Colegio Oficial de Médicos
Consulta al Colegio Oficial de Médicos sobre la alienación parental
De especial interés es el comunicado de los participantes del Primer Simposium Sobre SAP, y la respuesta del Colegio de Médicos con un documento contundente a esta carta:
El objeto de esta solicitud es recabar la colaboración del Colegio de Médicos para detener la “rueda del maltrato (institucional) psicológico” que los menores están sufriendo en la actualidad en sede judicial, y a consecuencia de los procesos de divorcio que tienen lugar en los Juzgados de Familia.
Según se menciona en el capítulo titulado bibliografía, el uso de los menores como arma arrojadiza, se consigue mediante la “programación” y “lavado de cerebro”. Este proceso constituye un maltrato al menor, por el proceso en sí, al enfrentarle a una dinámica dañina para su integridad moral, y por el resultado que se consigue, pues si se llega a implantar dicha programación, se llega a manifestar un odio en el menor, hacia el progenitor objetivo, por la acción del progenitor programador, y por lo tanto no genuino en el menor, en el que el vínculo emocional, tan necesario para el desarrollo psíquico equilibrado del menor con el progenitor objetivo, se ve cercenado dando lugar al “secuestro emocional” del menor. El menor se ve así privado de una de las figuras sobre la que sustenta su razón moral de ser.
En esta situación, ocurre que el Juez, cuando conoce que la voluntad del menor es estar con el progenitor programador (desconociendo esta situación), automáticamente éste asume esa voluntad, como genuina del menor, independientemente de que exista intervención psicológica o no, sin entrar a valorar si existe la situación de programación o de lavado de cerebro del menor, de por medio.
Se da la paradoja de que el menor es entregado de esta forma, por sistema, a su maltratador que ha tenido “éxito” en la implantación del programa en el menor, ya que este suele responder a este programa, si se realiza eficazmente, siendo con un menor muy sencillo de conseguir, y por si fuera poco está escrito cómo hacerlo (ver Bibliografía).
El fenómeno de maltrato se está produciendo por el desconocimiento quizás real, quizás intencionado, quizás interesado . . . que hay en torno al uso de los menores como arma arrojadiza, en los casos de divorcio.
Según el Defensor del Menor de Madrid, el uso de los menores como arma arrojadiza, se da en el 32% de los divorcios, y según estadísticas se da en el 80% de los casos que se tramitan con oposición de las partes (sin acuerdo). Ambas figuras son compatibles, pues el nº de los que se tramitan con oposición de las partes, anda por el 35%. Esto se traduce en que en España, deben de ser unos 25.000 casos más al año, lo que hace un acumulado de menores afectados de unos 200.000. De estas cifras, un 20% corresponde a Madrid.
En todo este escenario, la Justicia, juega un papel destacado, pues, por desconocimiento, se actúa reforzando la acción del progenitor programador. En estas circunstancias el más dañado en su integridad moral será siempre el menor.
La doctrina del constitucional (ver STC131/1989 y STC194/1998) sobre los colegios profesionales es clara:
“… la tutela de los fines públicos concurrentes en el ejercicio de las profesiones colegiadas que, con carácter general, se encomiendan a los Colegios Profesionales.”
En virtud de este encargo, es por lo que solicito la intervención del Colegio de Médicos, para ver la forma y conseguir trasladar a los Juzgados de Familia (dar relevancia legal) el tipo de comunicación que se considere adecuado, para que quede constancia de la existencia de este maltrato, y de la necesidad de que profesionales de la salud, especialistas en este tema, velen por la integridad moral del menor, en el proceso judicial, para que a instancia de las partes o del propio Juez, se ponga en evidencia tal situación.
La evidencia demuestra que la situación actual de las instituciones, favorece el maltrato, pasándose a ser equipos psicosociales y juez, una parte necesaria del maltrato psicológico al menor.
Además recuerdo que La LOPS excluye a la Psicología como profesión Sanitaria. La Comunidad de Madrid, en respuesta dirigida a mí, califica a los profesionales adscritos a los equipos técnicos psicosociales, como médico – sanitarios, lo que les coloca, a mi entender, a la luz de la LOPS, como intrusos, de la práctica profesional reservada a los psiquiatras.
