El Tribunal Supremo liquida la justicia de género en su doble
vertiente civil y penal
Varias sentencias del Tribunal Supremo nos hacen soñar con la
vuelta del sentido común a la justicia. Puede ser un espejismo, pero
en cualquier caso abren las puertas a la casación
El Tribunal Supremo
especialmente, y un poquito el Tribunal Constitucional han comenzado el principio del fin del
fundamentalismo de género.
Como sabéis muchos son los que
culpan de la situación actual a la existencia de la ley de violencia
de género en exclusiva, olvidándose de la actuación judicial que
creemos es lo peor y esto ya está liquidado.
En lo civil, esta basura que nos
cuentan de por qué no es bueno para nuestros hijos que tengan madre
y padre (padre realmente), ha quedado liquidado por considerar que
no existen
criterios legales para hacer tal manifestación.
En lo penal hay varias
cuestiones:
- La ley de Violencia de Género eleva a la
categoría de delito cosas como un tirón de pelos, una amenaza
del estilo "te vas a enterar", etc., algo que habitualmente es
difícil de probar. Si unimos a eso que
la clarividencia judicial
es capaz de "percibir" que eso ocurrió, tenemos el binomio
fundamental para que las denuncias falsas prosperen. Esas faltas
siguen siendo delito, en determinadas circunstancias, como
veremos, pero, esa
clarividencia tan perversa, ya está desautorizada por el
Tribunal Supremo.
- Pero hay más, para que ese tirón de pelos,
si se demuestra que existe, por algo más que la simple
palabra de la que denuncia, habilite para la agravación de la
condena, ahora es necesario que, tal como exige
el
Tribunal Supremo, se demuestre machismo.
- Pero la cosa no queda ahí. Antes la ex-
lloraba un poco, contaba una historia .... y ya estaba, te
condenaban por la credibilidad del testimonio y, lo que era más
grave y, que muchos, juristas incluidos, todavía no entienden, el
tribunal de apelación, la Audiencia Provincial, no entraba a
valorar
dicho testimonio por no haberlas oído directamente, en virtud
del principio de inmediación. Ahora
el
Tribunal Constitucional dice que lo que hay que hacer es repetir
la declaración, algo que para muchos mortales nos parecía
evidente.
En resumen,
algún día los jueces empezarán a hacer bien su trabajo y tendrán que
respetar la jurisprudencia que, si no se tuerce con el tiempo,
acabará con la justicia fundamentalista de género. Tenemos que
conseguir que los abogados se enteren de lo que aquí hemos señalado
para que lo invoquen, una y otra vez. Cuanto mejor se enteren los
abogados, antes acabaremos con esta justicia fundamentalista y
quizás, esperemos que antes de lo que creemos, se acabe con este
estado de cosas ...
Hasta ahora, ella te denuncia, el
juez te condena en base a la clarividencia judicial, que le habilita
para saber que ella, por más que mienta, dice la verdad, luego
apelas y por el principio de inmediación, no te revisan el caso
(sólo en apariencia), con lo
que te quedas con la condena que, en circunstancias normales, podría
ser una multa, que gracias a la ley fundamentalista de género, pasa a
ser de prisión, porque se asume que ere machista, por el simple
hecho de ser hombre. Hoy, ya, nada de esto es legal.
- El 48 por ciento de los españoles
considera que la Administración de Justicia funciona "mal o muy
mal"
- El 30 por ciento considera que
"funciona peor que hace dos o tres años"
- Seis de cada diez ciudadanos
considera que la Justicia está anticuada
- Siete de cada diez consideran que es
muy lenta y que las sentencias no se ejecutan con eficacia
- Un 49 por ciento de la ciudadanía no
cree que los tribunales sean imparciales en su actuación
- El 54 por ciento de los españoles
creen que, a la hora de enjuiciar un caso y dictar sentencia,
"los jueces no suelen actuar con total independencia"
II Barómetro de la Justicia de la Fundación Wolters Kluwer.
El barómetro.
En prensa
¿Sabían los
encuestados que en España
se condena sin pruebas en cuestiones de género?. ¿Conocían el
lado oscuro
de la justicia española?.