Aclaraciones sobre el Síndrome de Alienación Parental

Hay muchas formas de mentir, y algunos, maestros de la manipulación, se las sabent todas. El Mundo ha publicado "opiniones" sobre el SAP, motivo por el cual quiero hacer algunas puntualizaciones que permitan al lector no experto en este tema tener una idea más acorde con la realidad.

Con el fin de valorar la intencionalidad de ocultar la verdad, y la profundidad de la manipulación, quizás deseen ver un artículo que aparecio en una revista de la que es asesor el Sr. Lorente Acosta, lo que demostraría el cinismo de los defensores del género, capaces de decir ocultar y llenar de intencionalidad para luego valorar en función de esa intencionalidad. Auténticos expertos de la manipulación y la mentira.

A lie told often enough becomes the truth.
Una mentira dicha suficientes veces, se convierte en verdad.

Vladimir Lenin

El Martes pasado día 1 de Mayo, aparecía con motivo del reciente Caso de Tenerife, un especial, a doble página, dedicado al SAP en el que un artículo de unos supuestos expertos sobre SAP, han podido arrojar más sombras que luz sobre esta forma de maltrato infantil, aprovechando el "apartheid" intelectual que sufrimos. Más bien han podido echar un manto de tinieblas, que trataré de despejar, al menos en parte.

Por ello y sin poner en duda la buena fe del periódico al tratar de dar cabida a opiniones distintas sobre el tema del SAP, lo cierto es que estamos hablando de algo tan delicado como el maltrato a menores, tal como recoge la sentencia 367/2006 de la Audiencia Provincial de Murcia, Sección 1 y ante la obligación que todos tenemos de luchar contra esta forma de maltrato a menores, han de hacerse algunas matizaciones / rectificaciones al artículo que aparece firmado por: M. LORENTE, L. AGUILAR, A. ESCUDERO, C. POLO, A. HERNANZ y G. VITUTIA.

Angtes de nada recordar el derecho constitucional, no siempre respetado, a una información veraz consagrado por el artículo 20 de la CE, que reconoce en su apartado 1.d) el derecho:

A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

Debemos de ser conscientes de que hablamos de un tema cuyo desconocimiento implica maltrato institucional a menores y el encarcelamiento de personas inocentes. No puedo por ello, evitar escandilizarme al pensar que la mayoría de jueces españoles desconocen lo que aquí se va a contar, porque ese desconocimiento es, sin duda alguna, la garantía del error y el error de un juez, en este tema, significa maltrato a menores y prisión para los mayores. Recuérdese que hay una investigación de la actuación de equipos psicosociales adscritos a los Juzgados de Familia abierta por el Defensor del Pueblo, que no es ajena a esta polémica.

Para empezar, sería interesante averiguar qué relación existe entre la psicóloga G. Vitutia, que aparece como firmante y la que aparece con el nombre de Gema Vitutia trabajando en un centro de mujeres maltratadas, en la que residen algunas mujeres que considerándose maltratadas sin sentencia que lo acredite, impiden ver a sus hijos (ver precontrato y contrato) y llevan a juicio a sus parejas, donde aparecen los niños con recuerdos que, de ser ciertos, serían neurológicamente imposibles. ¡¡Lástima que la fiscalía no investigue para averiguar cómo han llegado estos falsos recuerdos a los menores, y quién a colaborado con ellos!!. Gema Vitutia tiene firmado este informe, que entre sus cualidades está la de valorar al padre sin conocerlo, y de admitir que el menor estaba sometido a terapia sin estar autorizado por el padre. Véase las referencias posteriores a falsos recuerdos y terapias de psicólogos.

Hay que decir, con el fin de clarificar, que estas personas tratan de desacreditar el SAP (Síndrome de Alienación Parental), acusando a un difunto, que ha sufrido toda clase de descalificaciones del fundamentalismo de género (ver página de Gardner) Las críticas del SAP la basan en la duda de si es un síndrome o no, y por ende aprovechan la duda extendiéndola al resto: la Alienación Parental. Es la forma de manipulación que por simple tan bien le va al fundamentalismo de género. La duda de si es un síndrome o no, nace de la dificultad de encontrar una serie de características medibles que permitan detectarlo inequívocamente como tal en un menor. Que el proceso de alienación parental, secuestro emocional o lavado de cerebro, como quiera llamarse, existe, es hoy incuestionable, y el nombre aceptado por todos es el de Alienación Parental. Cuando el menor sufre ese proceso de maltrato, ¿llega a producirse un síndrome característico e inequívoco?. Eso es lo que está en debate, tanto como pueda estarlo el síndrome postparto, o el síndrome premestrual. Que existan o no esos síndromes como tales, en poco cambia la realidad de las molestias que algunas mujeres sufren antes de la menstruación o después del parto. Ese es el sofisma que utilizan los movimientos fundamentalistas de género, con una sola intención: la de negar esta forma de maltrato, de la misma forma que se eliminaron de las estadísticas del Reina Sofía a partir del 2002 el sexo de los perpetradores del maltrato infantil, ya que revelaba una situación que, aunque conocida, no era políticamente correcta mostrar. ¿Ha de entenderse con esta manipulación un cierto encubrimiento de este tipo de maltrato a menores?.

