Putifar, la primera referencia histórica de denuncia falsa de "género".

Dedicado a una causa perdida: La reflexión sobre lo antiguo de la denuncia falsa, dentro del marco de la cordura, de dos de los ideólogos de género como son la Aido y el Lorentito Acosta.

En Wikipedia, leemos de este artículo:

Putifar o Potifar (hebreo: פּוֹטִיפַר / פּוֹטִיפָר, egipcio antiguo: p-di-p-r; "al que Ra ayuda".) era un oficial de la corte egipcia y jefe de la guardia de corps del faraón. Según el Génesis, fue el amo de José cuando éste fue vendido como esclavo por sus hermanos, y era un hombre rico. Putifar compró a José a unos mercaderes viajeros madianitas, y al observar que era un buen siervo lo nombró jefe sobre todo lo que tenía en la casa y en el campo, y Yahveh bendijo todo lo suyo debido a él.

La esposa de Putifar no le era tan fiel como su siervo José. Repetidas veces trató de seducirle, y un día, cuando ninguno de los hombres de la casa estaba cerca, se insinuó, pero José no cedió sino que huyó. Cuando Putifar regresó a casa, escuchó la falsa acusación de intento de violación de su frustrada esposa. Encolerizado, hizo que lo encerrasen en prisión.

Parece que esta prisión guardaba alguna relación con la casa de Putifar, o por lo menos estaba bajo su jurisdicción como jefe de la guardia del rey. El registro dice que el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos de Faraón fueron arrojados en ese mismo encierro, "la cárcel de la casa del jefe de la guardia de corps", "la cárcel de la casa [del] amo [de José]". Sin embargo, no parece muy probable que Putifar fuese el oficial principal de la cárcel, el que "entregó en la mano de José a todos los presos que estaban en la casa de encierro". Este oficial probablemente fuese un subordinado de Putifar.

El título de "oficial de la corte", que ostentaba Putifar, se ha traducido de la palabra hebrea sa·rís, que significa eunuco, pero tiene el significado más amplio de chambelán, cortesano u oficial de confianza del trono. Putifar era guerrero y jefe de la guardia del rey, además de ser un hombre casado, hechos que indican que no era un eunuco en el sentido usual de la palabra.

Según la hipótesis documentaria bíblica, la historia de Putifar y su esposa deriva de la tradición yavista, y se relata en el mismo lugar que la historia del mayordomo y del panadero y de los sueños del faraón en el texto de elohista. El texto yavista presenta a José como víctima, como un héroe.

El Putifar del texto elohista (llamado Potifera) es un sacerdote de Heliópolis, que casa a su hija Asenet con José.

Ni la versión yavista ni la elohista dan el nombre de la esposa de Putifar. El midrásh Sefer haYashar (uno de los libros no canónicos del Tanaj) la llama Zuleica, al igual que el poema persa llamado José y Zuleica de Djami.

¿Cómo intenta seducir la mujer de Putifar a José?. Según el Génesis ...

Sucedió después de todo esto que la mujer de su señor puso en él sus ojos, y le dijo: «Acuéstate conmigo». Rehusó él, diciendo a la mujer de su señor: «Cuándo mi señor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mí cuanto tiene, y no hay en esta casa nadie superior a mí, sin haberse reservado él nada fuera de ti, por ser su mujer, ¿voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?». Y como hablase ella a José un día y otro día, y no la escuchase él, negándose a acostarse con ella y aun a estar con ella, un día que entró José en la casa para cumplir con su cargo, y no había nadie en ella, le agarró por el manto, diciendo: «Acuéstate conmigo». Pero él, dejando en su mano el manto, huyó y salió de la casa. Viendo ella que había dejado el manto en sus manos y se había ido huyendo, se puso a gritar, llamando a las gentes de su casa, y les dijo a grandes voces: «Mirad, nos ha traído a ese hebreo para que se burle de nosotros; ha entrado a mí para acostarse conmigo, y cuando vio que yo alzaba mi voz para llamar, ha deja do su manto junto a mí y ha huido fuera de la casa». Dejó ella el manto de José cerca de sí, hasta que vino su señor a casa, y le habló así: «Ese siervo hebreo que nos has traído ha entrado a mí para burlarse de mí, y cuando vio que alzaba mi voz y llamaba, dejó junto a mí su manto y huyó fuera». Al oír su señor lo que le decía su mujer, esto y esto es lo que me ha hecho tu sier vo, montó en cólera, y apresando a José, le metió en la cárcel donde estaban encerrados los presos del rey, y allí en la cárcel quedó José (Gn 39,7-20).

 

  • El 48 por ciento de los españoles considera que la Administración de Justicia funciona "mal o muy mal"
  • El 30 por ciento considera que "funciona peor que hace dos o tres años"
  • Seis de cada diez ciudadanos considera que la Justicia está anticuada
  • Siete de cada diez consideran que es muy lenta y que las sentencias no se ejecutan con eficacia
  • Un 49 por ciento de la ciudadanía no cree que los tribunales sean imparciales en su actuación
  • El 54 por ciento de los españoles creen que, a la hora de enjuiciar un caso y dictar sentencia, "los jueces no suelen actuar con total independencia"

II Barómetro de la Justicia de la Fundación Wolters Kluwer. El barómetro. En prensa

¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.