Psicología de la denuncia falsa.
La denuncia falsa es algo más que una mentira sin trascendencia. Detras de este fenómeno se esconde una dudosa salud mental que conviene conocer con el fin de saber a lo que nos enfrentamos.
Sería bueno reflexionar sobre los siguientes mecanismos de defensa que pueden ayudar a entender la psicología de la denuncia falsa que puede haber detrás, yendo más allá de la pura motivación económica del que hace uso de este ilícito penal, quizás no perseguido en exceso. Por favor no olvidar los actores de la denuncia falsa: denunciante, denunciado y juez / jueza. Del denunciado o pringado, poco que decir que no sepáis, pero juez o jueza y denunciante merecen una reflexión quizás más profunda.
Los mecanismos de defensa son, además de la represión:
A la luz de estos mecanismos de defensa, de los que todos somos susceptibles de sufrir y a propósito de la persecución de género:
Ahora veamos lo que dice Antonio García-Pablos de Molina sobre la paranoia y la denuncia falsa en su libro titulado "La Moderna Criminología «Científica» y los Diversos..." en pagina 259 y siguientes:
Con esto y lo anterior a más de uno se le puede ocurrir que los inicios del XXI es la era del paranoico(a) en España: Vamos que con lo del género y la no persecución de denuncias falsas a la paranoica que le de por denunciar a su ex- tiene todo hecho. -- Sabemos de más de un caso. ¡¡Que conste!!. NI ES BROMA NI ES IMAGINACIÓN.
Queremos suponer que los jueces y los del CGPJ, que saben hacer muy bien su trabajo, tendrán medidas, que todavía no conocemos, para detectar estos casos tan especiales y que en los casos del divorcio, tanto daño pueden hacer a los niños, pues ellos saben muy bien que lo que prima es el "bien supremo del menor", y que no se debe usar este principio en vano.
No obstante encontramos en algún informe judicial de divorcio sobre alguna de las mujeres que ha estado en el centro de mujeres maltratadas ..., afirmaciones de la madre como estas:
Este caso sería cómico si no fuera porque el padre lleva dos años sin ver a sus hijas.
En el caso de JL, que también estuvo pendiente de condena de prisión, se dice de la madre:
Emocionalmente desbordada durante la exploración, muestra continuo llanto, descontextualizado, es decir, sin guardar relación con los hechos que está relatando.
Las pruebas aplicadas nos muestran un perfil de personalidad ciertamente alterado, con características de aislamiento social, timidez, confusión e incomodidad en las situaciones de grupo, con gran estrés psicológico, tensión, ansiedad, miedo y estado de ánimo disfórico.Dependiente, carece de iniciativa y autonomía, adopta un papel pasivo en las relaciones, con sentimientos ambivalentes y relaciones conflictivas hacia la persona en la que se apoya.
Presenta multitud de quejas psicosomáticas, aprensiva y obsesionada por la enfermedad física y mental.
Sentimientos de inadecuación y de incapacidad para cumplir las obligaciones, por lo que trata de evitarlas, prefiere que sean otros los que asuman la responsabilidad. --Luego le dan la custodia de las menores. Los del Psicosocial de la Audiencia Provincial no parecen enterarse de esto.
Vigilante y permanentemente en guardia, con desconfianza y temor hacia los demás. Explora el entorno en busca de amenazas y reacciona en exceso ante acontecimientos inocuos y supone de forma ansiosa que implican amenaza o ridículo personal. Manifiesta un confuso y constante estado de tensión, tristeza y enfado.
Con reacciones exageradas e inadaptativas al estrés; encuentra las experiencias ordinarias de la vida llenas de dificultades, y para superarlas limita su ámbito de comunicación y conducta.
Estos rasgos apuntan hacia un trastorno de la personalidad por evitación., A pesar de la actitud defensiva de la informada en cuanto al reconocimiento de dificultades relacionales anteriores, la misma fue diagnosticada de fobia social, tras un año de padecer elevada ansiedad. Ambos trastornos se encuentran íntimamente relacionados.
En la trayectoria vital de los últimos años se han producido unos antecedentes que han precipitado la descompensación del trastorno, como han sido el fallecimiento de su padre y la enfermedad de su hermano, que han afectado de manera importante a la informada.
En cuanto a la hija, se puede ver cómo se puede programar a un menor, y lo fácil que es, si se quiere, detectar la presencia del lavado de cerebro. Manifiesta la forense:
En cuanto a los supuestos malos tratos, se detecta una clara influencia materna en las verbalizaciones de la niña.
En primer lugar resulta significativo que la menor expresa espontáneamente que "está contenta en el centro porque así no le pega su padre" . Esta iniciativa de la menor es explicable porque "ha venido a hablar de las cosas que le hacía su padre".
La niña se muestra altamente sugestionable a las indicaciones de la perito, refiriendo así que su padre le pegaba con el cinturón en la espalda; además generaliza, de modo que expresa que pegaba también a su madre de igual manera .
Estos supuestos hechos se producían cuando ella tenía dos años, pero ella se acuerda "porque me lo está diciendo mi madre para que no se me olvide", en concreto le cuenta que cuando era pequeña "le pegaba todas las noches y le gritaba mucho".
Estas conductas de su padre, la menor las expresa sin afectación emocional congruente.
<<La hija>>, por otra parte, mantiene una imagen positiva de su padre, con el que relata, realizaba actividades normalizadas y gratificantes. Además, expresa deseos de relacionarse con él, pero su madre le ha dicho que "le podrá ver cuando lo diga una señora (--¿Quien es esta señora?. Parece que los menores que pasan por este centro, siempre se refieren a una misteriosa señora) , y que la tendrá que llevar alguien y yo no se por qué".
Sobre el menor de tres años, quizás alguien debería hacer algo. Por cierto, ¿los fiscales no tienen que velar por el bien supremo del menor?. Dice del menor:
No es posible explorar la relación del menor can su padre, ya que debido a la edad del mismo y el tiempo de alejamiento de su padre, el recuerdo está afectado.
También conocemos del caso de Juan Carlos .... y otros
Saben nuestros jueces y fiscales tanto de estas
cosas ..., que el padre del primero no ve a sus hijas desde hace dos
años... claro que quizás la madre firmó un
precontrato ... y el segundo, a pesar de los pesares el fiscal
le pidió prisión ..... y estuvo un tiempecito sin ver a sus hijos.
--¿A quien persigue el fiscal?: ¿a qué delincuente, a qué víctima?.
¿Qué pasa con los menores?.
Pero no compadezcáis a JL, pues ha tenido la suerte de que su ex-mujer, no era una persona que conociese mínimamente bien el mundo judicial, y era una pésima actora .... y además el fiscal no era la juez .... Aunque no lo comparta JL, para nosotros es un hombre de suerte, de lo que nos alegramos mucho.
No os olvidéis del informe de SS.LL. que estaba presente en ambos casos diciendo barbaridades que no han podido probarse en ningún caso, ni mínimamente, aunque sí sus deficiencias.
La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria,
incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder
excesivo.
Demoscopia 1995. El País
Última actualización: 04.03.2007