Llama la atención que mientras se cuestiona por algunos el Síndrome de Alienación Parental, a pesar del respaldo legal y científico del término, en cambio se apuntan renunciando a ese supuesto espíritu científico para defender el inexistente síndrome de la mujer maltratada, lo que da idea del poder político que hoy tiene en nuestro escenario político el fundamentaliswmo de género.

La lectura del artículo mencionado parece sugerir que lo de la Alienación Parental es algo de un perturbado sexual al que nadie hizo ni caso de su "invento". Pues bien, para empezar, decir que hay un documento científico donde se trata toda la problemática de asignación de custodias, que deberían cumplir los que presumen de psicólogos forenses en valoraciones de custodia, cuyas referencias y autores son:

PRACTICE PARAMETERS FOR CHILD CUSTODY EVALUATION, developed by Stephen P. Herman, M.D , principal author, and the Work Group on Quality Issues: John Dunne, M.D., Chair and William Ayres, M.D., past Chair; Valerie Arnold, M.D., Elissa Benedek, M.D., R. Scott Benson, M.D., William Bernet, M.D., Gail A. Bernstein, M.D., Etta Bryant, M.D., Oscar Bukstein, M.D., Richard L. Gross, M.D., Robert King, M.D., Joan Kinlan, M.D., Henrietta Leonard, M.D., William Licamele, M.D., Jon McClellan, M.D., and Kailie Shaw, M.D. The authors thank Lee Haller, M.D., and Diane Schetky, M.D., for their thoughtful review. AACAP Staff: L. Elizabeth Sloan, L.P.C., and Christine M. Miles. A draft of these parameters was distributed to the AACAP membership for comments at the 1996 Annual Meeting. These parameters were approved by the AACAP Council on June 6, 1997. They are available to AACAP members on the World Wide Web (www.aacap.org).
Reprint requests to AACAP Publications Department, 3615 Wisconsin Ave., N.W., Washington, DC 20016.
© 1997 by the American Academy of Child and Adolescent Psychiatr

Este, nada sospechoso, documento de una entidad con más prestigio que todos nuestros Colegios Oficiales de Psicólogos juntos, contempla eso que es presentado como ideación de un sugerido pervertido sexual de esta forma:

PARENTAL ALIENATION
There are times during a custody dispute when a child can become extremely hostile toward one of the parents. The child finds nothing positive in his or her relationship with the parent and prefers no contact. The evaluator must assess this apparent alienation and form a hypothesis of its origins and meaning. Sometimes, negative feelings toward one parent are catalyzed and fostered by the other parent; sometimes they are an outgrowth of serious problems in the relationship with the rejected parent. This phenomenon, which some have called a “syndrome,” while others have objected to that characterization, has been addressed by Benedek and Schetky (1985) and by Dunne and Hedrick (1994). Courts have great difficulty interpreting these dynamics and turn to evaluators for guidance.

PREFERENCE
The child's stated preference of where he or she would rather live may also be an issue (Schowalter, 1979; Alexander and Sichel, 1991). Judges tend to give more weight to stated preference when the child is 12 years old or older. Small children infrequently volunteer a preference. When they do, the evaluator should assess its meaning and whether the child came to this opinion freely, or was rehearsed or heavily influenced by a parent (Yates, 1988).

Es decir sus dos primeros apartados, los dedica, precisamente, a la alienación parental, y a las falsas manifestaciones de los hijos en casos de custodia.

Por si fuera poco respaldo científico, el jurídico es incuestionable cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha condenado al menos al estado alemán, y al checo (más de doce entre ambos), por tomarse esto a broma. Ver las sentencias del TEDH sobre el SAP, en sentencias del TEDH.

