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En octubre de 2007 mi ex mujer recibe el
auto de medidas provisionales con una ligera
deferencia de días a su favor. Con eso,
ella cambia inmediatamente la cerradura
de casa y me impide recoger mis pertenencias,
por lo que me encuentro en la calle,
literalmente con lo puesto.
Durante todo el proceso de divorcio,
empieza a utilizar cualquier excusa que
puede para hacer ver que la situación de
convivencia es insostenible y que no es
posible la Custodia Compartida porque además
de suponer una merma en sus expectativas
económicas, le impide
llevar a cabo su plan.
Tras un mes de intentos de recoger mis cosas
y de constantes excusas, decido llevar a
mis hijas a casa una hora antes y al menos
llevarme algo de ropa. Ante una
nueva nueva negativa, por el simple hecho
de crear más tensión, decido grabar en video
lo que esta ocurriendo (esta colgado
en you tube, a la espera de poder compararlo
con el video del juicio con el fin de demostrar
la diferencia entre lo que ocurrió
y lo que declaró).
La discusión termina con una amenaza "A
ver si voy tener que llamar a la policía".
Al día siguiente recibo una llamada de un
numero oculto. El mensaje era muy claro:
tenia 2 horas para presentarme ante
el juez del Juzgado nº 1 de Sagunto, quien
tras interrogarme en presencia de la abogada
de la parte contraria, admitir que le constaba
que no suponía ningún peligro, tras negarse
a ver el video, alegando que podía haber
manipulado la prueba y tras un más que dudoso
interrogatorio a mis hijas (una
de ellas declara bajo presión que ha sido
agredida por mi), me impone una
orden de alejamiento que dificulta enormemente
el contacto con mis hijas. Ante
esa situación, desorientado,
y hasta algo asustado,
porque es la primera vez que se
me trata como a un delincuente pregunto
a ver como puedo hacer para seguir viendo
a mis hijas. La contestación que
recibo por parte del amable personal del
juzgado es que eso es problema mío
y que por nada del mundo me salte la orden
de alejamiento.
Durante la vigencia de la orden de alejamiento
fueron varias las veces que mi ex
mujer trato de que la quebrantase mediante
llamadas por teléfono. Este periodo
fue aprovechado por ella y su familia,
para seguir con su campaña de acoso, impidiéndome
hablar por teléfono con mis hijas, a pesar
de que había comprado un teléfono para comunicar
con ellas directamente, teléfono que fue
requisado por la diligente madre, porque
no lo veía adecuado para unas niñas de
8 años.
Un año después fui juzgado
en el Juzgado nº 9 de lo Penal de Valencia,
y tras un intento de chalaneo por parte
de la fiscalía, proponiéndome aceptar
la culpabilidad de un delito de amenazas
a cambio de no ir a prisión. Por
supuesto no
puedo aceptar algo que no he hecho.
Durante la vista la abogada de la parte
contraria y la fiscal, revolvieron el código
penal, modificando sobre la marcha
las acusaciones iniciales. Lo que
en principio era un intento de agresión
se iba transformando en multitud de amenazas.
Los suéteres de la bolsa con que
supuestamente había agredido a mi hija en
la sala se convirtieron en tarros de cerámica
y una madre angustiada y supuestamente maltratada
pedía justicia.
Me llenó de asombro como una denuncia de
una mujer desencadenaba todo un proceso
que me transformaba en delincuente y
sin fundamento alguno y saltándose
mi derecho a la presunción de inocencia
se me aplicaban medidas cautelares sin siquiera
ver la prueba exculpatoria que aportaba.
(Supongo que quien no puede acender por
meritos propios lo puede hacer arrimandose
al lobby de genero, aplicando la ley con
total injusticia)
Me aterrorizó como ante una denuncia
de agresión a una menor, la justicia hacía
la vista gorda y mientras se me imponía
una orden de alejamiento con respecto a
mi ex mujer (orden que intentó que se quebrantase
en repetidas ocasiones) no se tomo ninguna
medida con respecto a mi hija a la que supuestamente
había agredido, es mas durante la vigencia
de la orden de alejamiento estuve manteniendo
con ella una relación normal según el régimen
de visitas.
Tras un año, desde la denuncia hasta
el juicio, tuve suerte y salí absuelto.
En este momento se esta preparando la querella
para la denuncia de la falsa denuncia que
además del daño producido tanto a mi como
a mis hijas, se saldó con una posible contratación
irregular de la pobre mujer maltratada por
el ..................... para la campaña de Navidad
del año 2007.
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