Microexpresiones cotidianas e inadvertidas ...
Vamos a mostraros algo que no se descubrió hasta los '70, muy a pesar de que el hombre podía haberlo hecho cientos de miles de años antes, pues era algo que estaba delante de sus ojos todos los días del año. Cada vez que cada uno de los terrestres tenía una conversación, podía apreciarlo, pero fue hasta hace bien poco no se descubrió y estos movimientos son invisibles para la mayoría de los mortales, aún hoy, hasta que decidan prestar atención a lo que pasa delante de sus narices. A partir de ese momento uno se pregunta ¿qué le impedía haberlo visto antes?. Posiblemente su falta de atención y curiosidad, hasta que decide prestar le atención.
Hemos tomado lo siguiente de un libro de PNL del Dr. Harry Alder y Beryl Heather.
Los movimientos de los ojos pueden ayudarle a identificar la preferencia sensorial. Aunque el «lenguaje corporal» y los indicadores verbales resultan bastante fiables, en la PNL no se han estudiado tanto como los movimientos de los ojos. Si observa la dirección hacia donde miran los ojos de una persona cuando usted le hace una pregunta o cuando le sugiere que recuerde una experiencia, observará unos movimientos dirigidos distintivos que, al parecer, están relacionados con sus procesos de pensamiento. Esto tiene aplicación ya esté la persona imaginando, recordando, o quizá hablando consigo misma. En estos movimientos de ojos se refleja, probablemente, el procesamiento de la información sensorial en diversas partes del cerebro (que conocemos por la técnica PET, tomografía mediante la emisión de positrones) y por autopsias realizadas en personas que habían sufrido lesiones cerebrales). A veces llamamos a los ojos «las ventanas del alma». Cuando empezamos a comprender lo que significan estos movimientos, nos damos cuenta de que los ojos pueden transmitir, verdaderamente, más «verdad» de la que dice una persona.
Los movimientos de los ojos, junto con las otras muchas características que ya hemos estudiado, indican el sistema representativo preferido de la persona. Con esta información, usted puede acompasarse con mayor facilidad con la persona y adquirir rapport, utilizando, por ejemplo, predicados de lenguajes sensorial adecuados. En algunos casos, los movimientos de los ojos le comunican cosas que van más allá de la conciencia del sujeto, sobre todo en relación con el modo en que este procesa los pensamientos.
Si usted pregunta a alguien qué sensación le produce el roce del terciopelo contra su piel, normalmente la persona mirará hacia abajo y a su derecha, lo que corresponde a la pauta ocular para acceder a las experiencias cenestésicas. Si se da el caso de que la persona tiene un sistema guía visual, probablemente levantará momentáneamente la vista a la izquierda en primer lugar, el modo en que solemos acceder a los recuerdos visuales. Estas claves constituyen una pauta de las representaciones visuales (hacia arriba) y auditivas (hacia los lados). Esto varía a su vez en función de si la persona recuerda la imagen visual (a la izquierda de la persona) o la construye (a la derecha). Una representación construida sintetiza (o recrea) las imágenes o los sonidos, en vez de recuperar un recuerdo real; eso sucedería, por ejemplo, si usted se imaginase su habitación con decoración y con muebles diferentes.
Los C y los Ad se desvían ligeramente de esta pauta. El acceso ocular cenestésico, tal como vimos en el ejemplo, mira hacia abajo y a la derecha del sujeto. El auditivo digital mira hacia abajo y a la izquierda de la persona. Al mirar a la persona, usted deberá invertir estas orientaciones, por supuesto (ver figura 6.1). En la práctica, los movimientos de los ojos, invisibles e inconscientes en gran medida para el sujeto, solo tienen relevancia al aplicarlos con otra persona.
Estas «claves del acceso ocular» resultan válidas para la gran mayoría de las personas diestras y para la mayoría de las zurdas. En el resto de los casos, que constituyen una pequeña minoría, se aplican los sentidos inversos: izquierda para la construcción V y A, y derecha para los recuerdos V y A.
Pero, afortunadamente, a usted no le hace falta basarse en los movimientos de los ojos como indicador único del sistema representativo. Normalmente, las palabras que utiliza la persona (los predicados) aportarán esa misma información, como también la aportarán las características fisiológicas y de voz que describimos anteriormente al hablar de los estereotipos. Pero los movimientos de los ojos, en conjunción con otros indicadores, aportan una prueba fiable, coherente, casi imposible de «fingir». No podemos ser conscientes de la dirección de nuestros ojos durante más de un breve rato. Se produce involuntariamente: de aquí la fiabilidad especial de los movimientos de los ojos para determinar los sistemas de representación favoritos.
Los movimientos de los ojos nos pueden decir muchas cosas acerca de cómo piensa una persona, y por ello nos permiten relacionarnos mejor con lo que dice y hace dicha persona. Pueden revelar abiertamente cómo procesamos los pensamientos en términos de los sistemas representativos principales. Por este motivo, en cuanto usted haya establecido la pauta de una persona («normal», según la figura 6,1, o no normal), los movimientos de los ojos de esta persona le ayudarán a identificar la falsedad o la información «construida».
