Secuestrado Emocionalmente

Medea, feminista de género, asesina de sus hijos, sigue viva entre nosotros. Móvil: dar donde más duele a un padre.

Medea se pasea con cierta impunidad por España gracias al movimiento nacional feminista que le ampara. El caso de Paquita no es el único. El famoso periodista en crónicas negras, Francisco Pérez Abellán, lo conoce muy bien. Aunque el nacional feminismo consiga silenciarlo, algunos intentaremos recordarlo. Carmen Posadas, también nos habla de ello.

Ahora nos falta una nacional femista, introduzca en el Código Penal, como delito, que un hombre quiera a sus hijos, por lo que de provocación contra la mujer supondría y el riesgo que implicaría de que ésta, sin poder evitarlo, tuviera que matar a los hijos, y así causarles al padre el dolor que se merece. Puede sonar a disparate,pero tiempo al tiempo. De momento hemos encontrado quien se presta a decir en una revista de Jueces para la Democracia, que esta mujer podría haber matado a sus hijas por el maltrato que sufría del padre, y es que esto del maltrato parece dar mucho de sí.

Desde la Mitología Griega, nos habla Medea.

Con especial recuerdo al nacional feminismo español, rescatamos este relato mitológico de Medea.

Corifeo: ¿Entonces a tu prole, mujer, vas a matar?
Medea: Sí, porque es lo que más dolerá a mi marido.

Corifeo: Pero infelicidad suma en ello te causas.
Medea: ¡Ea! Sobran ya todas las palabras inútiles. ¡Vamos, pues!

Desde Santomera (Murcia) Paqui, la versión moderna de Medea.

4. "Su marido ¿quería mucho a sus hijos?!.
5. "Uff, que si los quería...! Le han dado donde más le duele".

Añade el investigador de la Guardia Civil: “Lo dijo con rabia, sin ninguna piedad por sus dos hijos muertos”. Y yo me dije: “¿Qué le habrá hecho ese hombre a ésta mujer para que se muestre contenta de que ahora esta sufriendo así?!.
— La omnipresente sospecha de género.

Pese a quien pese, Medea es una asesina y no está sola:

"es lo que más le dolera a mi marido" y "le han dado donde más le duele", son frases llamativamente similares y no por casualidad, a pesar de los años trascurridos entre ambas. Para que los jueces tomen nota de lo que es la naturaleza humana, incluida la de la mujer, porque maltratada o no, no deja de ser humana. Hay que señalar que el Síndrome de Medea es anterior al derecho romano, aunque no esté en el DSM-IV, porque, como pasa con la psicopatía y el Síndrome de Alienación Parental, a estos asesinos, no les pasa nada, porque el problema no lo tienen ellos, sino quienes les rodea.

"Te voy a dar donde más te duele", le espetó a su marido, clavando la mirada, esa mirada fría e insensible que nunca la abandona, sobre sus dos hijos pequeños, a quienes adoraba el padre. Nos lo dice Ana Sanel en un relato escalofriante por el retrato de crueldad, sangre fría y premeditación que dibuja. Desde luego, nada que ver con esa enajenación que se quisieron inventar para justificar sus actos.

Medea es un personaje fascinante y cada vez más moderno. Al llegar la liberalización de la mujer, a Medea se le ve de otra manera. Supongo que en siglos pasados se la veía como una loca vengativa, un monstruo; ahora se la ve como una mujer ofendida, vejada, humillada, traicionada y que, desde luego, escoge una vía trágica. declaraciones en el Festival Nacional de Mérida 2000 de Nuria Espert, que ha representado varias veces la pieza griega.

Auque parezca mentira, Encarna Franco Sabiote publica en una revista para jueces, que esta mujer no es Medea. Fijaros con la facilidad que se le considera víctima de malos tratos. Esta frase es milagrosa. Te inventas que una mujer es maltratada, y automáticamente adquiere esa condición que la hace inocente de todo mientras se culpabiliza de todo. ¡Vivir para ver el rigor judicial español!. Para que luego se diga que la justicia de género no está politizada y que pensar en la justicia política española, es una barabaridad. Su tesis es muy simple: ¿Por qué no pensar que los malos tratos pueden provocar enajenación mental? . Malos tratos existan o no, y enajenación metal sepan lo que es o no. Lo dicho: ¡vivir para ver!.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 15.01.2008