Trece años en prisión, por una violación que no cometió, según parece.
Alguno puede pensar que son casos muy puntuales y de mala fortuna, pero
¿quién lo garantiza?. El propio Tribunal Supremo reconoce que condenar a un
inocente, un sólo inocente, supone la quiebra del estado de derecho, y por
ello es preferible que haya mil culpables en la calle antes que un inocente
en prisión. Pero eso parece era en otros tiempos.
De
la noticia del País entresaco estas palabras para comentar:
- la víctima declaró en comisaría que uno de sus dos violadores tenía "un
defecto muy peculiar en la vista, sin poder concretar más" ... Sin que se
sepa muy bien por qué, la policía fue en busca de Ricardi, un yonqui bizco,
y la muchacha le identificó en una rueda de reconocimiento.
Aquí se vuelve a producir lo de siempre: investigar la hipótesis única que
termina confirmandola, sea cierta o no: efecto Pigmalión.
- En el juicio, concretó que su agresor "tenía un ojo a la virulé". Y
eso, junto con un análisis genético dudoso, fue la perdición del reo.
¿Tienes un ojo a la virulé?. ¡¡Menos mal que la policía no se dió cuenta ...
porque quizás ese habrías sido tú ..... Por cierto, qué ocurre con los
negros en España. Cuando un negro comete un delito .... ¿metemos en prisión
al delicuente o a otro que es de su mismo color?
- De nada sirvió que la policía alertase en 2000 del posible error: los
jueces replicaron que el de Ricardi ya era un caso cerrado al haber sido
penado tras ser reconocido por la víctima. Punto final. ¿Hay un inocente
entre rejas?. Aquí tenemos que ser razonables, y es
que la verdad judicial no tiene por qué coincidir con la verdad verdad ....
Si hay un juez que dice que ese hombre es culpable, ¡es culpable! y ¡¡vale
ya!!. Tanto incordiar con eso de las pruebas objetivas y las incordiosas
evidencias.
- Fue maniatada y durante varias horas violada sobre una tabla. Arañó a
uno de los agresores y le quitó parcialmente la capucha, logrando ver su
mirada y que "tenía un defecto muy peculiar en la vista".
La verdad es que de tanto ver el CSI, se me ocurren varias preguntas: ¿No
tenía la mujer restos del agresor en las uñas como consecuencia del
arañazo?. ¿No tenía arañazos en la cara el detenido?. Perdón por la
pregunta.
- Él aseguró que la tarde del 11 de agosto estuvo haciendo de gorrilla
(aparcacoches espontáneo), y que cuando reunió 20 duros en propinas, compró
un bocadillo. Perdón de nuevo por la pregunta, pero
ya saben, lo del CSI. ¿Alguien preguntó a los que pudieron darle esas
propinas ....?. ¿Alguien pregunto al vendedor de bocadilos ....? Para qué
dira alguno, si estaba claro que era culpable.
- La joven afirmó que uno de los que la habían vejado había sido Ricardi;
no sólo porque era bizco, sino porque su voz le recordaba mucho a uno de los
tipejos que la forzaron mientras le escupían palabras soeces.
Sin comentarios .
- Además, había un informe del Instituto Nacional de Toxicología de
Sevilla sobre unos restos de semen en el que se sostenía que "se han
encontrado todos los alelos" (genes) del sospechoso, si bien hay otros
alelos que no se correspondían con los de él. El 15 de octubre de 1996, la
Audiencia de Cádiz le condenó a dos penas de 18 años al estimar que las
declaraciones de la víctima "fueron tan claras, rotundas e inequívocas que
no dejaban lugar a dudas". Esto si que es
incuestionable. Unos científicos de la administración corroborando la verdad
cómoda, es una prueba definitiva, como
la del CBCA - SVA que a tanto inocente le está costando la prisión .....
Los asiduos a esta página ya
sabrán algo más que muchísimos jueces y abogados juntos sobre las
pruebas que pretenden ser científicas ....
Palabra del parlamento británico y de la justicia americana, sólamente.No
hay que olvidar que en los juzgados hay equipos psicosociales cuya legalidad
cuestionamos, y cuyo mayor mérito, en muchos casos, es el de haber pasado
por el paro.
- Ricardi, que carecía de antecedentes penales.
¡¡Cuantos padres condenados en el entorno de divorcio nos dicen eso mismo!!.
- La captura de Ricardi debería haber puesto fin a las fechorías de esa
extraña pareja, pero no fue así. En la zona de El Puerto, Jerez y Puerto
Real siguieron registrándose durante años violaciones horribles a manos de
un hombre menudo y de su amigo más alto. El Bajito y El Alto,
como les apodaba la policía gaditana. Este
periodista, que se empeña en creer que la verdad judicial tiene que
coincidir con la verdad verdad, sigue haciendo deducciones que por lógicas,
pueden resultar judicialmente molestas ....
