Trece años en prisión, por una violación que no cometió, según parece.
Alguno puede pensar que son casos muy puntuales y de mala fortuna, pero ¿quién lo garantiza?. El propio Tribunal Supremo reconoce que condenar a un inocente, un sólo inocente, supone la quiebra del estado de derecho, y por ello es preferible que haya mil culpables en la calle antes que un inocente en prisión. Pero eso parece era en otros tiempos.
De la noticia del País entresaco estas palabras para comentar:
¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.