juez listo

La valoración de la credibilidad del testimonio, entra en los juzgados españoles, de mano de los manuales de autoayuda

Las Audiencias Provinciales repiten hasta la saciedad que el lenguaje corporal es determinante para saber quién dice la verdad y quién miente, y el psicólogo nos demuestra que los mortales somos de lo más torpe para averiguarlo, lo que ha disparado todas las alarmas.

La Audiencia impide declarar a una mujer vestida con burka.

Noticia en el periodico.com y 20minutos.es

Tras la declaración de otros tres testigos más, Gómez Bermúdez suspendió la vista hasta el próximo lunes y pidió a Fátima que subiera a su despacho. Allí, tanto él como la fiscal Delgado la explicaron que no se trataba de contravenir sus ideas religiosas, ya que la misma obligación de mostrar el rostro es la que se hubiera requerido, por ejemplo, a una monja de clausura, según explicaron fuentes presentes en la reunión.

Además, le señalaron que la publicidad de las vistas no consiste en que éstas puedan ser presenciadas por público o vistas por televisión, sino que este principio se refiere al conocimiento por parte de los miembros del tribunal y de las partes de su testimonio, en el que juegan un importante papel, por ejemplo, sus gestos en el momento de responder a las preguntas.

Los magistrados, además de las palabras, analizan los gestos de los testigos para valorar su credibilidad.

El resto del mundo ya puede saber que en España, los jueces, tienen capacidades paranormales, tal como se justifica en este trabajo de Jaume Masip.

Afortunadamente el Tribunal Supremo ha liquidado la capacidad paranormal de interpretar el lenguaje no verbal, que mágicamente ostentaban en exclusiva de forma sorprendente para el resto de los mortales.

En efecto, Jaume Masip, ha hecho una meta-estudio, sobre los mitos y realidades de la valoración de la credibilidad del testimonio aplicado al lenguaje no verbal, o sea, un estudio que consiste en estudiar los estudios hechos hasta el momento, y contrastar sus resultados. La conclusión es tremenda, ya que dice que lo hacemos fatal, a pesar de que todos y cada uno de nosotros se cree que lo hace muy bien. O sea, torpes con la arrogancia de expertos. ¡¡Casi nada!!.

Luego cuando nos hemos ido a la jurisprudencia de las Audiencias Provinciales, hemos visto que la valoración de lla credibilidad de los testigos, por parte de los jueces, a través del lenguaje no verbal es determinante en el resultado de los juicios. No es broma, hay miles (unas nueve mil) de sentencias que recogen esto:

.... percibir directamente el modo en que se expresa, puesto que el denominado lenguaje no verbal forma parte muy importante del mensaje comunicativo y es un factor especialmente relevante a tener en cuenta al formular el juicio de fiabilidad ...

Como comprenderéis, nos hemos alarmado, y hemos consultados fuentes judiciales de toda solvencia, que han lograda tranquilizarnos, porque nos han asegurado que los jueces, pasan unos examenes especiales, muy duros ... , y de paso les mutan algunos genes para mejorar su capacidad para analizar el lenguaje no verbal, lo que sinceramente nos ha reconfortado. Nos da mucha seguridad pensar que nuestros jueces, mejoran notablemente su habilidad de interpretar el lenguaje no verbal. ¿Os imagináis lo que significaría que cuando os ponen una denuncia falsa, os condenaran porque se equivocaran al leer vuestro lenguaje no verbal?. Pero podéis estar tranquilos, eso no les puede ocurrir a los jueces. ¡¡Nos lo han asegurado!!.

Luego hemos estado pensando, porque se nos había ocurrido montar un negocio para leer el futuro a las personas a través de su lenguaje corporal, pero nos han dicho que esa capacidad sólo les funciona en los juicios de género, y en violencia doméstica, que fuera de ese entorno no funciona, los que nos ha dejado muy chafados. ¡¡Creíamos haber encontrado la gallina de los huevos de oro .... pero ....!!. ¡¡Lastima!!.

Hemos leído una declaración de un gran juez, que le estaban acusando de haber encarcelado a un inocente 18 años de prisión (de los que llevaba 13) por una violación que no cometió. El juez con un arrojo impresionante, hizo desaparecer toda clase de duda. Decía:

 "las declaraciones de la víctima "fueron tan claras, rotundas e inequívocas que no dejaban lugar a dudas"  ...."no puede producirse la revisión de la pena impuesta a Ricardi porque en su día fue condenado con todas las garantías porque la víctima le reconoció e identificó su voz entre seis personas".

La verdad es que eso nos tranquilizó, máxime sabiendo que, como juez, éste no se puede equivocar valorando el testimonio. ¿No puede? .... ¡¡Pues claro que no!!. ¿Seguro? ... ¡¡Absoluta, inequívoca, inalterable e inevitablemente seguro!!.