- El dictamen del Instituto de Toxicología que en 1995 sirvió para empujar
a Ricardi a la cárcel no era concluyente, ni mucho menos. Pero las técnicas
de investigación genética estaban entonces en mantillas. Sin embargo, el
mismo organismo efectuó el 18 de enero de 2000 otro estudio sobre el semen
encontrado en una gasa de la violada y -¡sorpresa!- concluyó que no
pertenecía a Ricardi, gracias a los nuevos marcadores genéticos introducidos
en la analítica forense. El jefe de la Brigada Judicial de Cádiz, Teodoro
Fernández, se enteró de este hecho unos meses después y alertó a los jueces,
según explica José María Deira, comisario provincial de Cádiz y autor de Las
espinas del Edén, una reciente novela sobre un inmigrante senegalés.
Sin comentarios
- La Audiencia gaditana estableció que "no puede producirse la revisión de
la pena impuesta a Ricardi porque en su día fue condenado con todas
las garantías porque la víctima le reconoció e identificó su voz
entre seis personas". Y porque el ADN sólo sirvió para "reforzar" los
indicios. Caso cerrado. ¿Y las dudas que ahora habían surgido? Nada: caso
cerrado. Pero.. Si es que estamos cansados de decir
que como el testimonio de una mujer no hay nada tan contundente. La
posibilidad de que esté confundida, como parece es el caso, o la de que
mienta, como en muchos otros .... es irrelevante. Eso de las debidas
garantías se dice en España, a quien el Tribunal Europeo de Derechos Humanos
nos ha dado algún tirón de orejas por eso de la doble instancia y por la
falta de imparcialidad de algún que otro juez ....
- En junio de 2007, la policía detuvo en Jerez a un tal Fernando P. G., un
albañil de 53 años, corto de estatura, al que un juez reclamaba por
maltratar a su familia y que, además, estaba fichado por abusar sexualmente
de una hija. La policía decidió sacarle una muestra de saliva para obtener
el ADN. Gracias a eso, la Comisaría General de Policía Científica dictaminó
que ese mismo ADN se había encontrado en cuatro violaciones. Entre ellas, la
de Carmen, por la que Ricardi se encuentra entre rejas desde 1995.
Sin comentarios.
- Nadie ha informado a Rafael Ricardi de los descubrimientos policiales
que dan un vuelco a su situación. El pasado miércoles, alertado posiblemente
por algún compañero de celda, presentó un recurso de hábeas corpus para ser
llevado inmediatamente ante un juez. Pero el magistrado ni siquiera quiso
verlo, alegando que la condena que pesa sobre él es firme, según fuentes del
penal de Salamanca. Esto no es extraño. Hemos
pedido al Consejo General del Poder Judicial que informe a los padres de
como se asignan las custodias, y nos dicen que ellos no publican
informes hechos por otros ... Así pasa, que los incocentes padres, acuden a
estos equipos esperando justicia, y luego parece se encuentran lo que dicen.
Aunque para eso hay una repuesta muy de la administración española: eso será
que no le ha gustado el resultado.
- Sin embargo, la Justicia está poco o nada dispuesta a iniciar un proceso
extraordinario de revisión de la condena que mantiene entre barrotes al
"preso modélico" Ricardi. La fiscal jefe de Cádiz, Ángeles Ayuso, ha asumido
el asunto, a la vez que pide prudencia sobre lo que sostiene la policía.
Dura lex, sed lex. Ya se sabe: la ley es dura, pero es la ley.
Antes parece que no se pedía tanta prudencia ..... La verdad es que si se
actuara con más prudencia en los entornos de violencia de género y de
familia, no habría tanto inocente en prisión ni tanto derecho fundamental
vulnerado. Lo que lamentamos es que se pida prudencia sólo cuando la verdad
judicial contrasta de la forma que parece, siempre según la noticia, con la
verdad fáctica.
Lo cierto es que todo esto parece muy lamentable, pero no
creemos que ni sea el único caso, ni que la justicia española esté
actuando con los estándares de calidad que la sociedad espera y que da por
hecho. Lo cierto es que ya lo he dicho: No hay ni un sólo artículo de
ninguna ley, que conceda el derecho a una justicia de calidad. Sólo hay
una serie de derechos que,
como el de autodefensa, se machaca con tanta frecuencia en los
juzgados españoles.
La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria,
incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder
excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización:
21.04.2008