El marido de Lydia Bosch, ha hecho público este comunicado. Por desgracia es un calco de tantas situaciones que aquí denunciamos, sin ir más lejos como el famoso de Cienpozuelos, que acabó en asesinato. Otros, sin llegar a tanto, pasan por denuncias falsas de abusos sexuales, o simplemente insinuaciones, que disparando las alertas y las cautelas, separan a padres e hijos, para darles una lección, todo ello impunemente. Es como si cuando vas al médico por un dolor de pierna, cautelarmente te la amputaran, para cuando toque ver lo que pasa. Afortunadamente los médicos son mucho mejor profesionales, y no hacen esas barbaridades ....
Evidentemente nada podemos ni queremos decir sobre lo que realmente ha ocurrido. Nos limitamos a construir un cuadro a partir de lo contado en prensa, sin que eso signifique que haya podido ocurrir.
En los casos de denuncia falsa, se suele hacer insinuaciones de abusos sexuales: por ejemplo hace cinco años ocurrió esto y aquello y todo ello con causa de divorcio de por medio. Ya sabéis que esto fue denunciado ya por el informe secuestrado del CES, que al ser estrictamente cierto, hubo que censurarlo con el silencio cómplice de toda la inmensa mayoría de la prensa y la tele.
Las claves a tener en cuenta para analizar en profundidad la posible falsedad de cualquier denuncia son:
De momento no ha entrado en prisión, pero hay que reconocer que esta estrategia suele funcionar muy bien. Ahora bien, él es rico, tendrá sus contactos .... y puede pasar de todo. Como ambientación, tenemos el caso Crespo. Este no era rico, y ha demostrado cómo un inocente denunciado en este entorno, puede entrar en prisión gracias a las técnicas exotéricas de credibilidad del testimonio (clarividencia judicial y CBCA-SVA) que se emplean en los tribunales españoles.
Conviene señalar que sin haber sido condenado, ha tenido que pasar por prisión ..... pero no tanto como este otro caso de Barcelona, que se ha tirado cuatro meses en prisión por una denuncia falsa de abusos sexuales, que según indica fue inducida por la madre, inducción que se detectó por los forenses.
Nuestros lectores y los de la revista Jueces para la Democracia, ya saben que estas cosas son habituales, y lo son porque hay organizaciones, leyes y comportamientos judiciales que las fomentan, en complicidad con el poder político, que les concede carta blanca no persiguiendo dichos delitos, tal como nos enseñaba en su artículo, Mari Paz Ruiz Tejedor, psicólogo forense del Instituto Médico Forense de Plaza Castilla en Madrid, y responsable de la sección forense del Colegio de Psicólogos de Madrid.
En contra de lo que parece, esta historia no va de desgracias sino de fortuna, pues ambos tuvieron suerte, si se compara con la que tuvo Ricardi, condenado a 15 años, de los que cumplió 13 por una violación que no cometió, al que tampoco faltó su dosis de fortuna, aunque no tanta como el marido de Lydia Bosch. ¿Cómo puede haber tenido suerte un inocente que se pasa 13 años en prisión?. Primero, porque según uno de los que le condenó, tuvo un juicio justo con las debidas garantías, y eso está muy bien, ¿no?. Pero es que además fue condenado a 15 años y por lo tanto se ahorró 2, consiguiendo además el reconocimiento público de que era inocente, lo que nos conducen a los que sí son unos desafortunados integrales: los que siendo inocentes, han sido condenados a prisión, cuando estaban en un proceso de divorcio, con la única prueba en contra del testimonio de su denunciante mujer, se chupan al condena y quedan estigmatizados para siempre como delincuentes, sin serlo. Sabemos que esto ocurre, porque existe la doctrina, legal, de la clarividencia, basada en libros de autoayuda, y porque existe nuestra prueba favorita para enviar inocentes a prisión, el CBCA-SVA, que no sólo lo posibilita, sino que casi lo asegura.
Aunque lamentamos a nivel personal lo vivido por el marido de Lydia y sus hijos, nos alegramos de que se hable de estos casos le pasen a famosos, pues así, quizás, pueda despertar la anestesiada opinión pública. De momento ya sabéis: hay organizaciones, muchas de ellas subvencionadas con dinero público, que proveen de informes falsos de abusos sexuales, o de sospecha de abuso sexuales, como a ellas les gusta llamarlos. Cuando a esos informes de "sospecha", se les une el lavado de cerebro que comporta todo lo que rodea a la alienación parental, garantiza la condena de inocentes, y como bien dice Mari Paz Ruiz Tejedor, es una forma de maltrato, por muchas instrucciones que el fiscal tenga de mirar hacia otro lado.
Para encontrar casos de condenas que hombres que huelen a inocentes, sólo hay que buscar las noticias en internet, nunca en televisión. Así encontramos este otro caso de condena sin pruebas. Este argentino ya ha aprendido los riesgos que tiene relacionarse con una mujer en el estado fundamentalista español, combinado con la chapuza judicial que tenemos, donde te condenan sin pruebas, eso sí, con todas las garantías y donde hay jueces que te hacen cumplir penas no firmes. Los hay más decentes, no se leen los papeles antes de dictar sentencia, y más innovadores que tampoco se leen sus propias sentencias que escriben, y a pesar de ello, siguen dictando sentencias de una calidad digna de salir en la portada de todos los periódicos.
Visto los modos de género judiciales del fundamentalismo español, sólo nos queda felicitar aquellos que no pudiendo, o no queriendo, no tienen hijos, porque de ellos es la fortuna de librarse de la persecución de género. A los riesgos venéreos del sexo, en estos tiempos, hay que añadir los del fundamentalismo de género.
Sin pretender pronunciarnos en ningún aspecto por lo ocurrido, lo que es sabido es que las denuncias de abusos sexuales, falsas a no, no respetan clase social .... y nuestros jueces, juzgando estos temas, me dan más miedo que un mono con pistolas. Lo mejor que te puede ocurrir es que no te denuncien, porque como lo hagan, ya te colocan con un pie en prisión.
¿Sabían los encuestados que en España se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el lado oscuro de la justicia española?.