Condenada una pareja por abusar sexualmente de su hija

 

Los padres (mentira porque él era el la pareja sexual de la madre) fotografiaron y grabaron a la menor manteniendo relaciones con ellos casi a diario durante siete años.
El Padre (verdadero, al que algunos mal llaman biológico) casi se vuelve loco persiguiendo a la Justicia, sin que le hicieran caso.
Es la violencia no contemplada en el fundamentalismo de género, la de la mujer contra la hija del hombre.

Sociedad. Efe, Valencia El Pais, ADN

La Audiencia de Valencia ha condenado a una pareja a sendas penas de once años de prisión por abusar sexualmente de una de sus hijas — era sólo hija de la madre, el otro era la pareja sexual de la madre, a diario y durante siete años, convenciéndola de que ésta era la terapia que tenía que seguir para solucionar su fracaso escolar y social.

— Como este tipo de violencia, la psicológica, es tan habitual que la ejerza de la madre, hay que mirar para otro lado. Luego pasa lo que pasa claro

Espantoso y monstruoso son algunos de los calificativos que utiliza la sección quinta de la Audiencia de Valencia para definir los hechos probados que han llevado a la sala a condenar a una pareja a 11 años de prisión por abusar sexualmente de una de sus hijas. María Lourdes M. S., de 41 años, se separó de su primer marido cuando su entonces única hija tenía tres. Poco después, inició una relación sentimental con Salvador X.N., de 53 años, con quien tuvo otras tres hijas.

— Los mostruos crian mostruos, y sin duda debe de haber jueces mostruosos, que con la asignación de custodias, posibilitan que ocurran estos hechos

Según una sentencia de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, la pareja sometió a la niña, fruto de un anterior matrimonio de la acusada, a continuos abusos sexuales "prácticamente a diario" entre 1997 y 2004, los cuales eran grabados y fotografiados por ambos.

La víctima, que tenía 10 años cuando comenzó a ser objeto de todo tipo de vejaciones, padece un retraso mental leve, pero los acusados la convencieron de que "su fracaso escolar y social" se debía a "su incapacidad para ser feliz en el seno de la familia".

— Observad que este tipo de violencia no forma parte del guión fundamentalista de género

Le hicieron creer que era un ser inferior, valiéndose de un leve retraso que no es apreciable, que nadie la podría querer porque tenía el demonio dentro y necesitaba terapia de choque: siete días seguidos con tres actos sexuales cada uno. La madre no sólo participaba en los actos, sino que los grabó. La menor apenas iba al colegio, no tenía amigas, trabajaba en el bar de sus progenitores -espacio donde su tío, Francisco, también acusado, la tocaba-, iba descuidada. Tenía miedo, dijo en su declaración. Un miedo que no podía definir. Y miedo por sus hermanas, más pequeñas.

— Esto tampoco lo tienen contemplado en el manual fundamenalista de género.

Además de los acusados, S.X.N., y la madre, M.L.M.S., también abusó de la menor en reiteradas ocasiones el hermano del procesado, F.X.N., quien ha sido condenado a dos años de prisión por tales hechos.

De esta forma, le dijeron que su problema podría corregirse mediante una "terapia" de "penetraciones rituales", y que "alcanzaría la curación cuando lograse placer sexual con su práctica".

Al no lograrlo, utilizaron este pretexto "para que las penetraciones se repitiesen sin número", situación que se prolongó hasta que la víctima alcanzó la mayoría de edad y buscó amparo en su padre biológico — como si tuviera otro .

"La pareja de los acusados se atenían en sus relaciones sexuales a usos muy liberales y desde fechas muy tempranas, al menos desde agosto de 1997, hicieron participar a la niña en tales relaciones de manera continuada, prácticamente a diario, sometiéndola a penetraciones vaginales, anales y bucales", recoge el fallo.

La pareja admitió los hechos durante el juicio, y los peritos de la defensa sostuvieron que eran tan "monstruosos" que "algo tuvo que pasar por la mente" de ambos "para que se atrevieran a tanto desmán y sobrepasaran todo límite ético", como "alguna suerte de trastorno experimentado a causa del consumo excesivo de alcohol y cocaína".

No obstante, el tribunal no comparte esta opinión, ya que el trato sexual impuesto a su hija, "que sobrepasa el límite de lo que se entiende como liberal", se prolongó durante años diariamente "mientras que ambos desarrollaban una vida normal de trabajo".

