Como ayudar a tu hijo que sufre Alienación Parental

Consejos para ayudar a tu hijo a superar la Alienación Parental. Sin duda el padre alienado es quien mejor puede ayudar, pero para eso debe corregir los errores que han ayudado a llegar a esa situación

Hemos recibido muchas preguntas sobre qué hacer en el día a día con los hijos en los temas de SAP, y desde aquí queremos contestaros a todos los que tengáis esta inquietud, con lo que entendemos podría ser una opción, sin mayores pretensiones.

Muchos de vosotros habréis leído mucho sobre SAP, habréis buscado ayuda. Os habréis dado cuenta de que vuestros hijos sufren esta clase de maltrato y ahora queréis saber que hacer para ayudar a vuestros hijos.

Una constante de los que nos preguntan es que consideran que la Justicia siendo un elemento importante, no ha estado a la altura de vuestras expectativas, y no sabéis que hacer. Os entendemos, podéis creednos.

Hay pocos profesionales que entiendan esta dinámica de maltrato, y cuando se atreven a ayudar, los que no están acostumbrados a ello, parece que consiguen que las cosas empeoren. Para empezar no siempre entienden lo que hay detrás de la persona que es capaz de usar a sus propios hijos contra el otro progenitor, y no siempre aplican los métodos más adecuados a este tipo de problema, porque no los han estudiado, y la Psicología convencional tiene poco que aportar. No lo decimos nosotros, lo dicen R. Gardner y Stanley S. Clawar y Brynne V. Rivlin.

Queremos aportar nuestro granito de arena sugiriendo alguna estrategia para que podáis mejorar la situación, previniéndoos de que es vuestro punto de vista el que debéis seguir y que en ningún caso garantizamos nada. La responsabilidad de decidir lo adecuado para vuestros hijos es vuestra.

Nuestra estrategia apunta hacia quien más posibilidades tiene para influir en la situación: vosotros mismos. Siempre y cuando podáis ver a vuestros hijos, con cierta regularidad. Es lo único que se requiere, y para alguno de vosotros, no es poco. Si no veis a vuestros hijos poco podréis hacer que no sea a través de la Justicia, y la verdad es que no esperamos demasiado de ese camino. Sentimos no poder daros mayores esperanzas. En este sentido os diré que además de vosotros mismos vuestro abogado, puede ser, en la práctica, vuestro peor enemigo, no por su deseo de fastidiaros, sino por su falta de conocimiento del fenómeno y por su falta de decisión para enfrentarse a lo que sea menester. ¡Cuidado con las estrategias que os aseguran que es lo mejor que se puede hacer!, y ¡cuidado con los argumentos que os piden fe ciega !. Nuestro consejo es que vosotros tenéis que tener el control de la estrategia tanto psicológica como legalmente: se trata de la relación vuestra con vuestros hijos, y vosotros sois los últimos responsables. Si no sabéis, tendréis que aprender, y en nuestra página tenéis muchas claves legales, y con estas líneas, espero que alguna psicológica de interés.

Lo primero que debéis tener claro es que el mejor recurso de vuestros hijos sois vosotros mismos. Lo que suele ocurrir es que ni soléis tener conciencia de ello, y hasta ahora, quizás, no lo hayáis hecho todo lo bien que podéis. De eso estamos seguros: vosotros sois vuestro el mejor recurso para ayudar a vuestros hijos a recuperaros .

Dentro del aspecto psicológico, y suponiendo que veis a vuestros hijos regularmente, podéis hacer mucho, aunque creáis que no. Básicamente tenéis que aprender a:

  • Sentiros cómodos en un entorno violento, eso sí, sin ejercer la violencia. Para ello tenéis que estudiar y entender el libro titulado Comunicación no Violenta. No he dicho leer, sino estudiar y entender. Es muy importante.
  • Dejar de sentiros agredidos, cuando el resto de los mortales, se sentiría muy agredido. Ya se que es más fácil pedir que actuar. Cuando os sentís agredidos vuestros recursos intelectuales se merman en beneficio de los puramente reptilianos, y así no vais a ningún lado. Para ayudaros en esa tarea tenéis que estudiar y practicar lo que os enseña el libro titulado: Cuando digo no me siento culpable. Es un libro sobre asertividad y es fundamental para que dejéis de sentiros agredidos.
  • Tenéis que entender que vuestro hijo está alienado. ¿Os suena la película “ aliens”?. Pues igual. Ya se que no todos creéis en los extraterrestres. Yo tampoco, pero lo que se cuenta en ese tipo de películas, es lo más parecido a lo que les ocurre a vuestro hijos: están alienados parentalmente. Quién os insulta, quien os teme, quien os agrede, no es el hijo que un día conocisteis, su cuerpo es igual, más crecido, pero su parte intelectual está al servicio del progenitor alienador. Para entender esto es fundamental entender el libro Children Held Hostage. El título define muy bien el fenómeno: vuestros hijos están secuestrados emocionalmente por el alienador o alienígena. Este libro os dirá cómo, y también por qué. Si alguien lo traduce, agradecería que lo pusierais a nuestra disposición.
  • Si queréis ser eficaces, tenéis que haceros una lista con los programas con los que vuestros hijos han sido programados. Esta lista os servirá para desprogramarlos. Ha de ser una lista viva, quitando de ella los programas que habéis eliminado, y poniendo los nuevos que habéis detectado. Desprogramar es muy fácil cuando se sabe cuáles son los programas, y los que más posibilidades tenéis para hacerlo sois vosotros mismos, pues se supone que debéis saber cómo piensan vuestros hijos, y si no lo sabéis, tenéis una tarea importante pendiente que realizar. Cuando pretendemos educar a nuestros hijos, solemos perder mucho el tiempo leyéndoles la cartilla, sin percatarnos de que el mejor educador es el que mejor sabe escuchar, para así poder decir la palabra adecuada en el momento adecuado.

