MADRID. Miguel Ángel Salgado Pimentel, el hombre de 37 años muerto de tres tiros en su garaje de Ciempozuelos, había sido objeto de tres intentos de asesinato en el último mes y medio. El primero de ellos tuvo lugar el 24 de enero, día en que se celebró el juicio en que le otorgaron la custodia de su hija de 6 años, a la que hacía cuatro que su mujer no le dejaba ver, según la familia. En una carretera oscura, un vehículo embistió por detrás al suyo, hizo el trompo y luego chocó con la puerta del conductor. «Fueron unos profesionales», indicó la Guardia Civil.
Hace una semana, dos hombres, en una moto, se situaron junto a su coche cuando paró en un semáforo de Ciempozuelos. Uno de los hombres intentó sacar un arma, momento en el que Miguel Ángel huyó a toda prisa. La madrugada anterior a su muerte, alguien destrozó con un pico el cristal de su portal, en la calle Caretos. Ayer, una vecina encontraba el cadáver de Miguel Ángel, jefe financiero de DMI Computer, en Rivas. Le habían esperado junto a la escalera y le descargaron tres disparos, en el pecho, la cabeza y un brazo. Cuando la Policía Local llegó, el hombre aún respiraba Miguel Ángel se casó. Al año y medio, nació su hija. El matrimonio se rompió a la tercera separación. Su mujer, abogada, el día que él se fue definitivamente, le espetó: «Te voy a dar donde más daño te haga», en referencia a la niña, según la familia, pese a que Miguel Ángel le pasaba la manutención. La semana que viene, el hombre iba a hacer efectiva su mayor sueño: gozar de la custodia de su hija.