La forma de probar del diablo - Prueba diabólica
No es de extrañar que la forma de probar de nuestros juzgados sea la del diablo, ya que practican la prueba diabólica, una forma perversa de condenar a las personas, sean culpables, o no. El género, como veis, nos acerca no sólo al Gulag o la Alemania nazi y todos los regímenes totalitarios.
Prueba diabólica: probar un
negativo (que algo no sucede).
A los reos a los que la
Inquisición les pedía que probaran que no habían adorado al diablo.
La inocencia no se puede probar.
Ante acusación genérica, sin fecha y hora, no concreta, nada se
puede probar. Ante acusación concreta se puede probar porque se prueba
en positivo un hecho cierto incompatible con el otro. Nunca se prueba el
negativo.
El señor OLABARRÍA MUÑOZ (del Grupo Vasco), Diario de Sesiones del Congreso 12 de julio de 2006.—Núm. 191:
Gracias, señor presidente. Continuando con la semántica, la verdad es que lo que pretende ... es lo que en derecho se denomina la prueba diabólica, es decir, se trata de que el Gobierno pruebe lo que otros han dicho que el Gobierno ha dicho. Esto en los tribunales, como todo el mundo sabe, no es objeto de aceptación por ningún juez razonable, porque de los otros también hay. En todo caso, señor presidente, quiero decirle .... Muchas gracias.
Como veis esto promete. Empezamos muy preocupados por el maltrato a menores, y ya vamos de viaje con el diablo, espero que no acabemos haciendo exorcismos, aunque ... todo se andará.
¿Lo que vamos a hablar aquí tiene algo que ver con el diablo y con los jueces de género?. Pues claro que sí, de hecho a muchos les costó la vida, y parece que esta forma de pensar está volviendo por aquí ...
Esto tiene que ver con las pruebas, con un tipo de pruebas que te dejan tan frío que acabas siendo condenado, y queremos que aprendáis a reconocer al diablo de género que fabrica pruebas de este tipo, cómo lo hace, y aunque no aspiramos a que dejéis de temblar, sí al menos a que veáis por donde os pueden entrar .... con la esperanza de que os ayude a salvaros ...
Hay gente que se empeña en creer en que nadie puede ser condenado sin pruebas. Para eso el diablo ha inventado la prueba diabólica: para condenar con pruebas que no os permiten defenderos. ¡¡No diréis que no es diabólico!!: El pobre Maquiavelo, llevándose los honores, y el diablo con sus obras, haciendo de las suyas. De eso os vamos a hablar, de como condenaros diabólicamente.
Un concepto fundamental es el falsacionismo de Darl R. Popper que os invitamos leer.
Por poner un ejemplo lejano ... emocionalmente: la patente. El lector puede tener un proceso para fabricar cualquier producto. Alguien, puede haber hecho ese producto. En ese caso, el que tiene la patente, tendrá que demostrar que el que ha hecho el producto ha usado indebidamente su proceso para fabricar dicho producto, pero carece de información alguna del proceso, con lo que se le estaría requiriendo al que tienen la patente que conociese los detalles internos, privados de la empresa que ha fabricado ese mismo producto. Esta sería una prueba diabólica porque no puede realizarla.
Otra prueba diabólica es cuando uno tiene la convicción de que en esto de las custodias hay sexismo. Es decir que cuando un padre está en paro se le deniega la custodia porque es un inestable financiero, y cuando es la madre, se le da porque tienen más tiempo para los menores .... En este caso se le exige que aporte sentencias en el que se evidencie dicho proceso ... pero no puede. Esta sería otra prueba diabólica.
Pero hay más, ¿qué ocurre cuando se os acusa de perseguir con intenciones criminales a vuestras ex-parejas por toda las calles, vejándola por las de una forma reiterada y criminalmente insistente, sin aportar dato alguno, ni fecha alguna dándole credibilidad? . Pues que vosotros tendrías que llevar un monitor especial, de cuya tecnología para su fabricación se carece, y que sólo parecen tener algún siervo de Dios Padre, allá en el cielo, y repasar vuestra vida en ese monitor. Es decir NO PODÉIS defenderos, porque no existe la forma de hacerlo.
Pues si conocéis a alguien que haya sido condenado por violencia de género, mirad si los hechos probados, podríais haberos defendido de alguna forma. Por ejemplo imaginaros que aparecen mil testigos que dicen que perseguís a vuestra ex-mujer habitualmente. ¿Cómo demostráis que no?. ¡¡Es imposible!!. Otra cosa sería que os dijeran, tal día a tal hora, ... y que lleven testigos. Vosotros podríais demostrar con otro testigo que estabais en otro sitio o que pasó otra cosa ... y quizás no lo tengáis, pero esto sería diferente. Tampoco lo podéis probar, pero sería posible. La prueba diabólica ni podéis ni es posible.
