FELIZ. Alberto
Illescas Calvo posa en el cuarto de sus dos hijos menores,
ayer en Peligros. /R. MENDOZA
|
|
Una historia tan excepcional
que ni quien la vive se lo cree. Alberto Illescas Calvo es el
protagonista de un caso cuyas características se dan por primera
vez en Granada. Un juez le ha concedido la custodia compartida
de sus dos hijos menores -de 8 y 11 años- con su ya ex mujer, en
un proceso de divorcio contencioso, es decir, sin que existiese
un previo acuerdo entre los cónyuges.
Esta medida, el reparto del tiempo de estancia con los hijos
al 50%, fue introducida en la reforma que se hizo de la ley en
2005. Y ha sido muy solicitada por los padres granadinos desde
entonces. Pero nunca era concedida por la dificultad de
encontrar, en un reparto equitativo, las condiciones idóneas
para que los hijos no resultasen perjudicados.
Tras
una apuesta decidida por el progenitor y su abogada, y no pocos
informes de equipos psicosociales, el juez ha dado el sí en el
caso de Illescas. «No lo esperaba. Ha sido una sorpresa y
todavía no me lo creo. Mucha gente desconfiaba de esta medida;
decían que era una locura. Nos ha costado mucho tiempo y muchos
llantos, pero espero que ahora todo vaya bien», declaró ayer el
padre granadino con gesto de felicidad.
Antes de que
llegase este momento, durante la separación del matrimonio que
se produjo en el año 2000, Alberto cumplía con el régimen de
visitas impuesto. Fines de semanas alternos y una tarde a la
semana, mientras que la guarda y custodia le correspondía a la
madre. «Era una locura. Cuando llegaba el momento de marcharse,
llantos y más llantos. El niño pequeño lo pasaba peor», recuerda
el padre.
Apuesta decidida
Cuando llegó la hora de solicitar el divorcio, su abogada, María
del Carmen Manzano Espinosa, le recomendó esperar a la entrada
de la nueva ley para poder solicitar la custodia compartida.
«Entre mis compañeros decían que era una locura, que nunca se
concedía. Pero yo siempre he mantenido que el padre tiene el
mismo derecho a implicarse en la educación de sus hijos y a
estar con ellos, si realmente está interesado. Y en este caso,
como la situación era de normalidad, apostamos por ello. Todo el
mundo era pesimista, pero hemos acertado. Con estas
características, con la oposición frontal de la madre, es la
primera en Granada. Es muy excepcional», explica Manzano.
La sentencia de divorcio reconoce que los informes del equipo
psicosocial del juzgado destaca «la magnífica relación que
tienen los menores tanto con el madre como con la madre,
considerando a ambos padres perfectamente capacitados para
llevar a cabo la guarda y custodia y la atención de los
menores».
El texto del fallo añade algo muy
importante, esto es, la opinión de los niños. Están conformes
con compartir su tiempo entre ambos. «Es que quieren a los dos y
quieren pasar más tiempo con los dos», apunta la abogada de
Illescas.
Los problemas de tiempo disponible con el
que cuenta cada cónyuge, sus lugares de residencia y la
ubicación de la escuela de los menores han constituido
habitualmente un freno para la concesión de las famosas
custodias compartidas. Ahora bien, en este caso estos problemas
no existen, según se ha valorado. «El juez me preguntó que por
qué quería la custodia si no tenía tiempo, 'todo el día en la
carretera' y ya veía a mis hijos. Y fue ahí cuando le tuve que
cortar: Tengo todas las tardes libres porque soy repartidor en
el Polígono Juncaril y vivo en Peligros. Así que, pienso yo, que
tengo incluso más tiempo libre que la madre», explica Illescas.
El juez ha tenido en cuenta todos estos factores para
concluir que los niños estén en periodos de siete días, de
viernes a viernes, con el padre y con la madre. «De este modo,
ninguno sale perjudicado debido a que ambos disfrutan del tiempo
libre de los fines de semana con los niños», apunta María del
Carmen Manzano.
¿Y los niños?
Las
sentencias dictadas en caso de divorcios de matrimonios con
hijos siempre se tiene en cuenta la situaciones de estos últimos
para tomar las resoluciones judiciales. La custodia compartida,
por ello, ha sido criticada por muchos sectores debido a que los
niños están obligados a cambiar de ambiente constantemente. En
este caso, el padre valora que «ya estaban de acá para allá» y
que, a partir de ahora, «habrá más orden porque en ambas casas
tienen sus cosas, todo lo que necesitan», explicó para IDEAL
mientras sus dos hijos miraban y asentían con una sonrisa.
A partir de ahora, los padres estarán nueve meses «a prueba»:
los equipos psicosociales del juzgado harán un seguimiento.
Illescas, que agradece a su empresa, su abogada y su pareja
-sobre todo a ésta- el apoyo dado en esta «lucha», está seguro
de que todo irá bien. «Mi intención no es quitarle los hijos a
mi mujer. Sólo quiero pasar más tiempo con ellos. Nunca los he
consentido y siempre les he preguntado a ellos. No soy ni mejor
ni peor padre. Pero quiero poder serlo».
rociomendoza@ideal.es