Sobre la falta de publicación en revistas internacionales, decir que la Psicóloga Forense Dra. Deirdre Conway Rand en el PERIODICO AMERICANO DE PSICOLOGIA FORENSE, VOLUMEN 15, NUMERO 3, 1977 publica un interesante estudio que podéis encontrar mal traducido aquí:

http://www.secuestro-emocional.org/Doc/Custodia-Compartida-TheSpectrumOfPAS_Spanish.doc

o en su siempre deseable versión original:

http://www.secuestro-emocional.org/Doc/Custodia-Compartida-TheSpectrumOfPAS_ConwayRandComp.doc

No sólo habla Gardner de esa forma de maltrato, sino otros, como Clawar y Rivlin. Estos hicieron un libro resultado de sus doce años de estudio que llegó a la conclusión de que los progenitores programaba y lavaban el cerebro de su hijos hata en un 80% de los casos (contemplando todos los grados), y que en un 20% de ellos lo hacían al menos una vez al día.

12 year study were published in 1991 in a book called Children Held Hostage (7). Clawar and Rivlin found that parental programming was practiced to varying degrees by 80 percent of divorcing parents, with 20 percent of engaging in such behaviors with their children at least once a day.

Estos autores, no hablan de Alienación Parental, sino de Secuestro Emocional, término que ha dado lugar a esta página web. Su libro Children Held Hostage: Dealing with Programmed and Brainwashed Children, ha sido publicada por la nada sospechosa ABA americana, cuyo prestigio ya desearía para sí todos los Colegios de abogados del mundo, incluído el español.

El documento titulado PRACTICE PARAMETERS FOR THE FORENSIC EVALUATION OF CHILDREN AND ADOLESCENTS WHO MAY HAVE BEEN PHYSICALLY OR SEXUALLY ABUSED de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry dice que de tres millones de acusaciones de abusos a menores, sólo 1 millón fueron corroboradas. En la página 12 y 13 del mencionado documento se dice textualmente:

False statements and the possible explanations of abuse allegations. Children may make false statements in psychiatric evaluations. Sometimes they make false denials regarding abuse (Sgroi, 1982; Sorenson and Snow, 1991; Summit, 1983). Children may make a false denial or recant a previous disclosure for many reasons, including pressure from the perpetrator or the family and fear of the judicial process. The child may "forget" what happened, may minimize the abuse, or may defend against bad feelings by empowering himself ("He used to touch me but I hit him and ran away."). The child may deny the abuse because of fear of having done something wrong ("I was afraid you wouldn't love me if you knew what I did.").

Children may also make false allegations. Bernet (1993) reviewed this topic and developed a differential diagnosis of abuse allegations. Benedek and Schetky (1985), Everson and Boat (1989), Gardner (1992, 1995), Goodwin et al. (1978, 1980), Quinn (1991), Schuman (1986, 1987), and Yates and Musty (1988) have contributed to the literature on this issue. The evaluation of these children is complex because there are a number of distinct mental processes, both conscious and unconscious, that may result in false allegations. Long before the current interest in false allegations, Healy and Healy (1915) described how some of the children they evaluated in the first juvenile court clinic manifested pathological lying in making allegations of abuse. Green (1986) described how a delusional mother, who believed that her ex-husband had been molesting their daughter, induced the girl to state that the father had rubbed against her in bed. Clawar and Rivlin (1991) presented many examples of "programming" of children, especially in custody disputes. In some cases inept interviewers, by repeatedly asking leading or suggestive questions, have induced children to make false allegations of abuse. Bernet (1993) described how children may knowingly lie about abuse. Young children may tell tall tales and these innocent lies may result in false allegations of abuse. Older children may lie about abuse for revenge or for some personal advantage. For example, an adolescent girl, who became pregnant by her boyfriend, tried to accuse her stepfather of molesting her. In some cases, multiple allegations of abuse may have been generated through group contagion or epidemic hysteria (Ceci and Bruck, 1995; Kenner, 1989).

Sexual abuse allegations that occur in the context of a child custody dispute may be particularly complex. Faller (1991) identified four scenarios that result in allegations during or after divorce: abuse leading to divorce; abuse revealed during the divorce; abuse precipitated by the divorce; and improbable allegations during custody and access disputes. In these cases, Derdeyn (1994) has said that there should be serious consideration of alternative explanations for phenomena reported by a parent as indicative of abuse.

