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"Se trata de un crimen horroroso", decía
ayer la jurista Montserrat Comas, presidenta del Observatorio
contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder
Judicial, refiriéndose a la muerte de una mujer militar y de
su hija a manos del marido, también militar, en Zaragoza.
"Además, la víctima no había formulado denuncia alguna y el
sentido común nos hace pensar que antes de este acto de
violencia tan grave, había sufrido malos tratos".
"Recomiendo
a cualquier mujer que esté sufriendo malos tratos de su marido
o pareja que denuncie", insiste la magistrada. "Y si tiene
dudas por las consecuencias que ello pueda traerle por sus
hijos o por miedo a perder su vivienda,
que acuda a alguna
institución o a alguna asociación de mujeres que le asesore.
La mujer tiene que pedir ayuda, porque
de esta violencia no se
sale sin ayuda, no se sale sola".
"Que tres de cada cuatro mujeres que
murieron en 2004 a manos de su pareja o ex pareja [un 76%] no
hubieran denunciado previamente a sus agresores es un
porcentaje altísimo. Hay una cifra negra de maltrato que no
emerge", se lamentaba la juez. "Tenemos que conseguir desde
las instituciones públicas que
las mujeres acudan a denunciar, que confíen en el
sistema".
La magistrada también reflexiona sobre
la muerte de la hija del agresor. En 2005 murieron 15 hijos de
las víctimas. "Es terrible que la violencia machista supere el
ámbito de la pareja, con ese sentimiento de propiedad, de
control y de dominio de los hijos".
— ¿Dato o delirio dogmático?
¿Acaso el sistema, la ley Integral
contra la Violencia de Género no funciona adecuadamente? "No,
es una lucha a largo plazo", responde Comas, "la
violencia machista tiene unas raíces culturales tan hondas
que sólo podemos saber que los resultados se dilatarán en el
tiempo".
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