Esto de la prueba diabólica afecta al derecho fundamental a la defensa, y nos tememos que se está aplicando mucho en el mundo judicial. Cuando creéis que los informes psicosociales se copian, y dice que lo probéis sin daros acceso a información alterna ... etc.
La Santa Inquisición era experta en estos temas, y muchos "brujos" murieron después de experimentar un juicio justo cargado de pruebas diabólicas. Esta era la forma en que el diablo prueba. ¡¡¡Para que luego digan que el diablo está muy lejos!!!
Básicamente la prueba diabólica es la necesidad de probar algo negativo, que puede contra-argumentarse diciendo, que no, que lo que se pide es un documento (positivo) que demuestre que no persiguió a nadie (la prueba diabólica), o que ha estado en compañía de alguien durante esos tres años (imposible en la práctica) ....
En general ocurre cuando a un acusado se le niegan las pruebas de sus cargos sobre hechos positivos, y obligándole a tener que demostrar por procedimientos inabordables los hechos negativos que, presumiblemente, le podrían exculpar. Por ejemplo cuándo y dónde habéis hecho qué. Dice la doctrina que con un certificado, incluso psicológico, se puede acreditar la continuidad .... con lo que ello implica.
La historia del castigo y la tortura (Fritz Straffer, Ed. Petronio, Barcelona 1974) está repleta de pruebas diabólicas. Las acusaciones de participar en aquelarres y misas negras formuladas, únicamente, en base a testimonios de otros acusados atormentados hasta dar algún nombre, han llevado el horror a las sociedades europeas. El Parlamento de París ha dejado varios documentos históricos sobre las torturas del agua y de la bota, en otras regiones de Francia, como Orleans y Besançon, Ruan, Autun y la antigua ciudad papal de Avignon se presenciaron sacudidas, vigilias y hogueras y las cremaciones lentas en la tétrica torre de Lindheim, en Hesse, Alemania, a orillas del río Niddler, tristemente ilustran muchos de los peores hitos de la civilización occidental.
La Inquisición funcionó en todos los países de Europa con la misión de buscar herejes, de convertirlos, y si llegaba el caso, castigarlos. Nació en 1252, en plena Edad Media, con la promulgación de la Bula pontificia de Inocencio IV, "Ad stirpanda". En España se llamó tribunal o consejo de la "Suprema y General Inquisición". Torquemada y Fernando de Valdés son los inquisidores generales que más fama alcanzaron por los perversos procesos en los que la prueba diabólica fue suficiente para condenar a muchos infelices.
El fenómeno inquisidor no es sólo una perversión del enjuiciamiento. Es una sociopatía, una trágica tendencia de los colectivos atormentados. Es muy importante comprender sus orígenes y la lógica perversa de su propagación para elevar a instancias superiores la seria necesidad de erradicar toda inquisición.
Analizando la lógica siempre cruel de los inquisidores casi siempre se acaba por encontrar, en su actitud, en su historia, y en sus relaciones, ciertos indicios que pronto pueden convertirse en pruebas de una victimización anterior. Es decir, que todo inquisidor antes ha sido de alguna manera acusado por los mismos procedimientos que él mismo utiliza. En lugar de haberse opuesto a lo injusto, lo refina interiorizándolo. Podría decirse en el sentido freudiano que lo sublima, y ejerce el mismo tipo de poder del que él antes fue víctima. Hay un cierto "efecto Drácula", similar a la transmisión del vampirismo, en estas indeseables prácticas inquisitoriales con prueba diabólica, que se propagan durante generaciones como otras muy lamentables perversiones humanas inductoras de sociopatías.
Un buen psicoanálisis del inquisidor es, sin duda, la mejor defensa de la víctima. Y el mayor mérito de una víctima es el de evitar a toda costa cualquier tentación de hacer sufrir a otros los procedimientos y las injusticias inquisitoriales, con una sola excepción: el inquisidor debe probar un poco de su propia medicina. La Historia apunta que los inquisidores sólo empezaron a civilizarse cuando ellos mismos también fueron procesados por sus mismos métodos.
El psicodrama inquisitorial no ha desaparecido de nuestra sociedad, por mucho que en ella se presuma de valores democráticos y de la seguridad jurídica del Estado de Derecho. Es sorprendente lo mucho que hay del espíritu de la inquisición en muchas organizaciones, y también, y quizás en alguno de nosotros.
