Una mujer libra a su marido de ir a prisión al retractarse de una denuncia de maltrato

Tras acusarlo de intento de homicidio, reconoció que había mentido por celos, pero cuando decía la verdad no la creían, a pesar de las especiales habilidades de jueces y magistrados.

Ver la opinión del ministro sobre este tipo de cosas ...

J• TELLECHEA Y J. L GARCÍA GRANADA

Fernando González Jiménez fue absuelto, ayer de los cargos de tentativa de homicidio y malos tratos tras una denuncia que interpuso su mujer contra él en 2004. Una denuncia de la que se arrepintió meses después su cónyuge, Lucía Murcia, que reconoció que se lo había inventado todo por celos — Aunque el integrismo de género, dentro de la realidad delirante que fabrica, con contempla que la mujer hace de las suyas .... resulta no creíble, ni racional todo aquello que pinta mal para la mujer y bien para el hombre. A la salida de los juzgados, tras haber cumplido una orden de alejamiento que finalmente fue revocada, cuatro meses de prisión preventiva — como ves hoy día estar felizmente casado y provocar celos, es algo que se pago muy caro en este estado fundamentalista de género. Esperamos que hayas aprendido la lección, y seas capaz de valorar los riesgos de un matrimonio heterosexual. Ojo, que otros que dicen que nunca han violado siguen o han pasado por la cárcel, 9, 12 años ... y llevar año y medio viviendo de nuevo con su esposa.

Fernando González era un hombre «feliz, porque se ha hecho justicia — enhorabuena. Esperamos que te sirvan para olvidar lo que ha ocurrido, y a vivir quizás felizmente, pero seguro que imprudentemente casado ... , yo nunca quise matar a mi mujer — eso da igual. Eres hombre y basta. Lo dice la ley integral, o mejor integrista de género y nunca le he puesto la mano encima — qué eso da igual. También hay gente que ha sido condenada por violar a su pareja, sin prueba alguna, y de nada le sirve que digan que son inocentes ... son hombres, y basta. Lo dice la ley integrista de género. ».

La denuncia «por celos» — No forma parte de la realidad fundamentalista de género.

Lucía Murcia denunció a su marido por malos tratos y posteriormente se retractó — cuando le denuncia como encaja con el fundamentalismo de género, tiene que ser cierto, cuando se retracta, como no encaja con ese fundamentalismo tiene que ser falso. Dijo qué había mentido y que lo había hecho por celos — esa realidad de género no está contemplada en la ley fundamentalista de género. Su declaración y la de su hija de 8 años pusieron en marcha la maquinaria judicial en este tipo de casos (— de tipo fundamentalista de género) y Murcia empezó a tener miedo de que su marido fuese a prisión. Desde, su arrepentimiento — en libertad, Lucía consiguió que se retirara la orden de alejamiento — tiene su mérito y volvió a vivir con él, pero el proceso — según el guión fundamentalista de género continuaba abierto y tanto el magistrado como el fiscal consideraron que tenían motivos suficientes para continuar con la investigación — Eso es claro ya que la ley fundamentalista integrista de género, deja claro que el hombre por su condición de género es un ser perverso y dañino, y por eso la madre naturaleza le colgó un pene como símbolo, aunque ande caído, de maldad y perversidad, de la que sin duda la mujer se encuentra libre. Murcia contó a IDEAL que lo hizo «por celos, para darle un susto — ¡¡y vaya susto!!. Por suerte no se murió », sin embargo la que se asustó fue ella, «tenia miedo de que mi marido fuera a la cárcel, pero cuando reconocí que había mentido nadie me creyó — Eso es una variante de género, no contemplada en el manual fundamentalista de género. La mujer se pensó que era víctima, pero nunca tonta, y que si acusaba, luego no iba a negar lo que dijo ... ». Todo empezó con un ataque de celos — ¿¿Esto es un interés espurio?? una noche que él salió con el móvil apagado, «no lo soporté, y cuando llegué a casa me ignoró así que pensé en vengarme — ¿¿esto no es otro interés espurio?? ».

«Hice mentir a mi hija»

— Contradice el dogma fundamentalista de género de que los niños no mienten. Este dogma se considera necesario para condenar a hombres inocentes de acusaciones falsas por abuso sexual.

Lucía reconoció a este periódico que «en 12 años de matrimonio nunca me ha maltratado, pero yo me inventé que quería tirarme por la ventana. Además, le dije a mi hija de 8 años que le dijera lo mismo al juez lo cual no hizo sino empeorar las cosas».

Cuando Lucía se dio cuenta de las graves consecuencias que podrían tener sus actos para su marido ya era demasiado tarde, ya nadie la creyó, «la gente cuando me ve o me escucha contar la historia piensan que encajo en el típico perfil de mujer maltratada --Pricipio básico del fundamentalismo integral de género pero lo que pasa es que soy muy nerviosa — esta es una explicación sencilla y cierta que no cabe en ese dogma de género y lo estoy pasando mal por mi marido». Ella se fue a vivir al pueblo de sus padres y si no reconoció la verdad antes fue por «miedo a que pensaran que estoy loca y me quitaran a mis hijas» — Si se le ocurre decir cosas que no son congruentes con el dogma de género, quizás no se encuentre bien y sea un peligro para su hija ... y ya se sabe que hay que actuar por el bien supremo del menor, y huir —-, «Si mi marido me hubiese pegado yo no querría verlo en la cárcel, lo querría ver bajó tierra» dijo Lucía a IDEAL. — Este tipo de mujer no está contemplado en la ley fundamentalista e integrista de género ...

Lucía admitió que «preferiría ir yo a prisión en su lugar por una denuncia falsa» — Sería lo justo, aunque no esté contemplado en esa realidad fundamentalista. Ahora, después de un año y medio viviendo de nuevo con su marido y «sufriendo toda la familia por mi error», la Justicia ha determinado que su marido sea absuelto de las acusaciones por tentativa de homicidio y malos tratos. — No sin algún quiebro de neurona

Lucía reconoció que este tipo de casos hacen daño a las «mujeres qué realmente son maltratadas y que callan por miedo» pero dijo actuar así porque se encontraba «en una situación desesperada». — Esperemos que hagan daño, a los que como el señor ministro dice que estas cosas son asumibles, y es que el fundamentalismo de género que se instaló en el poder, no tiene límites, según todos los indicios

«Nunca he pegado a mi mujer ni he intentado tirarla por la ventana» — ¡¡Qué mas da que sea cierto o no!!. ¿¡A qué fiscal le importa eso!?, y lo que es peor ¿¡A cuantos jueces le importa!?

¿Cuantos funcionarios de la Administración de Justicia están dando naturaleza de cierto a denuncias procedentes de mujeres histéricas, paranoicas y con trastornos de la personalidad?

¿Cuantos jueces que deliran por trastornos de la personalidad, están dando por real cosas que son delirios suyos?.

Sin duda no sabemos, porque como le gusta decir a Montserrat Comas, no hay datos .... pero lo que es incuestionable es que no hay garantía alguna de que no ocurra, ya que no se toma medida alguna para evitarlo, y ya se sabe que lo que no se persigue, se fomenta.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 01.06.2007