Guía preventiva contra las denuncias falsas que siguen el guión Fundamentalista de Género

Ante las continuas denuncias falsas y ruinas de vidas inocentes, nos sentimos obligados a publicar esta guía preventiva

Ante la cantidad de situaciones de indefensión que estamos viendo, y ante la utilidad que tienen las actitudes y actividades previas, queremos dares unos consejos, de obligado cumplimiento, si en algo valoráis vuestra integridad y la de vuestros hijos. Todos los consejos son válidos para los hombres, y algunos para mujeres también.

Introducción

Existen situaciones que, hasta que no las vives, ni te imaginas que puedan ocurrir y, hasta que no estás en la cárcel, crees que no es posible que ocurra la que te está ocurriendo. Para colmo hay jueces sensatos y justos que impiden que algunas de estas situaciones prosperen, lo que ayuda a creer que a esa situación de sensatez y justicia es generalizada, lo que les convierte en víctimas de su propia inocencia.

Estas posibles situaciones son:

  1. Tras una discusión de las que hay en todos las familias un día sí y otro casi también, te plantan una denuncia en la que dicen que tras la discusión, le has tirado, a ella, de los pelos. Condena de un año de prisión por violencia de género.
  2. Tras bañar a tu hija, te acusan y condena de abusos sexuales. Condena de entre 3 y 14 años de prisión.
  3. Mientras duermes la mona de las copas que te tomaste demás, viene la policía que, tras comprobar que el salón está revuelto, te detiene. Condena de varios años de prisión.
  4. Mientras se resuelve la denuncia por violencia de género te pusieron una orden de alejamiento y no das crédito a lo que te está pasando. Ella te llama a casa proponiéndote una reconducción pues confiesa que todo ha sido fruto de unos días malos que pasó y que está muy arrepentida. Echas un polvete y te vas a trabajar. Condenado por quebrantar la orden de alejamiento y violación a 15 años de prisión.
  5. Un buen día llaman al timbre, abres la puerta y te encuentras con las fuerzas de seguridad del estado que te llevan arrestado a prisión. Condenado a 7 años de prisión por maltrato psicológico continuado.

Nada de esto creerás que sea posible, y no lo es ... hasta que te pasa. Todos los inocentes condenados pensaban así.

Consejos.

  1. No discutas con tu mujer o ex-mujer y procura llevar una grabadora encima preparada para usarla.
  2. Si te detienen y preguntan sobre un hecho falso, no contestes a nada si no es en presencia de tu abogado. Si admites una parte de la historia, validas el testimonio, completo, de ella, es decir, si confirmas la discusión, que tomaste una copa, una frase inocente que hayas podido decir, o cualquier otra cosa, será considerada como prueba periférica que valida la mentira.
  3. NUNCA firmes nada sin haberlo leído y sin estar plenamente de cuerdo. A veces ese papel que no lees es una confesión falsa que te venden como medio de salir de prisión, ocultándote que arruinará el resto de tu vida.
  4. No firmes las actas de juicios o declaraciones sin leerlas. A veces existen "errores" que te costarán claros. Tienen valor fehaciente, es decir, prevalecen sobre la realidad.
  5. No bañes a tus hijos por muy pequeños que sean. Busca una mujer que lo haga si ellos no pueden hacerlo. No hacer esto puede dar lugar a una falsa denuncia de abusos sexuales, que por absurda que te parezca, sirve para condenar a hombres inocentes.
  6. No entres nunca al baño con tus hijos, pues podrá servir como base sensorial apara una denuncia falsa de abusos sexuales, y el hecho de haber entrado juntos servirá para validar el abuso.
  7. No te acuestes con tus hijos ni por la noche ni para echar la siesta. Si lo haces, esa experiencia sensorial, será usada para una denuncia falsa, y dicha experiencia sensorial será validada por el CBCA-SVA para confirmar el abuso sexual no producido.
  8. Se que lo que voy a deciros en este punto es más que cuestionable, pero si quieres ejercer la paternidad responsable, debes de ser consciente de los riesgos que corres al tener un hijo: quedarte sin casa, perder al hijo, quebranto económico, ser condenado por abusos sexuales inexistentes. Quizás pienses que no todos vais a tener la misma mala suerte de dar con una mala mujer, sobre todo cuando estáis enamorados y queréis tener un hijo, pero la cuestión no es esa. La cuestión es: ¿Si ocurre, que garantías hay de que no se materialicen los riesgos? y la respuesta es que no sólo ninguna sino que es probable. La de la ruina económica y quedarte sin ver a los hijos, es en torno al 80%, la de entrar en prisión sin haber hecho nada la desconozco, pero por lo que conocemos, sería muy imprudente pensar que es menor del 20%.

