Un padre sabe muy bien cuál es el precio para poder ver a sus hijos ...
Enrique Ruíz Martín
Barcelona
Acabo de firmar el convenio regulador del proceso de divorcio
promovido por mí todavía esposa.
El acuerdo es bueno, brillante, sorprendente. Consigo mantener mi casa, pagando generosamente la otra mitad, y tener a mi niña, de 7 años, una noche entre semana. Así que el beso de cada noche lo tendré una de cada cinco.
Cuando ratifique la demanda ante el juez, tendré que decir que estoy de acuerdo en otorgar la custodia a su madre. Así entraré en la estadística de los hombres que renuncian a solicitar la compartida. Pero si la solicitaba, era amenazado con un proceso contencioso que me echaba de mi casa y me dejaba sin ver a mi niña más que uno de cada dos fines de semana. El 95% de custodias son para la madre y el 3% para el padre en casos madre alcohólica, incapaz o en paradero desconocido. El resto, para la Administración.
Esta vez no hay que cambiar la ley, porque es neutra. Sólo la práctica judicial asigna con esa crueldad la custodia y uso de la vivienda por razón de sexo. Incluso en caso de acuerdo, si la custodia es asignada al padre, el fiscal suele promover una investigación que aclare tamaño desatino. Si es a la madre, silencio. Así que alguien ha contraído conmigo una deuda difícil de pagar: Me deben dos besos.
¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.