En relación con el maltrato institucional, Martínez Roig y Sánchez Marín definen el maltrato institucional como:
"Cualquier legislación, programa, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual del profesional o funcionario, que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, de la seguridad, del estado emocional, del bienestar físico, de la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia".
Con el fin de estudiar este tema y para poder aportar la información suplementaria que pueda ser considerada necesaria, como puede ser el reconocimiento de este maltrato institucional en una mesa redonda de psicólogos forenses, o cualquier otra información adicional, de la mucha que tengo sobre el tema, teniendo en cuenta que cualquier omisión de acción es una forma de maltrato institucional,
una entrevista con la persona(s) encargada(s) de estudiar esta denuncia, para definir las posibles actuaciones a realizar.
Creo sinceramente que esta petición es de gran trascendencia y calado social, y pido que este Ilmo. Colegio, se implique en resolver esta situación, recordándole que la presencia de menores afectados otorga a las instituciones públicas la facultad de actuar de forma que el interés del menor prevalezca sobre cualquier procedimiento, ley, norma, etc., y recordándoles también que la inhibición en esta ayuda, es una forma de maltrato institucional que entre todos debemos evitar.
Atentamente,
En relación con la vulneración del derecho a la integridad moral del menor cuyos padres se divorcian quiero manifestar lo siguiente:
Del libro titulado:
Children Held Hostage: Dealing with programmed and brainwashed
children,
escrito por:
Sanley S. Clawar, Ph.D., CCS. And BryDne V. Rivlin,
M.S.G. ,
y editado por:
Section of Family Law American Bar Association
ISBN:
0-89707-628-1
Se puede leer entre muchas otras cosas:
Todos los niños tienen una necesidad de ver a cada progenitor como a una figura y modelo positivo. La auto-percepción (autoestima) está relacionada con la identificación de ambos padres por virtud de su nacimiento. Si un niño adopta una creencia de que un padre es malo, diabólico, inmoral, inadecuado, o deficiente, tal como el programador le etiqueta, el niño puede llegar a identificarse con las mismas cualidades negativas. Esta auto-percepción negativa, puede llegar a ser muy profunda, cuando habiéndole dado esa información sobre el progenitor objetivo, luego se le dice “eres como tu <progenitor>”.
Algunos progenitores necesitan mantener la relación a través del conflicto, siendo los hijos un frente de batalla.
La necesidad de control de un progenitor sobre el niño, hace que cualquier iniciativa por parte del otro progenitor sea enfocada negativamente por aquel.
Hay progenitores, que ciegos ante la necesidad de los menores a tener una relación estrecha con el otro padre, sólo pueden irritarse exacerbarse y litigar, a veces con éxito, incorporando al niño como elemento hostil. Finalmente el progenitor vengativo, siente que ha conseguido alguna clase de poder sobre el progenitor objetivo del ataque.
Los niños que son más dañados social y emocionalmente por el divorcio, son aquellos cuyos padres pretenden excluir al otro de la vida del menor, a través del poder, influencia, control y el dominio. Este tipo de actitudes domina todas las esferas del progenitor que maltrata, y son fácilmente detectables, si son convenientemente evaluados.
Cuando la relación con el padre objetivo se daña seriamente, los fundamentos socio-psicológicos del niño construidos por el progenitor programador, son tan vulnerables como un castillo de arena junto al mar. Estos fundamentos se refieren al conjunto de definiciones relacionadas con el amor paterno, el sistema de creencias de la persona, valores, comprensión y relaciones.
Cuando los niños son explorados, es imperativo ver que hay detrás de la superficie de sus declaraciones. El concepto de mal progenitor frente al de buen progenitor, puede esconder un proceso de programación y lavado de cerebro, que hay que analizar en profundidad.