Es fundamental que entendáis que tenéis que cambiar vuestra conducta, y para eso tenéis que cambiar vuestra forma de ver y de sentir. La que hoy tenéis no sirve para resolver el problema. ¡La situación real que vivís ha demostrado que no sirve !. Decía un profesor mío de estrategia: todas las empresas tienen la estrategia adecuada para los resultados que obtienen. ¿Queréis cambiar los resultados ?. ¡¡Cambiad de estrategia !!, y para cambiar de estrategia, tenéis que cambiar vuestra forma de ver el fenómeno, la forma de pensar, y sobre todo la forma de sentir. El conocimiento que portan los libros recomendados, insisto, y vuestra determinación lo hará posible.

El factor sorpresa es importante. Regañar jugando, reconvertir una agresión de vuestro hijo en un hecho divertido, exige imaginación que está al alcance de todos, pero que en la mayoría de nosotros tenemos guardada en el armario, al menos para responder en estas situaciones..

Me costó mucho tiempo convencer a Mar de esto, pero un día me demostró, para sorpresa mía, y parece que para la suya también, que había entendido lo que le dije, y según parece lo está rentabilizando mucho.

Su hijo, de 7 años, le decía de viaje de vuelta a Madrid, que sólo compraba (la madre) comida basura. En lugar de enfadarse, y justificarse ante él, que es lo que a cualquiera le pediría el cuerpo, pararon en un pueblo, y se fueron a comprar comida basura. ¿Dónde se puede encontrar comida basura abundante ?. ¿En un burguer ?. Pues NO. ¡¡Hombres y mujeres de poca imaginación !!. ¿Dónde esta la comida basura?. Pues en un ¡¡contenedor de basura !!. Mar se puso a coger la comida basura del contenedor ante el asombro de su hijo (y probablemente el de ella misma, y por supuesto del mío cuando me lo contó). Su   hijo le preguntó: ¿Qué haces mamá ?. Y ella le contestó: comprando comida basura. ¿¡No!?. La sorpresa del hijo fue mayúscula, y a los pocos segundos terminaron los dos riéndose. ¡¡Consiguió desprogramar (de ese programa en particular) al hijo de la forma más eficaz, contundente y rápida posible sin ayuda de ningún especialista !!.

Acabo de hablar con ella y de comprobar que ha superado, al menos en parte, su vieja estrategia, poco productiva, de lamentarse de su mala suerte y de lo malo que es su ex –, estrategia que nunca le dio el más mínimo resultado positivo. He podido comprobar con gran agrado como la estrategia que le propuse le funciona. Esa estrategia consiste en lo siguiente:

  • Detectar el programa. Por ejemplo: te pones como una histérica.
  • Hacerle decir al hijo cómo ha llegado a esa conclusión: ¿Cómo lo sabes ?. Después de darle vueltas (siempre puede haber resistencias a expresarlo abiertamente) dice: papá me lo ha dicho.
  • Pedirle que os de instrucciones para poder comportaros de la forma os echa en cara: ¿Y cómo tengo que hacer yo para comportarme como una histérica ?. Como el niño no sabe muy bien como hacerlo, se coloca en una situación en la que se da cuenta que no tiene referencia sensorial alguna – ¡Ya está trabajando la desprogramación!.
  • Paso último de la desprogramación: someterlo a la prueba del algodón y ¡que la realidad   diga lo que tenga que decir!. Aquí hay varias alternativas, alguna de ellas puede ser:
    • Cambiar la carga emocional asociada al asunto en cuestión, convirtiéndola en un juego, por ejemplo, para desdramatizar la carga negativa que se tenía asociada al principio y a la que el progenitor perverso se encargó de dotarle. Para ello nada mejor que asociarle una carga emocional diferente, divertida, inesperada para el niño, como puede ser jugar haciéndose el histérico, para que asocie histeria con juego y risas: “soy una histérica que te va a ...” – y empieza el juego y la hora de hacer el payaso hasta la extenuación. Este planteamiento suele llevar asociado un desconcierto por parte del niño, que ha de interpretarse como un señal clara de éxito en la desprogramación. Si no os lo vuelve a decir, no debéis sorprenderos: ¡habéis conseguido un éxito!.
    • Otra alternativa es enfrentarlo con la cruda realidad. Por ejemplo: la hija sabe que la policía dice que los niños con 8 años se pueden quedar solos en casa. El progenitor perverso, para justificar su comportamiento inadecuado justifica lo injustificable. Si se le lleva a un polica para que le pregunte, se va a dar cuenta ella misma, de lo que dice el policía. Os aseguro que en este caso, 5 minutos del policía tendrá un valor de desprogramación muy superior a horas vuestras de insistir en que no tiene razón.
    • Cualquier otra que se os ocurra que provoque una respuesta de sorpresa, risa, etc.