Research on memory and suggestibility of children. Several research studies have examined the suggestibility of children. For example, Cohen and Harnick (1980) compared how well younger children (grade 3), older children (grade 6), and college students remembered the events in a film and how resistant they were to suggestive questions. They found that the younger children were less accurate in their memory and much more likely to be influenced by misleading suggestions. Goodman and Reed (1986) compared how well very young children (3 year olds), young children (6 year olds), and adults recalled their interaction with an unfamiliar adult and how well they resisted suggestive questioning. They found that the very young children were less accurate on answering objective questions and were more likely to be misled by suggestive questions. They also found that on free recall the number of correct recollections increased with age. Johnson and Foley (1984) found that young children (under age 8) had more difficulty than did older children and adults in distinguishing between imagined events and those that actually occurred. Tobey and Goodman (1992) studied 4-year-olds who interacted with a "babysitter" and, in some cases, with a "policeman," who suggested that the "babysitter" may have done something wrong. In a subsequent interview the children who were exposed to the "policeman" were more likely to make incorrect comments after misleading questions. Loftus and Ketcham (1994) related an experiment in which a 14-year-old boy came to believe that he had been lost in a shopping mall as a child, when actually he had not. Ceci et al. (1994) showed how some children who repeatedly thought about a "non-event" (for example, that the child's fingers had been caught in a mousetrap) came to believe that the fictitious event actually happened. Surveys of the research in this area were presented by Ross et al. (1987, 1989), Doris (1991), Goodman et al. (1986), and Goodman and Helgeson (1988). Ceci and Bruck (1993, 1995) presented a historical review of this issue.

Hijos menores víctimas del lavado de cerebro al que su otro progenitor les somete para denunciarle en falso de abusos sexuales, es algo que se reconoce en el documento Guidelines for the Clinical Evaluation for Child and Adolescent Sexual Abuse, aprobado por el Council en June 1988 y modificado en December 1990, e ignorado en nuestro país, porque cuenta realidades incompatibles con el dogma fundamentalista de género. Recoge dicho documento:

7. Considering false allegations. The possibility of false allegations needs to be considered, particularly if allegations are coming from the parent rather than the child, if parents are engaged in a dispute over custody or visitation, and/or if the child is a preschooler. Under such circumstances, the clinician should meet alone with the child to establish trust and ensure that the child will feel some degree of control over the interview with the alleged offender. If the child is too upset by the proposed visit, and there is risk of traumatizing, the clinician may decide that the visit with the alleged offender should not occur. Resistance from a parent alone is not a reason to avoid this part of the evaluation.

False allegations may arise in other situations as well, such as the misinterpretation of a child's statement or behavior by relatives or caretakers. Adolescents may also occasionally make false allegations out of vindictiveness or to cover their own sexuality. Children who have experienced prior sexual abuse may sometimes misinterpret actions of adults or accuse the wrong person of abuse.

No sólo es falso que no se hable de alienación parental por otros colegas de Gardner, sino que las organizaciones más importantes en el terreno legal y psiquiátrico, lo asumen como evidencia científica.

Pero también lo dice claro nuestro Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, cuando afirma:

Cuestión diferente es la existencia de un posible “secuestro emocional” ocasionado por “…el uso de menores como arma arrojadiza, se consigue mediante la programación y lavado de cerebro…este proceso constituye un maltrato al menor… se llega a manifestar un odio al menor, hacia el progenitor objetivo…”. Estas afirmaciones, en el caso de ser confirmadas, pueden estar incluidas en una tipificación penal y por lo tanto tener responsabilidades civiles y penales. En este punto, el Colegio de Médicos de Madrid, en aplicación al artículo 6 del Código Deontológico, siempre defenderá al ciudadano que así lo reclame y denunciará estas actuaciones.

También dice sobre esto el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid , cuando afirma:

Los informes han de seguir escrupulosamente la doctrina del Código Deontológico, siendo de especial relevancia los siguientes artículos:

iv. Artículo 17 CD {Código Deontológico}: capacitación y cualificación del profesional, que incluye la actualización de sus conocimientos. En evaluaciones de grupos familiares, competencia para valoración de cuadros como el Síndrome de Alienación Parental.

Hay que señalar también que en EE.UU., a diferencia de España, el carácter científico de una pericial, no queda a la libre arbitrariedad de la sana crítica del juez de turno, sino que existen directrices para determinar si lo es o no, y en este sentido hay que decir que cumple con las directrices de Fry. Aquí pueden ver los argumentos completos.

