Secuestrado Emocionalmente

Una reciente sentencia del Tribunal Constitucional da la razón a Francisco Zugasti por volver a vulnerarse el derecho de autodefensa.

Esta sentencia vuelve a poner en evidencia, la precariedad jurídica de nuestros jueces y magistrados, que tras casi 30 años de Constitución, aún no saben que el derecho a la autodefensa es un derecho fundamental, derecho que vulneran sistemáticamente muchos jueces de instrucción. Para analizarlo, sólo hay que ver las actas de sus juicios de faltas.

Si conozco el derecho a la autodefensa, no fue gracias a ningún abogado ni a ningún juez ni fiscal, sino gracias a Pachi, quien me lo hizo ver, entre incredulidad y escepticismo por mi parte y con papeles por delante a los que no podía dar crédito. Me llevó tiempo asimilar que nuestros jueces practican la falta de fidelidad a la Constitución a diario. El derecho a la autodefensa está más que reconocido y trillado en la doctrina del Tribunal Constitucional. Pese a ello los jueces insisten en su derecho a hacer lo que les venga en gana sin necesidad de rendir cuentas a nadie, vulnerando lo invulnerable con toda impunidad, incluso cuando el Alto Tribunal reconoce la violación. Seguro que a todos nos gustaría tanta impunidad, pero afortundamente, el resto de la sociedad, más o menos, sí que tenemos que responder de nuestros actos. ¡¡Y luego nos quejamos del corporativismo de los médicos!!.

Dicen que nadie puede hacer nada contra los errores de los médicos. Y contra la ignorancia inexcusable y el deber incumplido de fidelidad de la Constitución de los jueces, ¿se puede hacer algo?. La Ley Orgánica del Poder Judicial así lo contempla en su artículo 417 y siguientes, pero .... por ahora los jueces pueden seguir sintiéndose cómodos mientras abofetean una y otra vez la Constitución Española en el rostro de los ciudadanos de este país.

Por si fuera poco a Pachi le ha reconocido la Audiencia Provincial que se vulneró su derecho a la defensa en el juicio pachanga que le condenó a más de dos años de prisión. Sin duda, Pachi es una víctima de la justicia simulada que muchos jueces y magistrados pueden ejercer impunemente en nuestro País.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 10.07.2007