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Original aquí Lunes, 10 de julio de 2006
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TRIBUNALES
Los abogados alertan del
colapso de los juzgados por denuncias falsas de malos tratos
Los letrados de familia
dicen que los órganos de Valencia se han “atascado”
El presidente de la Asociación
Española de Abogados de Familia, Luis Zarraluqui, alertó ayer
de la “cantidad enorme” de denuncias falsas de violencia de
género que se presentan para conseguir un divorcio ágil, dado
que estas demandas se tramitan en juicios rápidos en los
juzgados especiales de violencia sobre la mujer.
Zarraluqui señaló Valencia como uno de los lugares en el que se ha detectado este problema. El letrado sostiene que la jurisdicción de familia valenciana funcionaba de manera “vertiginosa”. Sin embargo, las demandas de divorcio han acabado trasladándose a los juzgados de violencia sobre la mujer, que se han “atascado”. Precisamente cuando hoy se cumple un año de vigencia de la reforma del divorcio, Zarraluqui advirtió de ese “uso torticero” de las denuncias de violencia doméstica, que ha “colapsado” la actividad de los citados juzgados especiales. Ni más rápido ni más lento Con la reforma que eliminó la obligación de alegar causas para el divorcio y suprimió la exigencia de separación previa, Zarraluqui estima que no han aumentado de forma importante las rupturas. Sin embargo, sí constata que las parejas que acaban con su matrimonio solicitan de forma directa y “masivamente” el divorcio. “El divorcio no es más rápido ni menos que antes. Depende de la carga de trabajo de cada juzgado”, puntualizó el presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia. Los de mutuo acuerdo son un procedimiento sencillo, pero los contenciosos pueden prolongarse meses, ya que los medios de los juzgados no se han ampliado. Así, los equipos psicosociales son los mismos, y si el juez requiere un informe para la custodia compartida, “puede tardar cuatro meses”. |
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La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria,
incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder
excesivo.
Demoscopia 1995. El País