Estábamos muy anestesiados con tanto mensaje tranquilizante, hasta que ¡¡nos hemos enterado de que lo escarcelan por ser inocente!!. Es el caso Ricardi. Sacados del trance anestésico con la lectura de la noticia, nos preguntamos: ¿qué pasa con esos miles de personas que han sido condenados por no moverse como debían ante el juez? ....

Así de convencidos estaban los jueces cuando condenaban a un inocente, lo que nos pone los pelo de punta, porque hemos visto muchas sentencias escritas con este arrojo y osadía típicos del ignorante, y esta seguridad propia del que no tiene ni idea de lo que dice:

 “ las declaraciones de la propia víctima que fueron tan claras, rotundas e inequívocas que no dejaban lugar a dudas. No solo reconoció al acusado de forma indubitada en la Diligencia de reconocimiento realizada con todas las garantías legales y constitucionales que ratifico en juicio, sino que además en presencia judicial, sino que además reconoció su voz entre las seis personas que recitaron la misma frase, siendo ambos reconocimientos, el visual como el vocal, prueba de cargo tan directas, que por sí solas destruyeron el derecho a la presunción de inocencia que amparaba el acusado al inicio del juicio oral. “

Si os fijáis en la expresión, suelen tapar los cráteres con adjetivos, ya que la ausencia de hechos son disimulados con adjetivos: indubitada, garantías, no dejaban lugar a dudas, declaraciones claras .... por eso si las declaraciones y el reconocimiento fueron tan claros y sin ningún género de dudas, ¿cómo es que tenemos un inocente en la cárcel?. Muy sencillo, porque esos adjetivos sólo se emplean para ocultar la verdad, que también incluía, lo que no recogía la sentencia:

Asimismo hace constar que en ningún momento ha visto el rostro de quienes le interceptan y luego la agraden y violan, y “ .. si bien no puede reconocerlos por tener las capuchas puestas, si podría reconocerlos sin ningún género de dudas por la voz…”  

Asimismo “.. recuerda que el tan nombrado gordo lo podría reconocer por tener el mismo un defecto muy peculiar en la vista sin poder concretarlo en este momento..”

Lo que los jueces ignoran, o quizás empleen, quizás sin tener mucha conciencia de ello, es la capacidad de reelaboración de la memoria, para ir ajustando los recuerdos a las nuevas circunstancias. Vamos, que con la incompetencia de la que hacen gala, cualquiera de nosotros puede ser culpable del mayor de los crímenes. Por eso, la credibilidad del testimonio, en manos de un juez, es tan peligroso como un chimpacé con pistolas: cualquiera puede resultar gravemente herido, y como ocurre con las armas, lo mejor es que los jueces dejaran en su casa su capacidad de valorar la credibilidad del testimonio basándose en el lenguaje no verbal o en cualquier otra consideración. Eso para las charlas de café puede quedar muy bien, pero para hacer justicia es un peligro contra todos.

Una vez que aparece la duda, lo que nos deja perplejos es que desde el año 2000 la policía ya sabía que era inocente, pero fiscalía y demás, decían que había que tomarse el tema con más rigor del que se tomaron para meterlo en la cárcel. Si cada vez que se plantea una duda de que hay un inocente en prisión se investigara a fondo y con rigor, colapsaría el sistema, y la máquina de meter hombres en prisión, podría bajar sus rendimientos, y eso no es aceptable. Además podría generar dudas de la chapuza judicial que nos rodea, lo que va en contra de la imagen que se quiere dar de modernidad. Como al fin y al cabo inocente o culpable no deja de ser más que un par de palabras, nada mejor que mantener la ácrítica culpabilidad, que deja al sistema con esa apariencia de rigor que no podría soportar cualquier análisis riguros.

En una muestra de sensibilidad sin igual de la Administración de Justicia, para no crearle al pobre hombre falsas expectativas, no le dijeron nada de su inocencia. También nos conmueve el silencio de la Vogue Vega, y de la Aido, ellas siguen a lo suyo, convencernos de que los hombres somos unos criminales de género ... y que no se necesita más prueba para condenar a un hombre que la simple denuncia de la denunciante, por lo que recomendamos que, en estos tiempos de crisis, eliminen a los jueces, y en su lugar pongan máquinas de despachar condenas para hombres que puedan ser accionadas por mujeres, son mas baratas, y polas estadísticas no variarían mucho. Esta medida ayudaría, sin duda, a agilizar la colapsada justicia, ya que una vez admitido que no importa condenar a un inocente, mientras sea hombre, que más da que sea uno que otro....

¡¡Ya se sabeis!!: Dura lex, sed lex. (la ley es dura, pero es la ley).

La verdad es que después de leer este artículo, nos quedamos llenos de preguntas sin respuesta.