Me gustaría decirte que estas advertencias están basadas en hipótesis no contrastadas con la realidad, pero lamentablemente he de deciros que esto lo hemos aprendido de casos reales, y algunos están narrados en esta web. Si preferís pensar que lo dicho puede no ser cierto o estar exagerado, hazte una pregunta más inteligente: ¿qué garantías hay de que lo denunciado no pueda ocurrir?.

Por favor tomároslos en serio sin que sea necesario pasar por prisión. El peligro es real y más fácil y frecuente de lo que pensáis. Además existe una situación perversa con los tribunales: si un médico se equivoca y se muere el paciente, la culpa no es del paciente, se tiende a creer en la negligencia, pero si se equivoca el juez, la opinión pública tiende a pensar que el hecho es cierto, sin que podamos averiguar si lo es o no. En este sentido:

El inocente condenado se queda en en completa soledad con su verdad.
Nadie le cree.

Facilitadores

Expuesto así, cualquiera pensará que va contra el derecho a la presunción de inocencia, y que no se puede condenar sin pruebas. Lo último es cierto, y lo primero técnicamente no, aunque sí. Me explico. El derecho de la presunción de inocencia "cede" ante un testimonio tan "contundente" como el de la víctima (se habla de víctima antes de saber si hay delito).

España es un país que utiliza la credibilidad del testimonio, basándose en las facultades paranormales de los jueces, y en la mágica triada, para considerar como creíble un testimonio, para desde ahí inducir, de forma temeraria, la veracidad, y por lo tanto la condena sin pruebas.

Esto ya parece perverso si no se reflexiona mucho más, pero ahora os voy a poner un supuesto que es más frecuente de lo que os podéis imaginar y que pone de manifiesto la irracionalidad de parte de nuestra jurisprudencia. Imaginaros el siguiente escenario:

  1. Un padre divorciado, al que la madre quiere apartar de sus hijos, lava el cerebro al menor diciendo que su padre ha abusado del menor.
  2. Supongamos que se ha producido un abuso, pero no del padre, que por supuesto lo conoce. Esto puede generar evidencias de que el abuso se ha producido.
  3. El padre, gracias a las técnicas de credibilidad del testimonio, es condenado.

Este escenario es más frecuente del que alguno es capaz de suponer. ¿Por qué va un menor a confesar que algo ha ocurrido sin ocurrir, o a acusar a su propio padre de algo que no ha hecho?. Ese es el principal efecto del lavado de cerebro, especialmente eficaz cuando el que lo practica es el progenitor con el que convive. Insisto en que para entender este fenómeno es conveniente leer Children Held Hostage, único en su categoría.

Los jueces españoles parecen incapaces de valorar este supuesto científico, ya que es conocido en todo el mundo:

el documento titulado PRACTICE PARAMETERS FOR THE FORENSIC EVALUATION OF CHILDREN AND ADOLESCENTS WHO MAY HAVE BEEN PHYSICALLY OR SEXUALLY ABUSED de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry dice que de tres millones de acusaciones de abusos a menores, sólo 1 millón fueron corroboradas. En la página 12 y 13 del mencionado documento se dice textualmente:

False statements and the possible explanations of abuse allegations. Children may make false statements in psychiatric evaluations. Sometimes they make false denials regarding abuse (Sgroi, 1982; Sorenson and Snow, 1991; Summit, 1983). Children may make a false denial or recant a previous disclosure for many reasons, including pressure from the perpetrator or the family and fear of the judicial process. The child may "forget" what happened, may minimize the abuse, or may defend against bad feelings by empowering himself ("He used to touch me but I hit him and ran away."). The child may deny the abuse because of fear of having done something wrong ("I was afraid you wouldn't love me if you knew what I did.").

Children may also make false allegations. Bernet (1993) reviewed this topic and developed a differential diagnosis of abuse allegations. Benedek and Schetky (1985), Everson and Boat (1989), Gardner (1992, 1995), Goodwin et al. (1978, 1980), Quinn (1991), Schuman (1986, 1987), and Yates and Musty (1988) have contributed to the literature on this issue. The evaluation of these children is complex because there are a number of distinct mental processes, both conscious and unconscious, that may result in false allegations. Long before the current interest in false allegations, Healy and Healy (1915) described how some of the children they evaluated in the first juvenile court clinic manifested pathological lying in making allegations of abuse. Green (1986) described how a delusional mother, who believed that her ex-husband had been molesting their daughter, induced the girl to state that the father had rubbed against her in bed. Clawar and Rivlin (1991) presented many examples of "programming" of children, especially in custody disputes. In some cases inept interviewers, by repeatedly asking leading or suggestive questions, have induced children to make false allegations of abuse. Bernet (1993) described how children may knowingly lie about abuse. Young children may tell tall tales and these innocent lies may result in false allegations of abuse. Older children may lie about abuse for revenge or for some personal advantage. For example, an adolescent girl, who became pregnant by her boyfriend, tried to accuse her stepfather of molesting her. In some cases, multiple allegations of abuse may have been generated through group contagion or epidemic hysteria (Ceci and Bruck, 1995; Kenner, 1989).