"Ni es creíble ni razonable pensar que los acusados han sobrepasado la línea de lo prohibido por una suerte de trastorno que les permite vivir conscientes durante todo el día, y pasar a una situación de enajenación en el momento de tener relaciones", afirma.

Por ello, considera que la pareja de hecho "optó simplemente por someter a su hija a sus caprichos sexuales", porque en esa materia, tal y como ellos mismos reconocieron durante su declaración, "todo debe considerarse natural y armonioso con la paz familiar".

La sentencia destaca además cómo los acusados se aprovecharon del déficit mental de la pequeña "para hacerla sentir culpable y responsable de sus desgracias y hacerla creer en la bondad de aquel perverso tratamiento que la tendría que curar y le permitiría ser recibida y aceptada entre los suyos".

En este sentido, subraya que el retraso de la víctima se debe realmente a las carencias formativas de la víctima, ya que apenas fue al colegio y fue "desprovista de la ayuda necesaria y esperable de su familia para progresar adecuadamente", y a la "más absoluta distorsión" de la realidad que padeció.

La menor "fue usada de todas las maneras posibles y escarnecida hasta el extremo con la grabación de aquellas escenas", por parte de los acusados, que "bebían y consumían cocaína para darse ánimo a fin de revolcarse en el lodazal que habían convertido su lecho nupcial".

El tribunal considera a los procesados autores de un delito continuado de abusos sexuales y de otro de corrupción de menores, por lo que les condena a sendas penas de once años de prisión y les priva del ejercicio de la patria potestad durante otros seis.

Aguantó hasta que cumplió los 18 años. Y entonces se marchó de casa y fue a buscar a su padre biológico — otra vez, como si tuviera otro, al que no le habían dejado ver a su hija y de quien ella sólo tenía relatos odiosos. Fue él quien la llevó a los servicios sociales y quien impulsó la denuncia.

— A los 18 años, los jueces ya no pueden retener a los hijos con quien, a las postre, les maltrata violandoles.

Además, les condena a indemnizar a la víctima con 50.000 euros, mientras que el hermano del acusado deberá indemnizarla con otros 6.000 euros.

Con todo los horrores que este relato puede generar, no es menos cierto que a esta pobre mujer, le han quedado un recurso: salir, porque a pesar de lo execrable del crimen, su capacidad decisiora estaba aún intacta.
Qué papel juega este hombre que ha auxiliado a su hija (mujer). También es un opresar de ella. ¿Ha hecho valer su dominio? . No se a vosotros, pero a mí sólo pensar en ello me resulta vomitivo, pero hay que hacerlo para preservar la integridad moral, al menos en lo que se pueda.
Pero los hijos de Yolanda no tienen tanta suerte. Sus hijos están secuestrados emocionalmente, se les ha lavado el cerebro de tal forma, que han perdido su cacidad de elegir lo que ellos realmente quieren. Estos están sufriendo, con la colaboración judicial, que les marcará de una forma superior todavía que este caso. Contra el secuestro físico se puede luchar, contra el emocional, aunque no sea visible, es mucho más difícil. Los jueces, ultimamente se han vuelto expertos en maltrato psicológico del que sufren las mujeres, pero ignorantes del que ejercen ellas. Al final esa ceguera, se extiende al que ejercen los hombres a través de los hijos. Son las víctimas colaterales del fundamentalismo de género.
Mientras tanto Yolanda, como muchos padres, tiene que resignarse y ver como abusan un día sí y otro también de sus dos hijos.
¿Cómo se contempla en el fundamentalismo de género la violencia de la mujer contra las hijas del hombre, y a qué clase de móvil de dominiación responde la actitud del padre que se ve impotente frente al aparato judicial que permite durante años la más execrable violación?
No vendría mal unos tribunales populares e independientes del Consejo General del Poder Judicial, formado por padres divorciados para juzgar a los jueces. Las cosas cambiarían. Sin duda.

Por cierto, también pasó con el caso Alba, que decían que los padres habían colpeado a la menor. Pues no, no fueron los padres, fueron la madre y la pareja sexual de la madre. Que es muy disntinto.
También allí como aquí, un padre biológico, como si tuviera dos, tratando ayudar a su hija. La verdad es que los jueces se están cubriendo de gloria en estos casos. Seguro que no necesitan tranquilizantes para dormir. Son las ventajas de escribir "se acuerda", en lugar de "decido".