Como prueba del poco predicamento que tiene la técnica judicial española, de credibilidad del testimonio fuera de la piel de toro, señalar que David Skillicorn ha realizado un programa informático para detectar falsedades sin utilizar el "saber hacer" de ningún juez español ni ninguna de sus enseñanzas, entre otras cosas porque enseñan poco. Parece que el misticismo judicial español cotiza bajo en el concierto internacional de la sensatez. Lo llamativo es que la técnica está basada en un análisis de las palabras que se emplean en el habla, y por lo que cuentan, parece que está basado en el reality monitoring y otras técnicas que analizan el contenido de las manifestaciones. ¿Sabéis lo curioso de todo esto?. Los jueces españoles, en sus sentencias, recurren mucho a palabras que son consideradas como manipulativas / mentira en el reality monitoring como el empleo de fórmulas impersonales para referirse al que escribe la sentencia (el juez). Estas sentencias, las de Audiencias Provinciales, por ejemplo, están disponibles en formato digital. ¿Qué ocurriría si a alguien con unos conocimientos mínimos de credibilidad del testimonio se le ocurriera meter las sentencias de género por este programa o algún otro similar .....?. Mucho me temo que, por lo que dice el reality monitoring, se encontrarían muchos indicios de expresiones manipulativas. Por ejemplo cada vez que recurren a términos del tipo, "fueron tan claras, rotundas e inequívocas que no dejaban lugar a dudas", tomados de la sentencia que condenó a un hombre inocente, Ricardi, al referirse a la declaración de la víctima, podría poner de relieve lo que, el Reality Monitoring, señala como un indicador manipulativo .... porque el que tiene un poco de idea de qué va esto, sabe que las expresiones de rotundidad solo sirven para confirmar la existencia de inmensas dudas.

Hay más, en otro juicio encontramos  .... El juez resaltaba que la mujer había declarado de forma clara, coherente y sin contradicciones .... Es el caso de un sordo inocente enviado a prisión por una denuncia falsa. La tía había estado con dos a la vez, para que la impregnaran bien de semen, y acusó al otro de violarla ... ¡¡Suerte que lo del ADN, no es lo que era!!.

¡¡Que peligrosos son estos jueces manejando la credibilidad del testimonio!!. No se si es que hacen una selección negativa para ser juez ..., o qué pasa. Si alguien puede explicar cómo tanto juez pueda condenar a tanta gente (miles) de ciudadanos españoles, en virtud del lenguaje no verbal, por favor que nos lo explique, porque son tantos que no encuentro explicación coherente a este fenónomeno que, de no haber jueces de por medio, nos situaría frente a una catástrofe por estupidez de dimensines inter - galácticas.

Todo esto es un caso claro de intrusismo jurídico en la práctica científica de la Psicología del Testimonio. Mientras la Psicología del Testimonio nos enseña que eso de saber quien dice la verdad o la mentira, en base al lenguaje no verbal, sólo puede encontrar apoyo en los libros de Autoayuda. Los jueces, por increible que sea, condenan en base a ello (buscar sentencias en la base de datos del CGPJ), lo que nos recuerdo el caso de la Inquisición, y el juicio de Galileo, donde este genio tuvo que abjurar de que la tierra girase en torno el Sol, ya que el derecho canónico al uso, conradecía la evidencia científica que Galielo argumentaba, como ahora hacen los jueces españoles. Sin duda, en uno de los pasajes más vergonzosos de la historia de la Humanidad, Galileo tuvo que abjurar de su descubrimento. Hoy repetimos en España, con la valoración de la credibilidad del Testimonio, el mismo tipo de aberración jurídica con una clara consecuencia: miles de hombres son condenados porque el juez quiere creer lo que el poder político quiere hacernos creer y así apartar a miles de padres de sus hijos, basándose en técnicas que no podemos encontrar fuera de los libros de autoayuda. Lo de la Santa Inquisición era un juego de niños comparado con lo que hacen aquí. Allí al menos hacía falta dos testigos para condenarte, aquí ninguno. Allí se perseguía el perjurio, aqui se mira para otro lado. Allí, de forma inhumana te torturaban para arrncarte una confesión, pero te quedaba el recurso de aguantar la tortura. Aquí son más humanitarios, y parece que no torturan, pero te condenan sin confesión, y te torturan apartándote de tus hijos.

Un cotilleo: Hemos hablado con el psicólogo para felicitarle por su trabajo, y la verdad es que estaba el buen hombre preocupado por lo que la policía y los jueces hacían. Cuando le hemos dicho que había unas 9000 sentencias de las Audiencias Provinciales que reconocía la trascendencia del lenguaje no verbal, se mostraba entre incrédulo y desconcertado. Al final se ha quedado pasmado, y creo que ha decidido no presentarme a su pareja, por si le contaba la receta de cómo meter a un inocente en la cárcel.

Nos pregunamos qué gana un juez aplicando las reglas de un libro de autoayuda para condenar a una persona, en lugar de criterios científicos, que son a los que está obligado. Quizás la respuesta tenga que ver con el hecho de que somos tan malos valorando el lenguaje no verbal como arrogantes, ya que la mayoría pensamos que nuestras valoraciones son correctas, sin serlo. Esta arrogancia generalizada parece ser que se encuentra amplificada entre los jueces, lo que podría explicar esta moda que vulnera el derecho a un proceso con las debidas garantías.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

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