La Vendetta de género en España.

La violencia de género como excusa para ajusticiar a hombres inocentes en los juicios políticos de género, e instrumento para construir una sentencia de condena a un inocente, sin pruebas, ¡claro!.

A mi amigo del alma le han condenado por tercera vez en el mismo juicio, esta vez a un año de cárcel porque su despechada ex, le ha denunciado en falso. Tener una despechada por enemiga, es algo peligroso, pero un juez de género lo es mucho más.

Aún hay gente que piensa que no se puede condenar sin pruebas, sin pecatarse de que una observación del juez de que el denunciado respira delante de la despechada puede ser, según su libre y sana crítica, una prueba evidente de maltrato, ya que con ese acto, sólo pretendía arrebatarle el poco aire que la despechada tenía para respirar. Puede parecer exagerado, pero la realidad no anda lejos. Veamos los ya probados y eficaces instrumentos de ingeniería judicial de género (que no jurídica), se emplean para condenar al inocente de turno:

  1. Utilizar, reinterprentando, sentencias pasadas, aunque sean absolutorias, para construir el tipo de maltrato psicológico. El testimonio de la despechada vale más que pasadas sentencias aunque sean absolutorias. Se vulnera así el principio básico de "non bis in idem", que se aplican para terroristas, asesinos, ladrones y gente de la peor calaña, que significa que no te juzgan dos veces por los mismos hechos. Los abogados de las despechadas saben lo que tienen que hacer: poner denuncias, por lo que sea, al menos tres. El resultado no importa. Luego se pone una denuncia por maltrato psicológico, basándose en las tres denuncias anteriores que, repito, no importa que sean absolutorias. Se trata de argumentar violencia psicológica continuada .... hasta seis años de prisión. Esto sólo vale para las denuncias de mujeres contra hombres ....
  2. Ante la falta de elementos fácticos, el juez se convierte en peligroso experto en Psicología de Género, que ve en la denunciante a una mujer maltratada y en el hombre a un maltratador, conforme a la ideología de género, plasmada en la Ley Orgánica de Violencia de Género, y consagrada por nuestro, configurado por políticos, Tribunal Constitucional. Por supuesto mete las narices donde no debe, pero ¡¡qué importa si el condenado es hombre!!. Todo lo que diga la mujer será considerado como prueba de maltratada y todo lo que diga el hombre como prueba de maltratador. Todo ello, por supuesto, sin garantías alguna de que las valoraciones judiciales tengan algún sentido. De hecho en los millones de artículos de nuestra ley no hay ni uno sólo que garantice la calidad de las resoluciones, ni siquiera en nuestra decaída Constitución.
  3. Como no hay pruebas materiales de nada, porque la mayoría de las veces, ni siquiera los hechos existen, y a veces sí, pero las que dejan las autolesiones ...., al juez se le dota de una conveniente capacidad extrasensorial de género que le habilita para "saber" quien miente y quien dice la verdad. Por supuesto siempre va del lado de la víctima, que lo es desde el momento en que denuncia, antes del juicio, y en contra del hombre. Esa extraña capacidad la sustentan en sus capacidades paranormales de interpretar de una forma más o menos chapucera de interpretar el lenguaje corporal, y otras indecencias ....
  4. Dado que los delitos serios dejan prueba, se convierte en necesario condenar estupideces como levantar la voz, que no deja rastro, y así habilitar al juez para que aplique esa infinita capacidad de saber quien dice la verdad y quien miente. Esto hay que agradecérselo además de a nuestros políticos, a nuestro Tribunal Constitucional, cuyo sentido del voto, cada vez es más predicible en función del partido político que propone la mayoría de los integrantes.
  5. En lo primero que piensa el ingenuo ciudadano es que tal despropósito del juez de turno que le ha tocado en desgracia, será "tumbado" por la Audiencia Provincial, constituida por juiciosos jueces, lo que a veces es cierto. Por tumbado significa que se vuelve a repetir el juicio y que el juez tiene que hacer mejor los deberes, es decir redactar mejor la condena, hasta que la condena quede redactada de forma que toda la prueba sea prueba testimonial. Sí, ¡valoración del testimonio por el juez!. Una vez que todo se queda en la valoración judicial del testimonio, la Audiencia Provincial se lava las manos, malinterprentando el principio de inmediación al decir que como la única prueba es de naturaleza personal, es decir, valoración del testimonio, que ésta compete en ¡¡exclusiva!! al juzgador a quo (al de primera instancia), y que la Audiencia Provincial no puede entrar .... así se consagra el crimen de género judicial: condena de un hombre (varón) —un ser que parece ser está entre la persona y el perro, sea culpable o inocente—. Por supuesto que esta forma de proceder vulnera el derecho a la doble instancia penal eficaz malinterpretando lo que dice el verdadero principio de inmediación que se limita a señalar que no se puede cambiar una valoración judicial de una prueba pesonal (valoración del testimonio), sin haber oído personalmente al testigo, es decir, que si le piden que valore de nuevo el testimonio, lo que tiene que hacer no es reinterpretar lo dicho por la sentencia recurrida, sino citar a los testigos. Pero ésto, claro, necesita tiempo, y la justicia española no está para hacer justicia, sino para fabricar muchas sentencias, una cada pocos minutos.
  6. Un recurso esencial en la justicia de género es la prueba diabólica, rescatada de los tribunales inquisidores, que tan bien les fue para condenar a inocentes por brujería y herejía. Se trata de acusar de cuestiones vagas, com la de ser un maltratador ... la de realizar maltrato psicológico durante mucho tiempo, crear un clima de maltrato, una actitud ... , cuya prueba en contra, no es que resulte difícil, sino imposible. Aceptada una prueba en estos términos tu defensa está perdida .... Si ante una acusación de tu despechada ex de maltrato continuado, llevas cientos de testigos afirmando lo contrario, el juez dira: "pero nada pueden afirmar los tesigos de lo que ocurría en la intimidad". Así despacha los cientos de miles de testigos que testifiquen a tu favor. Esta es la potencia de la prueba diabólica, que se llama así porque se consideraba que era la forma de probar del diablo.
  7. Para el proceso de condena de inocentes en temas de género, viene bien el concurso del psicólogo incompetente, no siempre baboso, o en su defecto perverso, indeseable y mendaz, al servicio de la causa de género, por incompetencia o por venta, que certifique que existe estrés postraumático, señalando que éste puede ser debido a lo que dice la mujer: maltrato. Por supuesto, en el tema de sumulación, y como era de esperar, se vulnera judicialmente lo que el DSM IV dice: "Cuando están por medio compensaciones económicas, selecciones o determinaciones forenses, debe descartarse siempre la simulación". Además de que los piscólogos no cumplen con su obligación de contemplar la simulación, ni el abogado de la defensa tiene idea, y al juez tampoco le interesa mucho saberlo, ni se lo enseñan, supongo, en la escuela de jueces, también suelen ocultar, en esos informes, que puede haber sido originado dicho estrés por muchas otras causas. Lo importante del informe para que sirva para condenar al inocente, en el contexto de justicia simulada, es que recoja las aprendidas palabras de la despechada mujer, de que ha sido provocado por el "cruel" hombre, y ya estás condenado para varios años. Esta forma de proceder resulta especialmente maquiavélica, porque el psicólogo dice que se limita a recoger en el informe lo que dice la mujer y el juez recoge lo que "dice" el informe. Al final se produce una cadena de despropósitos judiciales que sirven para argumentar, irracionalmente, pero aparentemente, que eres un maltratador y que tu sitio está entre rejas ...
    Resulta patético y casi criminal, por el desaguisado que pude hacer, ver como el juez, nada menos que en una sentencia, se atreve a tratar el estrés postraumático, con suprema torperza, tan sólo superada por su cagadora osadía, hasta el punto de no tener conciencia de que semejante despropósito es algo que se queda archivado de por vida, y que tarde o temprano, cuando todo este despropósito caiga, tal como cayó el nazismo, se podrán pedir cuentas por los disparates que tantos inocentes condenados nos está costando.
  8. Si esto parece raro, extraño .... no olvidéis que la mentira es un arma política, ni tampoco olvidéis el gran interés de los políticos, cada vez menos disimulado, de influir en los jueces y en su forma de hacer lo que llaman justicia.

