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AGENCIAS
9 de julio de 2006
El presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia,
Luis Zarraluqui, alertó de la "cantidad enorme" de denuncias falsas de
violencia de género que se presentan para conseguir un divorcio ágil,
dado que las demandas se tramitan en juicios rápidos en los juzgados
especiales de violencia contra la mujer.
En una entrevista, cuando mañana se cumple un año de
vigencia de la reforma del divorcio, Zarraluqui advirtió de ese "uso
torticero" de las denuncias de violencia doméstica, que "ha colapsado"
la actividad de los citados juzgados especiales.
"El abuso ha generado la ineficacia del fin perseguido" por esos
juzgados, denunció este abogado.
Una consecuencia indeseada se ha registrado, por ejemplo, en Valencia,
donde la jurisdicción de familia funcionaba de manera "vertiginosa" y, a
pesar de ello, las demandas de divorcio se han trasladado a los juzgados
de violencia sobre la mujer, que se han atascado, señaló. No aumenta el número de parejas
Un año después de la reforma, que eliminó la obligación de alegar
causas para el divorcio y suprimió la exigencia de separación previa,
Zarraluqui estimó que no han aumentado de forma importante las rupturas,
aunque sí se ha constatado que las parejas que acaban con su matrimonio
solicitan de forma directa y "masivamente" el divorcio.
Como siempre, continuó, hay "excepciones" que han preferido la
separación previa, "algunos por motivos confesionales y otros porque les
queda alguna esperanza de recuperar la pareja".
Precisamente debido a la desaparición de la exigencia de separación
previa, se han reducido los plazos requeridos para la ruptura definitiva
del matrimonio, aunque, advirtió Zarraluqui, "el divorcio no es ni más
rápido ni menos rápido que antes, ya que depende de la carga de trabajo
de cada juzgado".
Los de mutuo acuerdo son un procedimiento sencillo, pero los
contenciosos pueden prolongarse meses, ya que los medios de los juzgados
no se han ampliado.
Los equipos psicosociales, por ejemplo, siguen siendo los mismos y si
el juez requiere un informe para otorgar la custodia compartida, "pueden
tardar cuatro meses", añadió Zarraluqui, para quien "la teoría puede ser
buena, pero es necesario poner los medios". Los hombres obtienen más custodias
El punto de la reforma que, según el presidente de los abogados de
familia, generó más expectativas, principalmente entre los hombres, ha
sido la posibilidad de obtener la custodia compartida de los hijos,
aunque la otra parte no esté de acuerdo.
Esta posibilidad, polémica durante la tramitación de la ley dada la
oposición de muchas asociaciones de mujeres, se está poniendo en
práctica y funciona "relativamente, aunque no con el automatismo que
esperaban muchos padres".
"Se están concediendo, pero la regla sigue siendo que uno sólo de los
progenitores se quede con la custodia", explicó Zarraluqui, tras
recordar que para compartirla hay que cumplir numerosos requisitos, como
que los domicilios estén cerca, que el sistema educativo sea parecido o
"que haya posibilidades de diálogo entre los padres".
Además, apuntó, "todavía hay jueces que no lo ven" y que incluso
siguen rechazando custodias compartidas solicitadas de mutuo acuerdo
entre los progenitores.
Otra de los puntos conflictivos en el debate previo a la aprobación de
la reforma fue el informe del Consejo General del Poder Judicial, que
consideró -con los votos de la mayoría conservadora- que si no se exigía
a los miembros de la pareja alegar causas para solicitar el divorcio se
crearía una figura que sólo existe en la tradición musulmana: el
repudio.
Para Zarraluqui, "es evidente que con la legislación actual, nos suene
bien o mal, un divorcio solicitado sólo por una de las partes, sin
alegar causa, es un repudio", aunque hay que tener en cuenta que éste
puede venir tanto del hombre como de la mujer.
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