 

Condenada una pareja por abusar sexualmente de su hija

 

Los padres (mentira porque él era el la pareja sexual de la madre) fotografiaron y grabaron a la menor manteniendo relaciones con ellos casi a diario durante siete años.
El Padre (verdadero, al que algunos mal llaman biológico) casi se vuelve loco persiguiendo a la Justicia, sin que le hicieran caso.
Es la violencia no contemplada en el fundamentalismo de género, la de la mujer contra la hija del hombre.

Sociedad. Efe, Valencia El Pais, ADN

La Audiencia de Valencia ha condenado a una pareja a sendas penas de once años de prisión por abusar sexualmente de una de sus hijas — era sólo hija de la madre, el otro era la pareja sexual de la madre, a diario y durante siete años, convenciéndola de que ésta era la terapia que tenía que seguir para solucionar su fracaso escolar y social.

— Como este tipo de violencia, la psicológica, es tan habitual que la ejerza de la madre, hay que mirar para otro lado. Luego pasa lo que pasa claro

Espantoso y monstruoso son algunos de los calificativos que utiliza la sección quinta de la Audiencia de Valencia para definir los hechos probados que han llevado a la sala a condenar a una pareja a 11 años de prisión por abusar sexualmente de una de sus hijas. María Lourdes M. S., de 41 años, se separó de su primer marido cuando su entonces única hija tenía tres. Poco después, inició una relación sentimental con Salvador X.N., de 53 años, con quien tuvo otras tres hijas.

— Los mostruos crian mostruos, y sin duda debe de haber jueces mostruosos, que con la asignación de custodias, posibilitan que ocurran estos hechos

Según una sentencia de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, la pareja sometió a la niña, fruto de un anterior matrimonio de la acusada, a continuos abusos sexuales "prácticamente a diario" entre 1997 y 2004, los cuales eran grabados y fotografiados por ambos.

La víctima, que tenía 10 años cuando comenzó a ser objeto de todo tipo de vejaciones, padece un retraso mental leve, pero los acusados la convencieron de que "su fracaso escolar y social" se debía a "su incapacidad para ser feliz en el seno de la familia".

— Observad que este tipo de violencia no forma parte del guión fundamentalista de género

Le hicieron creer que era un ser inferior, valiéndose de un leve retraso que no es apreciable, que nadie la podría querer porque tenía el demonio dentro y necesitaba terapia de choque: siete días seguidos con tres actos sexuales cada uno. La madre no sólo participaba en los actos, sino que los grabó. La menor apenas iba al colegio, no tenía amigas, trabajaba en el bar de sus progenitores -espacio donde su tío, Francisco, también acusado, la tocaba-, iba descuidada. Tenía miedo, dijo en su declaración. Un miedo que no podía definir. Y miedo por sus hermanas, más pequeñas.

— Esto tampoco lo tienen contemplado en el manual fundamenalista de género.

Además de los acusados, S.X.N., y la madre, M.L.M.S., también abusó de la menor en reiteradas ocasiones el hermano del procesado, F.X.N., quien ha sido condenado a dos años de prisión por tales hechos.

De esta forma, le dijeron que su problema podría corregirse mediante una "terapia" de "penetraciones rituales", y que "alcanzaría la curación cuando lograse placer sexual con su práctica".

Al no lograrlo, utilizaron este pretexto "para que las penetraciones se repitiesen sin número", situación que se prolongó hasta que la víctima alcanzó la mayoría de edad y buscó amparo en su padre biológico — como si tuviera otro .

"La pareja de los acusados se atenían en sus relaciones sexuales a usos muy liberales y desde fechas muy tempranas, al menos desde agosto de 1997, hicieron participar a la niña en tales relaciones de manera continuada, prácticamente a diario, sometiéndola a penetraciones vaginales, anales y bucales", recoge el fallo.

La pareja admitió los hechos durante el juicio, y los peritos de la defensa sostuvieron que eran tan "monstruosos" que "algo tuvo que pasar por la mente" de ambos "para que se atrevieran a tanto desmán y sobrepasaran todo límite ético", como "alguna suerte de trastorno experimentado a causa del consumo excesivo de alcohol y cocaína".

No obstante, el tribunal no comparte esta opinión, ya que el trato sexual impuesto a su hija, "que sobrepasa el límite de lo que se entiende como liberal", se prolongó durante años diariamente "mientras que ambos desarrollaban una vida normal de trabajo".