Sexual abuse allegations that occur in the context of a child custody dispute may be particularly complex. Faller (1991) identified four scenarios that result in allegations during or after divorce: abuse leading to divorce; abuse revealed during the divorce; abuse precipitated by the divorce; and improbable allegations during custody and access disputes. In these cases, Derdeyn (1994) has said that there should be serious consideration of alternative explanations for phenomena reported by a parent as indicative of abuse.

Research on memory and suggestibility of children. Several research studies have examined the suggestibility of children. For example, Cohen and Harnick (1980) compared how well younger children (grade 3), older children (grade 6), and college students remembered the events in a film and how resistant they were to suggestive questions. They found that the younger children were less accurate in their memory and much more likely to be influenced by misleading suggestions. Goodman and Reed (1986) compared how well very young children (3 year olds), young children (6 year olds), and adults recalled their interaction with an unfamiliar adult and how well they resisted suggestive questioning. They found that the very young children were less accurate on answering objective questions and were more likely to be misled by suggestive questions. They also found that on free recall the number of correct recollections increased with age. Johnson and Foley (1984) found that young children (under age 8) had more difficulty than did older children and adults in distinguishing between imagined events and those that actually occurred. Tobey and Goodman (1992) studied 4-year-olds who interacted with a "babysitter" and, in some cases, with a "policeman," who suggested that the "babysitter" may have done something wrong. In a subsequent interview the children who were exposed to the "policeman" were more likely to make incorrect comments after misleading questions. Loftus and Ketcham (1994) related an experiment in which a 14-year-old boy came to believe that he had been lost in a shopping mall as a child, when actually he had not. Ceci et al. (1994) showed how some children who repeatedly thought about a "non-event" (for example, that the child's fingers had been caught in a mousetrap) came to believe that the fictitious event actually happened. Surveys of the research in this area were presented by Ross et al. (1987, 1989), Doris (1991), Goodman et al. (1986), and Goodman and Helgeson (1988). Ceci and Bruck (1993, 1995) presented a historical review of this issue.

La misma organización en su documento Guidelines for the Clinical Evaluation for Child and Adolescent Sexual Abuse, aprobado por el Council en June 1988 y modificado en December 1990, recoge

7. Considering false allegations. The possibility of false allegations needs to be considered, particularly if allegations are coming from the parent rather than the child, if parents are engaged in a dispute over custody or visitation, and/or if the child is a preschooler. Under such circumstances, the clinician should meet alone with the child to establish trust and ensure that the child will feel some degree of control over the interview with the alleged offender. If the child is too upset by the proposed visit, and there is risk of traumatizing, the clinician may decide that the visit with the alleged offender should not occur. Resistance from a parent alone is not a reason to avoid this part of the evaluation.

False allegations may arise in other situations as well, such as the misinterpretation of a child's statement or behavior by relatives or caretakers. Adolescents may also occasionally make false allegations out of vindictiveness or to cover their own sexuality. Children who have experienced prior sexual abuse may sometimes misinterpret actions of adults or accuse the wrong person of abuse.

Todo esto parece ser ignorado por nuestros jueces y magistrados, lo que conlleva un incremento de hombres inocentes condenados, lo que puede ser conveniente para nuestro régimen lesbiano, pero nuestra Justicia Simulada lo tolera con facilidad.

  • El 48 por ciento de los españoles considera que la Administración de Justicia funciona "mal o muy mal"
  • El 30 por ciento considera que "funciona peor que hace dos o tres años"
  • Seis de cada diez ciudadanos considera que la Justicia está anticuada
  • Siete de cada diez consideran que es muy lenta y que las sentencias no se ejecutan con eficacia
  • Un 49 por ciento de la ciudadanía no cree que los tribunales sean imparciales en su actuación
  • El 54 por ciento de los españoles creen que, a la hora de enjuiciar un caso y dictar sentencia, "los jueces no suelen actuar con total independencia"

II Barómetro de la Justicia de la Fundación Wolters Kluwer. El barómetro. En prensa

¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.