Víctima del delirio de género: Javier

Testimoni de otra vícitima del fundamentalismo de género

Me separe en el 93, fue duro, muy duro, en ningún momento deje de ver a mis hijos pese a que la madre no quería, no tuve vida, solo dedicado a ellos y al momento que pudieran venir a casa estar aquí para atenderles. Cada tarde con ellos, cada mañana los llevaba a la escuela, pese a que alguna semanas trabajaba de noche, al terminar a las 6 esperaba a las 9 para llevarlos a la escuela, y a las 12 recogida en la escuela, excursiones sin tener dinero (visa) etc.

El mayor en marzo hizo 18 años, hace unos tres meses estaba en casa dormido en el sofá, me despertó y vi que tenia los ojos llorosos, le pregunte que “que le pasaba” y me dijo.

Nada papa, que he estado pensando en todo lo que hemos hecho juntos y me he emocionado, te quiero.

Yo le dije, gracias hijo, te quiero.

Esta ha sido mi recompensa.

Actualmente estoy en un estado digamos que depresivo bien llevado, tantos años de sufrir…..

No puedo leer, me dan igual muchas cosas… excepto mis hijos… no se… como en estado catatonico.

Siento rabia hacia algo, ¿la sociedad que lo permitió y lo dio por bueno? Ellas? Ellos? Los politicos?

O los propios hombres que dictaron esas injustas leyes.

En fin, rabia reprimida contra la injusticia.

Espero no haberle molestado. — ¡Otra vez!. Aquí nadie molesta, aunque si me han saltado lágrimas ¡de nuevo!. Me temo que más de uno se va a sentir identificado contigo. Un abrazo.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 05.03.2007