Estos métodos pueden variar de un caso a otro en la proporción en la que se emplean. Lo importante es que el que te juzgue conozca bien la dinámica del maltrato. Esta es la forma políticamente correcta de decir que el juez esté al servicio de los prejuicios de género aceptando la doctrina que el gobierno proclama a los cuatro vientos, incluso en leyes.

Finalmente señalar lo conveniente que resulta para la causa fundamentalista de género"especializar" a los juzgados y a las Audiencias Provinciales en estos temas. El juez que funciona bien .... se le mantiene, y al que no, ya se le buscarán las cosquillas si no acepta la invitación de irse voluntariamente. ...

No negaréis que el diseño no es tan perfecto como perverso y malévolo. Vamos que Maquiavelo, Hitler, Stalin, Lenin y demás personajes siniestros de la historia, juntos, incluido el diablo, se sentirían frustrados de no ser los autores de tanta maldad y perversión de lo que acabo de escribir. Sólo espero que nadie piense que es producto de mi imaginiación porque me dejaría como un monstruo perverso, que creo no ser.

Así es como se condena a prisión a un inocente a los años que le venga en gana a un juez al servicio del fundamentalismo de género .... El único límite real está en lo que tu despechada mujer quiera conseguir ... ¡¡y nada más!!.

Si te ha pasado algo de esto y crees que ha sido mala suerte o cúmulo de despropósitos, recuerda:

"En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera."

Franklin D. Roosevelt Presidente de los Estados Unidos (1933 a 1945)

Por supuesto que no esperamos nada del Fiscal General del Estado, pero si hubiera algún funcionario decente con capacidad de investigar ahí va una pista interesante. Los jueces que hemos visto que razonan así, son jóvenes. Pista: ¿Se estará adoctrinando desde el Servicio de Formación del Consejo General del Poder Judicial a jueces con ideología de género?. Nos consta que algo de eso hay. ¿Estará surtiendo el efecto deseado en los jueces jóvenes?.

La verdad negada: Detenida por encargar la muerte de su ex marido tras perder la custodia de su hija.

La justicia es lenta, ineficaz, arbitraria, incoherente, discriminatoria con los acusados,
abusiva, en el uso de la prisión preventiva y depositaria de un poder excesivo.
Demoscopia 1995. El País

Última actualización: 03.06.2008