Web Correo
20 Minutos, 2.298.000 lectores al día. El primer diario hecho con los lectores
Viernes, 24 Marzo 2006 Actualizado a las 07:19 h.
E. Laguna 23.03.2006
Sus ex parejas les impiden mantener el contacto con los niños que, en muchos casos, acaban con depresiones crónicas.

La separación de una pareja significa en muchos casos perder de vista a los hijos. En Zaragoza hay más de 200 padres separados con problemas para ver a sus hijos, según la Asociación de Padres de Familia Separados de Aragón (Apfsa). «El 75% no ve a sus hijos hace años y el 20% lo hace con muchos problemas», explica Juan José Valero, el presidente.

Las mujeres se quedan con la custodia de los niños en el 95% de los casos y los padres se conforman con verlos unas horas cada 15 días. Sin embargo, algunas madres impiden a sus ex maridos mantener contacto con ellos alegando que los hijos no quieren verles.

Así comienza un rifirrafe (más de la mitad de los divorcios son con hostilidades) en el que los niños son los más perjudicados. Muchos desarrollan el síndrome de alienación paternal, es decir, odian a un padre que les quiere, porque la madre les habla mal de él.

Este síndrome puede llevar a una depresión crónica e imposibilitar el desarrollo del niño en un ambiente psicosocial normal, según afirman los expertos.

«Los niños sufren mucho y los padres que no pueden verlos llegan a la asociación hundidos, desesperados», señala Valero. «Tenemos una psicóloga que alucina con algunas situaciones», añade.

La asociación lucha por la igualdad, la custodia compartida a pleno derecho y la sustitución del Instituto de la Mujer por el de la Familia, y ha preparado una demanda contra la Ley de Violencia de Género.

Más inf., tel. 976 201 996.

El testimonio

Juan José Valero Presidente de APFSA

«No veo a mi hijo desde hace 6 años»

Juan José Valero lleva 12 años separado y no ve a su hijo desde que tenía seis.

¿Cuál es su historia?

Mi ex mujer se fue a vivir a Tenerife cuando el niño tenía cuatro meses. Yo podía verlo cada 15 días y fui a Canarias, pero no me lo dejaba ver. Recibía amenazas de su familia hasta que un juez me autorizó a verlo tres años después. Vino a Zaragoza dos veranos y dos Navidades, pero cuando cumplió seis años ya no volvió. Su madre pidió un cambio de medidas y una jueza logró que no lo volviera a ver.

¿Y cómo está usted?

Tuve una depresión, una úlcera y me he quedado sin dinero por los viajes. Me siento impotente. Vale más la lágrima falsa de una mujer que el cariño de un padre.

 

COMENTARIOS

BARBARIDADES? NO, esto que vivimos es una REALIDAD SOCIAL.
Un berdadero perjuicio para la Infancia. En mi caso personal, después de casi 3 años de separación, mis hijos son los que pagan las consecuencias por una madre negligente, una madre irresponsable y un juez que... "la creía". El mayor no es hijo mío biológico, pero convivimos él y yo desde que el niño tenía TRES MESES hasta que tenía nueve años y medio. Desde hace 2 años y medio, no nos hemos vuelto a ver, más que 1 vez que vino el crio a casa para saber, preguntar y reprochar. El pequeño, con 8 años, lleva desde los 6 años viendome en un Punto de Encuentro, 3 horas cada 15 días, SEIS HORAS al mes. ¿Por qué no hay justicia para la infancia? ¿Por qué los Jueces y Fiscales no quieren ver la realidad social?... y un largo por qués.
Yo, lucho diariamente porque los hijos e hijas de padres separados, después de la separación de sus progenitores, no se queden sin su familia, sea materna o paterna. Personalmente, lucho a diario. Padres, madres, abuelos, abuelas, tios, tias, primos, primas.... Decenas de personas afectadas por una custodia monoparental. No sólo el hombre, detrás de éste hay mucha gente a la que le repercute, a la que se les impide ver a sus nietos, sobrinos, primos.......
BASTA YA!!!
ACMI, Asociación Contra el Maltrato Institucional a la Infancia.
www.maltratoinstitucional.org
23.03.2006 - 09:49h

2 -

Ya era hora de que en los medios de comunicación se empezaran a hacer eco de esta lacra social.
Este es un problema gravísimo que está creando una generación de niños con problemas psicológicos graves, por no hablar de los adultos (padres hombres) que se ven avocados a la más profunda de las depresiones. Los datos que no salen nunca en la prensa son los de los 600 hombres que se suicidan en España en procesos de separación ¿y por qué? Sencillamente porque la "justicia" pone todo en un lado de la balanza dejando el otro absolutamente vacío.
No son buenos los hombres y malas las mujeres. Hay hombres y mujeres buenos y malos, pero mientras los hombres malos están atados de pies y manos, la mujer que es mala tiene a su disposición un arma infalible que no duda en utilizar: sus propios hijos, que son los que acaban pagando, junto al padre los platos rotos.
Basta ya de tanta hipocresía!!! ¿Por qué no se instaura la custodia compartida de los hijos? Sabemos que es lo mejor para ellos y que acabaría con todas las injusticias que se derivan de los procesos de separación. En todos los países "normales" de nuestro entorno, cuando una pareja se separa, la custodia de los hijos es compartida por sus dos progenitores, porque ellos los necesitan a los dos, porque ellos no se tienen por qué separar de sus padres. Italia, Francia, todo el norte de Europa, Estados Unidos.... Todos reconocen que la custodia compartida es UN DERECHO DE LOS HIJOS, y como tal no se les puede negar.
Zoser
23.03.2006 - 10:43h

3 -

Y cuando estos niños descubran de aquí a un tiempo que sus madres intentaron separarlos por todos los medios (legales e ilegales) de unos padres que les querían y que querían compartir su infancia, ¿qué pensarán?

Porque no nos engañemos, los niños dejaran muy pronto de ser pequeños.

Y entonces, cuidado señoras que estáis más allá del bien y del mal, diosas del poder absoluto. La justicia de este pais no os juzga sino que alienta vuestros desmanes, pero vuestros hijos si os juzgaran.

Recordad que el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente...
Raimon Espurz
23.03.2006 - 11:58h

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País