La razón por la que la psicología tradicional no sólo no funciona, sino que puede ser contraproducente, en esos casos, es que la psicología tradicional se enfoca en procesos emocionales profundamente enraizados en la persona, sin que trate las cuestiones relacionadas con la iteración social y los mensajes de programación. Al eliminando el impacto de estos mensajes, se pueden apreciar cambios substanciales. Simplemente los psicólogos convencionales, no han estudiado estos procesos convenientemente.
Como ejemplo real veamos como el niño G. de 7 años ha llegado a necesitar ayuda psiquiatrita del Hospital Niño Jesús a consecuencia del programa al que su padre le ha sometido, y que de alguna forma la Juez del 24, ha validado, y como puede empeorar su situación con el tiempo.
El Padre de G. tiene escrito un plan maquiavélico para maltratar psicológicamente a la madre y para dar mensajes “positivos” al hijo. Entre sus planes está quedarse con el hijo, para lo que planea investigar a la Juez del 24, y programar al menor contra la madre. El niño es sometido a un análisis por parte de doña Rosa María, psicóloga adscrita al Juzgado Nº 24 de los de Familia, la cual dice en su informe:
Sobre la situación actual de convivencia reconoce cuando, se le pregunta: "que quiere vivir con papá" , "pero quiero ver a mi madre los fines de semana cada dos". El niño manifiesta sentirse mejor con el padre, incluso ante la madre durante la entrevista de interacción de ambos. “ Contigo estoy un poco mal a veces y con papá no”. No te lo puede explicar porque desconozco esa razón". " El 30 de noviembre vamos a ver al Juez y el Juez tiene la opinión mía en cuenta”.
La psicólogo informante interviene en el sentido que son decisiones de mayores. No obstante Guillermo contesta a su madre esta decisión sí la voy a tomar porque voy a dar mi opinión; yo digo voy a dar mi opinión y la tendrá en cuenta el Juez más que la tuya.
Cualquiera que se haya leído el libro anterior, incluso sin grandes conocimientos psicológicos previos, podrá comprobar, en el caso más favorable para esta psicólogo, su falta de habilidad para detectar este tipo de situaciones, y su desconocimiento de los efectos sobre el menor.
Esas manifestaciones con palabras y conceptos impropios de un menor, deja claro que el niño ha sido programado. El hecho de que no conozca por qué con la madre no está bien, es un claro indicio de que la confusión ha aparecido como secuela de la programación, y su alineación con el padre, deja claro que el niño ha sido programado por él en este caso.
La manifestación voluntariosa de la psicólogo, instruyendo que eso son cosas de mayores, evidencia su profunda desorientación profesional, pues no se percata de que su misión no es la de dar ninguna clase de moral ni de nada a nadie, sino averiguar lo que hay detrás, y sin duda, cualquier manifestación espontánea del niño, debería de aprovecharse para investigarla, ya que es una pista invalorable para llegar al fondo de la cuestión, oportunidad que sin duda perdió.
Algo parecido ocurrió con Dª Rebeca Gomez en mi caso, pues según me comentaron mis hijas, lo primero que preguntó mi hija S. fue si estábamos ahí por culpa de su papá. En lugar de aprovechar esa pregunta para indagar qué había detrás, le dio una enternecedora lección diciéndole que yo estaba haciendo lo que creía más correcto. Se ve que no sabía ni quería averiguar el programa que su madre ha introducido en sus mentes, que se supone que era su obligación, para que puesto en conocimiento del Juez, este pudiera dictar una sentencia que realmente beneficiara a las menores.
En el caso del niño G., dada su manifestación a favor del padre, que fue interpretada como una manifestación genuina del deseo del menor, y por lo tanto fue entregado al padre (el que lo programó). La madre fue expulsada del domicilio familiar, y reforzado el programa del padre quien dibujaba al menor la figura de una madre malévola, contribuyendo con su decisión al maltrato psicológico del menor, y haciendo necesaria la ayuda psiquiátrica al pequeño. ¡Todo un ejemplo de buen hacer!.
La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria,
incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder
excesivo.
Demoscopia 1995. El País
Última actualización: 04.03.2007