Para poder realizar este plan, no se puede caer en la “trampa” de la dinámica violenta: sentirse agredido, y con la necesidad de justificar que no tiene razón al afirmar lo que afirma. Dice Mar: “tengo que evitar caer en la provocación”. Y es cierto: ¡no se puede caer en esas provocaciones, porque no son suyas !. De ahí la importancia de los libros que os comentaba. Hay que aprender a no sentirse amenazado ni agredida, y digo aprender, no reprimirse ni aparentar.

Mar se encuentra contenta del avance con su hijo, y yo con ella, por mi pequeña y modesta contribución, aunque tiene pendiente su mayor reto: desprogramar a su hijo del programa más potente y perverso que el padre le ha implantado que es: la necesidad de que el hijo “salve” al padre de los amenazas de los “hombres malos” que intentan hacer daño al padre. Puede parecer surrealista, y tonto, pero es lo que el niño trata de hacer, porque entiende que su padre está en peligro y le necesita. Este programa, es una variante de un meta-programa que es muy común: la condición que debe cumplir el hijo para conservar al progenitor perverso. De este “meta-programa” derivan programas como el amor condicional: “hijo te quiero en la medida que cumplas mis condiciones”. Teniendo en cuenta que el hijo quiere conservar a los dos, se centra más en conservar al condicional que corre más peligro, situación que aprovecha el progenitor perverso para ir separando al hijo del otro.

La relación de la que forma parte el SAP, es una relación de dominio, de poder, y tenéis que emplear el conocimiento, la firmeza, y la habilidad, para salir de ella. Si seguís los consejos bien intencionados de aquellos que os quieren ayudar sugiriendo que empleéis las mismas armas que las del progenitor perverso, se volverá en contra vuestra, porque vosotros no respondéis al perfil de los que hacen del dominio de sus seres cercanos su objetivo vital.

Si os sentís agredidos o víctimas, no responderéis adecuadamente. Hay que asumir que se puede mejorar mucho la forma de ver las cosas, y desde esa nueva forma de ver cambiará vuestra conducta, y podréis ayudar a vuestros hijos mucho mejor.

Espero que os haya sabido explicar estas sencillas y simples ideas, y recordad que considero vital el estudio de los libros recomendados, para que podáis cambiar vuestro forma de ver este proceso de maltrato.

No olvidéis que estáis siendo sometidos a chantaje por todos lados, y que si accedéis en algún momento a cualquier chantaje, lo que estáis consiguiendo es reforzar esa conducta y creando problemas de mayor calado para el futuro.

Firmeza, estudio de la dinámica y cambio de vuestra forma de ver la alienación parental, son las claves para salir de esa situación, que espero sepáis aplicar. No es difícil, pero no es posible salir sin cambio, y vuestro cambio sólo depende de vosotros.

No olvidéis que tenéis a vuestra disposición a psicólogos, pocos, pero buenos, que podrán ayudaros. Digo ayudaros, porque el que piense abdicar en ellos su propia responsabilidad, no avanzará mucho. Vuestro papel es insustituible, y es necesario que os involucréis tanto en el aspecto legal como en el psicológico para poder resolver vuestro problema con vuestros hijos.

No lo olvidéis: vuestros hijos necesita de alguien que les ayude, y vosotros no podéis permitiros el lujo de ser víctimas de nadie si queréis ayudarles. ¡¡Suerte y ánimo!!, y recordad: ¡¡No estáis solos!!.

Yo no se vosotros, pero yo me pregunto muchas veces: ¿Dónde enseñan a programar y lavar el cerebro a los hijos ?. Algún psicólogo me ha dicho que en la universidad de la vida, y tiene su lógica, pero si todos vamos a esa misma universidad, ¿por qué unos aprenden tanto y otros ni se enteran ?.

Esta página tenemos que ponerla al día con vuestras experiencias. No existe el fracaso, sólo feed-back para que ajustéis vuestra forma de actuar. Aprended de vosotros, y de los que están como vosotros, y sobre todo de los que han sabido ponerle límites al problema. Contadnos vuestras experiencias para compartirlas con los demás. Nos interesa el feed-back, es decir lo que os ha funcionado y lo que no. Gracias por vuestra colaboración.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 05.03.2007