"Ni es creíble ni razonable pensar que los acusados han sobrepasado la línea de lo prohibido por una suerte de trastorno que les permite vivir conscientes durante todo el día, y pasar a una situación de enajenación en el momento de tener relaciones", afirma.

Por ello, considera que la pareja de hecho "optó simplemente por someter a su hija a sus caprichos sexuales", porque en esa materia, tal y como ellos mismos reconocieron durante su declaración, "todo debe considerarse natural y armonioso con la paz familiar".

La sentencia destaca además cómo los acusados se aprovecharon del déficit mental de la pequeña "para hacerla sentir culpable y responsable de sus desgracias y hacerla creer en la bondad de aquel perverso tratamiento que la tendría que curar y le permitiría ser recibida y aceptada entre los suyos".

En este sentido, subraya que el retraso de la víctima se debe realmente a las carencias formativas de la víctima, ya que apenas fue al colegio y fue "desprovista de la ayuda necesaria y esperable de su familia para progresar adecuadamente", y a la "más absoluta distorsión" de la realidad que padeció.

La menor "fue usada de todas las maneras posibles y escarnecida hasta el extremo con la grabación de aquellas escenas", por parte de los acusados, que "bebían y consumían cocaína para darse ánimo a fin de revolcarse en el lodazal que habían convertido su lecho nupcial".

El tribunal considera a los procesados autores de un delito continuado de abusos sexuales y de otro de corrupción de menores, por lo que les condena a sendas penas de once años de prisión y les priva del ejercicio de la patria potestad durante otros seis.

Aguantó hasta que cumplió los 18 años. Y entonces se marchó de casa y fue a buscar a su padre biológico — otra vez, como si tuviera otro, al que no le habían dejado ver a su hija y de quien ella sólo tenía relatos odiosos. Fue él quien la llevó a los servicios sociales y quien impulsó la denuncia.

— A los 18 años, los jueces ya no pueden retener a los hijos con quien, a las postre, les maltrata violandoles.

Además, les condena a indemnizar a la víctima con 50.000 euros, mientras que el hermano del acusado deberá indemnizarla con otros 6.000 euros.

Con todo los horrores que este relato puede generar, no es menos cierto que a esta pobre mujer, le han quedado un recurso: salir, porque a pesar de lo execrable del crimen, su capacidad decisiora estaba aún intacta.
Qué papel juega este hombre que ha auxiliado a su hija (mujer). También es un opresar de ella. ¿Ha hecho valer su dominio? . No se a vosotros, pero a mí sólo pensar en ello me resulta vomitivo, pero hay que hacerlo para preservar la integridad moral, al menos en lo que se pueda.
Pero los hijos de Yolanda no tienen tanta suerte. Sus hijos están secuestrados emocionalmente, se les ha lavado el cerebro de tal forma, que han perdido su cacidad de elegir lo que ellos realmente quieren. Estos están sufriendo, con la colaboración judicial, que les marcará de una forma superior todavía que este caso. Contra el secuestro físico se puede luchar, contra el emocional, aunque no sea visible, es mucho más difícil. Los jueces, ultimamente se han vuelto expertos en maltrato psicológico del que sufren las mujeres, pero ignorantes del que ejercen ellas. Al final esa ceguera, se extiende al que ejercen los hombres a través de los hijos. Son las víctimas colaterales del fundamentalismo de género.
Mientras tanto Yolanda, como muchos padres, tiene que resignarse y ver como abusan un día sí y otro también de sus dos hijos.
¿Cómo se contempla en el fundamentalismo de género la violencia de la mujer contra las hijas del hombre, y a qué clase de móvil de dominiación responde la actitud del padre que se ve impotente frente al aparato judicial que permite durante años la más execrable violación?
No vendría mal unos tribunales populares e independientes del Consejo General del Poder Judicial, formado por padres divorciados para juzgar a los jueces. Las cosas cambiarían. Sin duda.

Por cierto, también pasó con el caso Alba, que decían que los padres habían colpeado a la menor. Pues no, no fueron los padres, fueron la madre y la pareja sexual de la madre. Que es muy disntinto.
También allí como aquí, un padre biológico, como si tuviera dos, tratando ayudar a su hija. La verdad es que los jueces se están cubriendo de gloria en estos casos. Seguro que no necesitan tranquilizantes para dormir. Son las ventajas de escribir "se acuerda", en lugar de "decido".

 

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 05.03.2007

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 05.03.2007