sevilla.
El caso de torturas a Alba, la niña de cinco
años que permanece en estado crítico en Barcelona
tras recibir una paliza supuestamente a manos del
compañero de su madre, ha abierto un debate en
torno al maltrato infantil en España, que se ha
visto avivado con la difusión de otros cuatro
casos en la misma semana, en Algeciras, Almería,
Valencia y Zaragoza. Éste no es un tema nuevo,
aunque sí más desconocido que otros tipos de
violencia como la de género. En esto coinciden los
expertos consultados que ratifican que las
estadísticas oficiales sobre la violencia ejercida
sobre los menores son alarmantes.
Instituciones como el
Defensor del Menor de Madrid han solicitado ya
la creación de un registro único oficial que dé
cuenta de la magnitud de este fenómeno. A falta
de esta herramienta, los informes elaborados por
entidades reconocidas, como el Centro Reina
Sofía para el Estudio de la Violencia, ponen de
manifiesto que la incidencia del maltrato
infantil -agresiones y lesiones- ha aumentado
más del 70 por ciento desde el año 2000, sobre
todo en menores de 13 años, y que esta lacra
afecta más a las niñas que a los niños, tres
veces más si se trata de una agresión sexual.
Según los últimos datos disponibles de este
organismo, los asesinatos de niños en su entorno
familiar han aumentado también en la misma
proporción en esta década y el maltrato
psicológico prima frente al físico.
En esta línea, la Fundación
Anar (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgos)
atiende cada día una media de tres
denuncias, una muestra que los
responsables de este servicio creen la punta del
iceberg. Una proyección elaborada por esta
fundación a partir de las llamadas recibidas
entre 1994 y 2005 revela que al menos 17 de cada
10.000 niños españoles -unos 13.000
menores- sufren maltrato físico.
Según la experiencia de
Anar, el mayor porcentaje de malos tratos se
concentra en menores con edades comprendidas entre
los 14 y 17 años, sobre todo chicas, y son los
menores de 5 años los que sufren mayor tasa de
abandono, con independencia de su sexo. Asimismo,
esta fundación alerta que el maltrato sigue siendo
una pauta educativa en muchas familias españolas.
Los especialistas
aseguran que sólo el 20 por ciento de los casos
salen a la luz -un porcentaje que no supera el 10
por ciento cuando los abusos son de tipo sexual-
pero que éste es un problema "frecuente". Los
pediatras aseguran que el maltrato físico infantil
es la principal causa de traumatismo
craneoencefálico grave en el primer año de vida
del niño. Ante esta realidad, especialistas como
Juan Casado, jefe de servicio de la unidad de
cuidados intensivos del Hospital Niño Jesús de
Madrid apuesta por sensibilizar y formar más a los
médicos jóvenes para que estén más preparados y
puedan detectar estos casos y evitar sus secuelas.
La dificultad del niño
para identificar su situación y el miedo a romper
el silencio influyen en que esta realidad social
permanezca todavía hoy oculta, al igual que
ocurría hace unos años con los casos de violencia
contra la mujer -cuya prevalencia es hoy tres
veces superior a la del maltrato infantil
conocido-. En este sentido, asociaciones que
luchan por los derechos de los niños y voces
reconocidas como el psicólogo y ex Defensor del
Menor Javier Urra defienden un tratamiento similar
a estos casos así como el uso de recursos de la
red de atención a maltratadas para abordar este
fenómeno.
Esta medida evitaría otro
tipo de maltrato al que se ven sometidos muchos
niños, el institucional, un abandono y
desprotección por parte de las distintas
administraciones y que no ha evitado que Alba, la
niña catalana, acabe en la UCI.
En esta línea, el
Defensor del Menor de Madrid, Pedro Núñez
Morgades, hace un llamamiento "a todos los que
puedan estar en el círculo más próximo del niño
para que seamos sus valedores y sepamos que hay
una obligación legal de protección y de
comunicación del daño que pueda sufrir un menor".