No obstante, un proceso tan rápido e instintivo (sin explicación alguna del proceso interno) puede parecer a veces muy confuso. Puede parecemos que las pautas de los movimientos de los ojos carecen de sentido. Por ejemplo, para «ver» algo internamente, una persona puede empezar por localizar mentalmente el objeto y tocarlo, o incluso oírlo, antes de tener una buena imagen visual. De aquí que los movimientos de los ojos den «rodeos» aparentes, incluso cuando pedimos a la persona que «vea» algo. Pero si usted pide a una persona que le describa exactamente cómo hace algo por dentro, ya se trate de recordar algo o de imaginarse un suceso futuro, entonces suele quedar claro. Característicamente, la persona tendrá que hacerlo de nuevo y pensarlo, quizá por cuarta vez. Esta «elucidación» puede requerir preguntas expresadas de varias formas, y usted puede tener que utilizar más de un indicador como confirmación.
La figura 6.1 ilustra estas «claves del acceso ocular». Las direcciones de los ojos se presentan tal como aparecen cuando la persona mira a otra: la derecha de la persona corresponde a la izquierda del espectador, y viceversa. Presentamos a continuación descripciones más detalladas del acceso ocular, con ejemplos de preguntas que contribuirán a evidenciarlas.
La persona construye una imagen interna de algo que no ha visto antes, o sintetiza de una manera nueva imágenes «almacenadas» que ha visto antes. Literalmente, «se lo monta en la cabeza». Para observar esta clave, usted podría preguntarle: «¿Qué aspecto tendría su habitación si tuviera las paredes pintadas de color azul vivo con franjas amarillas?».
La persona utiliza una imagen mental para recuperar un recuerdo visual real. Observe que algunas personas acceden a los recuerdos visuales desenfocando la vista mientras miran directamente al frente en vez de hacia arriba, dando la impresión de que están mirando más allá de la otra persona o a través de ella. Al parecer, esto está relacionado con los recuerdos de fácil acceso, que están «a mano», más que con los recuerdos menos accesibles. Para elucidar un movimiento de los ojos de recuerdo visual, podría preguntar a la persona: «¿Recuerda qué aspecto tenía su mejor amigo del colegio?».
En este caso, la persona construye un sonido que no había oído nunca, o sintetiza sonidos «conocidos» para crear un sonido novedoso y no familiar. Tienen que construirse una representación, en vez de limitarse a recuperarla de la memoria. Usted podría preguntarles:
«¿Cómo sonaría la voz de su jefe si hablase como el pato Donaid?».
En este caso, la persona recuerda un sonido del pasado, que puede tratarse de una voz. Para obtener esta clave, pregunte algo así como: «¿Qué acabo de decir?», o bien: «¿Recuerda la voz de su madre?». O pida simplemente a la persona que piense en una melodía favorita.
Tal como hemos visto, las personas suelen utilizar esta pauta ocular al acceder a sus sensaciones. Pregunte, por ejemplo: «¿Qué sensación le produciría tocar un trozo de franela mojada?», o «Imagínese que se desliza por una barandilla pulida». En estos últimos casos, en la representación intervienen movimientos corporales, además de sensaciones táctiles, lo que constituye otra característica de la modalidad C. También incluye sensaciones en el sentido de emociones, como, por ejemplo, «una sensación de hormigueo» o «una sensación visceral».
Este acceso ocular se produce cuando las personas hablan consigo mismas manteniendo un diálogo interior o «hablando solas». Para obtener esta clave, pida a la persona, por ejemplo, que «se recite a sí misma una poesía conocida».
Usted puede pensar ejemplos propios, y puede pasar un rato divertido poniéndolos a prueba con sus amigos y sus compañeros. Si quiere elucidar movimientos de ojos concretos (para ver si funcionan, por ejemplo), le bastará con utilizar ejemplos que requieran claramente el uso del sistema representativo en cuestión, y la característica construida o recordada. Utilice predicados sensoriales concretos («ve», «oye», «siente»), en vez de predicados «neutros» (como «piensa», «considera», «recuerda» o «imagínate»). El predicado «imagínate un roble», por ejemplo, puede requerir de cualquiera de los sistemas representativos, o de todos. Por otra parte, dirigir a la persona hacia el color requerirá sin duda la imagen visual, mientras que el sonido de las hojas que tiemblan al viento desencadenará el sistema auditivo.
Si usted quiere dejar establecida la preferencia sensorial, una serie de preguntas más neutras no tardarán en confirmar los sistemas representativos primarios guía y preferido. Limítese a observar y a escuchar qué modalidad utiliza más la persona.
Irá ganando confianza a la hora de identificar los movimientos de los ojos a base de observarlos cuidadosamente durante varios días en todo tipo de situaciones cara a cara. Así pulirá su habilidad para observar unos movimientos de ojos rápidos y poco visibles. La práctica sirve también para convalidar la pauta general de movimientos, en la que usted aprenderá a confiar. Estos movimientos de los ojos le aportarán un nuevo indicador de la preferencia sensorial de la persona, que usted puede acompasar acto seguido para obtener rapport.
La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria,
incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder
excesivo.
Demoscopia 1995. El País
Última actualización: 20.10.2006