La Sociedad de la Información, las Nuevas Tecnologías y el desarrollo económico y social no sólo no han conseguido erradicar los principios inquisitoriales, sino que han posibilitado nuevas formas de dominio y represión.
Muchos despidos laborales presuntamente disciplinarios, expedientes y resoluciones administrativas y fiscales, todo tipo de decisiones económicamente injustas y persecuciones periodísticas y mediáticas tienen su inspiración en pruebas diabólicas. La sociedad no ha aprendido ni siquiera de la epidemiología que pueda evitar que prosperen las prácticas procesales tan injustas y perjudiciales, como contagiosas. Es preciso recordar de vez en cuando el pensamiento de Bertold Bretch: "Primero fueron a por los que eran de una manera, pero a mí no me importó, porque yo no era así. Después fueron a por los que eran de otra, pero a mí tampoco me importo, porque tampoco era de esa otra manera. Después vinieron a por mí, pero ya era demasiado tarde".
La prueba diabólica se adapta a los complejos escenarios complejos sirviendo a quien tiene superioridad de información e inteligencia, así como los recursos como para afrontar el coste de los procedimientos civiles con ventaja, o a despedir casi libremente, y en el acto, con el mínimo coste económico y social.
Lamentablemente, ni dentro de la Ley de Enjuiciamiento Civil vigente hay recursos procesales suficientes como para garantizar la neutralización, o la respuesta más justa, a los planteamientos inquisitoriales, como decimos, y podemos demostrar, son muy frecuentes en primera instancia.
Los desequilibrios en la capacidad probatoria de las partes litigantes, llevan a la injusticia. Quien dispone de redes de apoyo como los movimientos feministas, tiene mucho más fácil acumular evidencias que quien, por mucha razón que tenga, sólo dispone de testimonios de particulares, o del suyo propio, como única prueba para negar su responsabilidad lo que se le atribuye.
¿Qué hace uno cuando un psicólogo de género en base a no se sabe qué ideología o a sueldo de qué organización, le dice a un juez de género que para el cambio de custodia hace falta algo más que el mero deseo del progenitor no custodio?.
¿Qué hace uno cuando al que está mas cerca de la santidad por sus cualidades humanas, le dicen que es un narcisista peligroso y le impiden ver a sus hijos?.
Esto de la psicosis de género tiene su componente diabólica en los tribunales, con la colaboración inestimable de los psicólogos. Dicen que hay gente que está lavando sus trapos, y que cuando ven a un hombre la mente le inunda de "recordinas paternales". Pero no tomadlo como algo personal. No es por vosotros, es que antes hubo un padre perverso, al que realmente castiga. Los humanos proyectamos mucho, y los que andan por los tribunales, son humanos, y no pueden abstraerse a su condición humana. Lo malo es que a nadie le hacen un test psicosocial para impedir que entren, a diferencia de lo que ocurre en otros trabajos, con los que llevan armas, pilotos, controladores aéreos, etc., y es que a pesar de todo, hay algunas instituciones que funcionan, aunque haya que buscarlo en otras instancias.
Para recurrir la prueba diabólica se propone la siguiente argumentación debidamente adaptada al caso concreto:
“probatio diabólica” o prueba diabólica
Cuando SSª da como hecho probado que el denunciado “de forma reiterada persigue a la denunciante”, sin mencionar los hechos concretos, expresados en un marco espacio – temporal, está convirtiendo al denunciado en una víctima más de la “prueba diabólica”, ya que carece de la posibilidad de defenderse, pues es imposible negar dicha afirmación, ya que requeriría de una moviola donde poder revisar toda su vida segundo a segundo desde no se sabe cuando hasta el día de la denuncia, o de la sentencia, lo cual es abiertamente imposible. Esta parte supone que ese debe ser el origen de la necesidad de probar, en términos negables (hechos en marco espacio – temporal), por parte del que denuncia las acusaciones vertidas para quebrar la presunción de inocencia.
La parte denunciante tiene difícil dar fechas y lugares, porque le daría al denunciado la posibilidad de contradecirla, ya que el denunciado, como ya se ha dicho, suele trabajar conectado a Internet en el trabajo y en casa. Conviene recordar que la autoridad judicial tiene acceso a los registros de estos accesos. Cuando no está en casa ni en el trabajo, es más que probable que esté haciendo alguna actividad que implique pago, y esto suelo hacerlo con tarjetas de crédito, y excepcionalmente de débito, y muy rara vez en metálico, lo que le daría una gran capacidad de poder contradecir alguna de las fechas de las supuestas “reiteradas persecuciones”.
Última actualización: 05.03.2007