En cuanto a la falsedad de falta de referencias externas, decir que la falsa memoria, algo relacianado con las manifestaciones infundadas de las menores y la Alienación Parental, llueven con sólo apretar el enlace que se adjunta, incluso a pesar de haberlo limitado a la Universidad de California.

http://www.googlesyndicatedsearch.com/u/isearch?num=10&site=search&safe=off&q=false+memories

¿Creen ustedes que la población reclusa, hoy, sería la misma si muchos de nuestros jueces, peritos y abogados conocieran con solvencia esta realidad?. ¿Cuántos padres acusados de abusar sexualmente de sus hijos, habrá en prisión por desconocer esta realidad tanto jueces como fiscales, abogados, peritos, y por qué no decirlo, hasta el propio condenado?.

¿Todo muy nuevo y lejano?. Ni siquiera este argumento sería capaz de mitigar tal dislate, ya que en el propio Senado español, recoge en su página web ciertas inquietudes sobre los lavados de cerebro. Esta información está disponible con sólo hacer click en:

http://www.senado.es/cgi-bin/wfcimpri_opinion?CODIGO=2&OPCION=200103

Claro que al parecer esta inquietud no es tanto entre los senadores, como entre los ciudadanos que acceden a su página web. Pese a ello, podemos encontrar interesantes enlaces en esa página del Senado que debería servir para evitar que haya inocentes que ingresen en prisión:

Sentencia estadounidense en relación con un caso de implantación de falsos recuerdos: http://lw.bna.com/lw/19990720/971969.htm

Aparece también mencionada ELIZABETH LOFTUS, de la Universidad de Washington, Profesora de Psicologia y Profesora Adjunta de Derecho, Autora del libro: El mito de la memoria reprimida: Falsos recuerdos y (Falsas) alegaciones de Abusos sexuales. Se puede seguir sus pasos en el Link a la Universidad de Washington en la pagina de la Profesora Elizabeth: http://faculty.washington.edu/eloftus/

A quien le quede alguna duda, lo tiene tan sencillo como consultar internet, un sitio donde la información fluye con libertad y sin las barreras de los grupos de prisión que se empeñan en hacer creer a la opinión pública que el menor no puede ser maltratado por la madre, algo que aunque parezca delirante, cuenta con un precursor tarn orgánico como la ley integral de género que consagra, jurídicamente, al hombre como agresor de la mujer por motivo machistas en exclusiva. Este delirio ha sido consagrado como dogma fundamentalista de género en el sistema judicial español (véase preámbulo de la ley integral de violencia de género) en lo que sin duda es el mayor atentado a la racionalidad desde que el hombre hizo su aparición en la Tierra. Por mucho que se empeñen, no existe un sólo fenómeno social, y el de la violencia de género no iba a ser la excepción, que se cumpla al 100%. Todo tiene su tasa de error y excepción. Este tipo de afirmaciones merecen, tan puras, son conocidas como fundamentalismo, porque son mantenidas al margen de la misma realidad.

No puedo acabar sin mencionar que aunque se pueda hablar de la mujer como la que corre mayoritariamente con el papel de progenitor perverso, este papel no es exclusivo de la mujer, muchas mujeres sufren también, como otros hombres, el papel de progenitor alienador. Como casi todo en la vida, los comportamientos humanos es una cuestión de personas, no de sexos, sin negar la posibilidad de que el sexo pueda influir, tal como influye el calor en el número de delitos violentos. Hay que reconocer que la adhesión al fundamentalismo de género, hoy, está bien remunerada a cargo de los presuspuestos generales del estado. Cuando dicha remuneración cese, algunos recordarán estos días como los días de la tiniebla de género.

Del maltrato, incluido el institucional, nadie está libre, ni hijos, ni madres ni padres. El papel de maltratador tampoco está desierto. Por mucho que quiera silenciarse, lo protagonizan hombres, mujeres y niños, dentro y fuera de la Administración. Cuando se oculta o disimula, simplemente se niega la Justicia y se colabora con el maltrato.

Quizás no podamos evitar el maltrato, pero si ser engañados o al menos manipulados, al menos mientras exista internet.

Juan Franco

  • El 48 por ciento de los españoles considera que la Administración de Justicia funciona "mal o muy mal"
  • El 30 por ciento considera que "funciona peor que hace dos o tres años"
  • Seis de cada diez ciudadanos considera que la Justicia está anticuada
  • Siete de cada diez consideran que es muy lenta y que las sentencias no se ejecutan con eficacia
  • Un 49 por ciento de la ciudadanía no cree que los tribunales sean imparciales en su actuación
  • El 54 por ciento de los españoles creen que, a la hora de enjuiciar un caso y dictar sentencia, "los jueces no suelen actuar con total independencia"

II Barómetro de la Justicia de la Fundación Wolters Kluwer. El barómetro. En prensa

¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.